No fue un simple triunfo o el recuento de partidos sin derrotas. Es mucho más que eso. Son kilos de autoestima, de sensaciones únicas que sirven para algo fundamental en el fútbol como en la vida: Estar felices y orgullosos.
Probablemente este film no se compare con otros mejores rodados con la “sangre y luto”. Obvio que los hay de mayor calidad; pero quedó claro que aún así, uno puede salir de la sala satisfecho y seguir su vida de manera normal. Porque Colón sigue y seguirá siendo Colón de América.
Es muy cierto que el triunfar como sea se celebra en la cancha y se olvida después. No hay forma de identificarnos mañana con algo que, cuando nos bajan los decibeles, sentimos que no nos pertenece. Pero esta vez, a favor de los rojinegros es que no solo ganó, sino que avanzó a otra instancia de un certamen internacional, y eso es lo que con tanto ruido se festejó en Santa Fe. Ganar siempre contagia, estimula y marca el rumbo hacia nuevos desafíos; por eso la importancia de “seguir copados”.
A quién le ganó, cómo ganó? Seguramente en el análisis profundo de lo ocurrido este martes habrá pocas luces y demasiadas sombras (más de lo que imaginábamos). Por suerte para los intereses de Colón, los venezolanos son un equipo sin jerarquía y lo que es peor en esto de jugar a la pelota, sin gol, motivo por el cual el arquero Domínguez no fue muy exigido, aun cuando de a ratos la visita se adueñó de la pelota y el campo más de lo aconsejable. Ahora, también es muy cierto, que los santafesinos jugaron “distendidos” la revancha por el 2-0 en Barinas que había sentenciado la fase, admitido esto hasta por los propios protagonistas de Zamora.
Cuando parecía que el duelo se “moría de cero” por impericia o impotencia; el símbolo del conjunto local cabeceó el balón con una confianza absoluta, y lanzó un tiro de una colocación y una precisión casi excesivas. No anotaba un jugador; el poderío del gesto rebasaban el estadio y la conquista fue un poco de todos. El desgarbado defensor de ojos grandes y mirada de niño firmó pasaje. No podía ser otro. No merecía que fuera otro.
Conti no hizo ÉL GOL: Conti hizo historia. El capitán de los Sabaleros anotó para hacer mejores a los suyos. Tan sólo por eso, Colón mereció vencer. Esta pequeña batalla, se ganó más por actitud y por convencimiento que por los méritos que acumuló. Fue además la victoria de todos los que ponen su granito de arena para levantar y sostener esta pasión sin límites llamada Colón de Santa Fe.. El resto de lo que ocurrió en la serie ante Zamora FC ya es historia…
“El Negro” sigue en la Sudamericana. Otra obra excelsa para este club cazador de retos, que vive en los anhelos gastados de cada hincha que hoy está feliz. De pie Colón, en el 2018 y después del Mundial… siguen las noches internacionales de gala en el Brigadier López.
Escrito por Gustavo Mazzi.
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