Fueron dos mazazos inesperados. Fueron dos golpes a la ilusión del pueblo Tatengue, que si bien no se había generado demasiadas expectativas con un equipo juvenil, con poca jerarquía y en formación, sí avizoraba superar algunas etapas de las competiciones que afrontaba en función de la envergadura de los rivales inmediatos.
Luego de la injusta derrota 0-1 en Brasil ante Bahía por Sudamericana, los de la «Avenida» sabían que repitiendo la misma producción y en su estadio (con un poco de eficacia), la clasificación a 4tos no sería tan quimérica; no solo por el antecedente de ida, sino porque conoció a un conjunto brasileño al que no le sobraba nada.
Duro fue darse cuenta que le martes 1 de diciembre el Tate fue una sombra de aquel que se presentó una semana antes en el Fonte Nova de Salvador. No sólo que no volvió a convertir goles, sino que su producción futbolística lejos estuvo de parecerse a aquella. Fue empate 0 a 0 y eliminación ante adversario con más sombras que luces.
oras después se supo que competidor en 4tos sería Defensa y Justicia, un equipo al que en el contexto internacional pocos le temerían enfrentar, incluso este mismo Unión. Pero el Tate se venció a sí mismo, el DT no tuvo las respuestas necesarias y la Sudamericana 2020 quedó archivada en 8vos de final. Pudo y hasta debió ser mejor, aún con las visibles limitaciones de los santafesinos que no supieron disimular como lo hicieron otros (incluso Bahía).
Las heridas quedaron abiertas y ayer no pudo curar con puntos lo que lastimó el elenco de Menezes. Si con los austeros brasileños el Tate defeccionó, cuánto podía hacer ante este brillante andar de Atlético Tucumán. Unión shockeado frente al Decano envalentonado: intentó cambiar golpe por golpe y la contienda la perdió de principio a fin por demolición. El punto le servía pero no supo, no quiso, ni pudo «trabajar el partido» en función del poderoso elenco de Zielinski que se plantó de manos en el patio de su casa.
Unión jugó confundido y así las cosas, fallaron los que siempre en este nuevo proceso hacían horas extras para sostener resultados: el arquero y la defensa. Jugó a cara descubierta y terminó con los nudillos irritados como nunca antes con el Vasco (hizo tres goles en 90´), pero también recibió más de la cuenta y esa «cara defensiva» quedó desfigurada por un adversario que lo lastimó toda vez que se propuso atacar. Contó hasta 5 y pudo ser peor.
Fue derrota 5-3 en el «15 de abril» y la despedida de otra pelea importante en apenas un puñado de horas. Necesitaba un gol para soñar a nivel internacional y no lo consiguió. Necesitaba un empate para aspirar a estar entre los mejores en la Copa Diego Maradona de la LPF y no pudo. Arsenal con toda su modestia a cuestas, igual que Bahía el martes anterior lo desplazó.
Y así, los sueños rojiblancos quedaron truncos, y si bien cada traspié fue legítimo, queda esa bronca acumulada que con muy poco se podía hacer algo más, atendiendo que los rivales a los que debía superar: Bahía y Arsenal. Por lo que está muy claro, que hay cosas que se hicieron muy mal. Lo bueno, es que en tiempos de riesgos disminuidos por ausencia de descensos, se está a tiro de analizar y cambiar. Conviene esta vez no abusar y comenzar a pensar ya lo que se necesita para mejorar. Porque definitivamente después de dos frustrantes eliminaciones, deberá mejorar… y convendría entender que el futuro es hoy. Basta de esperar!
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Por Gustavo Mazzi
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