Luego de un primer tiempo cuyo rendimiento estuvo lejos de convencer, Unión fue otro equipo en el segundo tiempo y logró vencer a Banfield por 1 a 0 con un gol de Jerónimo Dómina sobre el final.
Cuando todo indicaba que Unión iba a tener una noche extensiva a lo que había sido el cierre de la Copa de la Liga y el compromiso de Copa Argentina, en el segundo tiempo el carácter se conjugó con el fútbol, que sobre el final del compromiso se reencontraron con lo más importante del fútbol: la contundencia. Esta vez, estuvo en los pies de Jerónimo Dómina, que desde el banco de suplentes le permitió al Tate debutar en la Liga Profesional con un triunfo necesario.
En el comienzo del encuentro, ambos equipos apelaron a maniobras similares para lastimarse: el pelotazo largo buscando a sus centrodelanteros para que los mediocampistas apoyen y sean quienes lastimen. A la visita le costó algo más concretar esta estrategia porque, más allá de que se mostró incisivo, Giménez fue neutralizado por la buena actuación de Pardo, que lo privó de libertades para que se asocie y/o quede cara a cara con Cardozo. Para el Tate, la idea no fue exitosa solamente porque Balboa marró un increíble gol debajo del arco luego de que Orsini, el más activo en la ofensiva local en esa etapa inicial, transforme en una jugada de gol un bochazo sin destino.
Más allá de un disparo venenoso que Cardozo logró desviar tras un tiro libre de Álvarez y una buena escalada de Bruno Pitton cuyo centro rasante no encontró destinatario, fue el fallo de Balboa con intervención fortuita del arquero Sanguinetti lo que se llevó las luces de una primera parte que, excepto esta situación, no contó con mayores emociones. Y el buena parte del público local manifestó su necesidad de que el equipo gane vértigo en ataque efectuando reproches cada vez que los jugadores se disponían a jugar hacia atrás.
La ausencia de un dominador claro en el desarrollo que exhibió el primer tiempo llegó a su fin de cara al complemento, donde Unión se apoderó de los hilos del encuentro más allá de que las primeras aproximaciones fueron de la visita, aunque los remates de Giménez y Bonifacio no revistieron peligro para la meta defendida por Cardozo, que en pleno dominio Tatengue también se lució tras rechazar un disparo de Juan Pablo Álvarez.
Luego de salir de este mini-bache, fue todo del Tate. Luna Diale tomó la manija del juego y comenzó a oficiar de nexo con el ataque. Los arribos Rivero y Paz, sin peligro, oficiaron como preaviso de lo que se aproximaría minutos luego, cuando aparecieron las manos de Sanguinetti para rechazar un zurdazo y un cabezazo de Orsini. En esta última, Balboa convertía tras el rebote pero el VAR anuló correctamente el tanto por posición adelantada.
Consciente del semblante positivo, el Kily mandó a la cancha a Dómina y a Gamba para buscar la victoria. Y los ingresos encontraron su correlato en nuevas inquietudes para la meta rival. Es que el juvenil asistió a Mauro Pitton, cuyo remate se fue desviado, y luego el mendocino remató de media distancia provocando otro revolcón de Sanguinetti, que no solamente estaba en una gran noche si no que también contó con el beneplácito del poste izquierdo, que evitó un golazo de tiro libre del mencionado Mauro Pitton.
Y cuando todo parecía que se cerraba en tablas, a tres minutos del final apareció aquella estrategia a la que Unión apeló en el primer tiempo: Orsini oficiando de faro, matando de pecho una buena cesión de Luna Diale para que llegue de frente al arco el juvenil Dómina y vulnere la resistencia de Sanguinetti cuya intervención, esta vez, no bastó para rechazar el disparo. Ni tampoco para que el público Tatengue tenga su lunes festivo.
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