Jannik Sinner es el mejor tenista del momento. Lo dicen sus números, que lo harán terminar el año como 1 del ranking mundial, y también el rendimiento que mostró este domingo para consagrarse campeón en la final del Masters 1.000 de Shanghai contra el serbio Novak Djokovic, al que privó de alcanzar el título número 100 de su carrera. Pero todo eso contrasta con la acusación por doping que sigue rondando desde hace varias semanas a su alrededor y el italiano confesó cómo lo afecta en su camino en el circuito ATP: «La gente piensa que ganar significa que no tienes problemas, pero no es verdad».
El triunfo de Sinner fue con parciales de 7-6 (4) y 6-3, en una hora y 37 minutos. El italiano logró alzarse con este trofeo por primera vez y sumó el séptimo título de la temporada para alcanzar un total de 17 desde que se convirtió en profesional. En la primera manga todo iba a ser bien igualado. Tanto Sinner como Djokovic se mostraron infranqueables desde el servicio, soltando sus tiros y sin tener problemas con este golpe. Los intercambios fueron muy marcados, con peloteos largos y con ambos sin demasiados problemas desde el físico. Toda esta igualdad se iba a mantener, con Sinner buscando velocidad en cada tiro y Djokovic defendiéndose sin tener problemas. La historia nos iba a llevar a un tie-break, donde todo se rompió en favor del italiano.
En el desempate rápidamente el número uno del mundo iba a controlar la situación, despegándose del marcador con un 4-0 que parecía ser letal. Esta diferencia se iba a mantener en los primeros y Sinner llegó a estar 6-3, con tres puntos de set a su favor. Pese a desperdiciar el primero, Sinner iba a cerrar en el segundo para llevarse la primera manga por 7-6(4).
Ya en el segundo set, la igualdad del primer set desapareció rápidamente. Si bien Djokovic mantenía el ritmo del partido, Sinner iba a proponer una marcha más a base de grandes devoluciones y sobre todo agresividad desde la derecha. Con tiros limpios, el italiano iba a encontrar un quiebre en el cuarto juego para empezar a dominar el partido. Aunque Djokovic animaba a alguna chance de remontada, se encontró con un impecable rival del otro lado de la red. Desde el servicio, el italiano controló a placer la situación y gracias a su brutal servicio y un ace, cerró la victoria y el título para vencer a Djokovic por 7-6(4) y 6-3.
Ayrna Sabalenka campeona en el rubro femenino
Mientras tanto, en el rubro femenino, Ayrna Sabalenka se coronó campeona del Masters 1000 de Shanghai. La bielorrusa venció a Zheng por 6-3, 5-7 y 6-3. En el primer set, Aryna Sabalenka salió a mostrar toda su artillería para llevarse la ventaja. La tenista bielorrusa trataba de evitar que el público la jugara en contra, y parecía que lo estaba logrando. Con unos tiros bien rápidos, la dos del mundo logró un quiebre en el sexto juego y se puso al frente en el marcador. Zheng intentaba meterse de nuevo en el partido con su saque, pero no tenía chances contra una Sabalenka que estaba en su mejor versión y se quedó con el primer set 6-3.
El segundo set fue un ida y vuelta impresionante. Sabalenka arrancó mejor, rompiendo el servicio en el tercer juego y sacando diferencia. Pero la tenista china no se quedó atrás y rápidamente empató el partido. La bielorrusa no pudo mantener la ventaja, y aunque Zheng tuvo oportunidades de quebrar de nuevo en el sexto juego, tuvo que esperar. Finalmente, la china se puso al frente tras romper el servicio en el séptimo juego y tuvo la chance de sacar para llevarse el set.
Con todo en contra, apareció la mejor versión de Sabalenka en las devoluciones y recuperó el quiebre con su potente derecha. La bielorrusa empató el marcador, pero Zheng seguía firme. La china tuvo una oportunidad de oro desde la devolución y se quedó con su primer punto para set, aprovechando un error de Sabalenka y llevándose la manga 7-5.
En el tercer set, todo arrancó bien para Sabalenka. La bielorrusa salió a jugar bien agresiva y rápidamente logró un doble quiebre, poniéndose 3-0. Pero Zheng no se rindió y, con un juego de devolución espectacular, pudo recuperar uno de esos quiebres. Parecía que la china podía empatar, pero Sabalenka se mantuvo adelante gracias a otro quiebre.
La bielorrusa tuvo la chance de cerrar el partido con su saque, pero no pudo aprovechar y Zheng le volvió a romper el servicio. Con la tensión al máximo, el partido podía terminar para cualquiera de las dos. Con el marcador 5-3, Sabalenka tuvo sus primeras oportunidades de ganar, pero las dejó pasar. En su tercera chance, tras una volea impresionante, Sabalenka finalmente cerró el partido 6-3, 5-7 y 6-3.
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