El Bayern Munich se quedó con la orejona en un torneo perfecto, no solo desde lo colectivo, sino también en las individualidades.
Ni el mejor planteo, ni las mejores estrellas pudieron contrarrestar a la maquina de ganar llamada Bayern Munich.
Una edicion «Deluxe» del equipo dirigido por Hans-Dieter Flick, un ex colaborador de Low en la Selección Alemana que supo como transformar un equipo que parecía abatido a una topadora llena de fútbol.
En frente estaba el Paris Saint Germain de Tuchel, con un equipo plagado de figuras que individualmente destacaban por sobre el resto, aunque en este encuentro había que dejar de lado algunas cuestiones.
Parecía un planteo casi perfecto del equipo parisino, en un primer tiempo donde hubo dos mano a mano, tanto de Mbappe, como de Neymar que podrían haber cambiado el tramite de un partido que estaba mas para el lado de los de Tuchel. Sin embargo, el segundo tiempo hizo que lo invisible se vuelva visible en algunos minutos.
Contrarrestar fisicamente a este equipo de Flick es imposible, porque con el correr de los minutos los rivales empiezan a sentir el cansancio de una manera notoria, mientras que del otro lado comienza a aparecer una marea de camisetas rojas que buscan con mucho trabajo llegar al area y generarte peligro.
El gol fue de Coman, un surgido de la cantera parisina que, increiblemente, le dio el titulo mas importante al Bayern Munich, siendo determinante por el sector izquierdo, complicando a un Thilo Kehrer lleno de inseguridades.
Al PSG no le quedó otra que recurrir a sus individualidades para poder empatar el partido, algo que no sucedió por una serie de situaciones. Di Maria, que era el mejor de los azules, salió reemplazado. Neymar parecía estar en otro partido y Mbappe finalizó el partido con un desgaste importante.
En Bayern Munich reinó la calma para poder aguantar el partido e intentar liquidarlo, con una defensa muy solida y un mediocampo que juega y recupera sin necesidad de tener a uno que «raspe», esperó con la paciencia que lo caracteriza, hasta el final del partido.
Thiago Alcantara fue el mejor de todos, teniendo la increible capacidad de no errar un pase, siendo el clarificante de un equipo que hoy está en la cima del mundo, aunque increiblemente haya jugado su último partido con la camiseta roja.
¿Fue el mejor campeón de todos? Eso quedará en el criterio de cada uno. Pero el despliegue de juego, orden y goles es algo que ya está en la historia grande del fútbol.
El campeón de la Champions tiene nombre y es Bayern Munich, la topadora de Flick que gana todo lo que juega, y que hoy demostró que no hay planteo ni jugadores que puedan contra la fortaleza de un equipo convencido de sus ideas.
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