Con actitud de león hambriento, la paciencia de un orfebre y la frialdad de un cirujano. Con la mentalidad positiva de quien sabe que pertenece a una raza superior. Con una claridad estratégica. Consciente de que el camino puede ser largo y sabiendo que, de todas formas, es el rey de la selva en este juego. Educado en los desafíos más difíciles de la era dorada del tenis. Sin compasión por el menos experimentado. Insaciable.
Novak Djokovic, el serbio que fue observado de reojo durante años mientras se formaba el mágico Big 3 con Roger Federer y Rafael Nadal, ha asegurado el récord de los récords. Ha ganado una discusión que difícilmente se vuelva a abrir. Mantenerse firme mientras los otros caen también es un mérito. A sus 36 años, con el suizo retirado oficialmente el septiembre pasado y con el español más cerca del retiro, Djokovic los observa desde la cima. ¿La definición de tenis? Un deporte donde SIEMPRE (o casi siempre) gana Novak Djokovic. Aunque parezca vencido, Djokovic siempre sobrevive. 7-5, 6-7(6), 2-6, 6-3, 6-0 contra Musetti en un partido que duró 4 horas y 29 minutos, terminando a las 3:08 a.m. en París.
La verdad es que está en plena forma y va por más. Su destino es impredecible. Continúa atormentando a sus oponentes. Como lo dijo Andy Roddick, ex número uno de Estados Unidos: «Djokovic, primero te quita las piernas. Y luego te quita el alma». Federer, para la mayoría, fue el embajador más elegante en la historia del tenis. Nadal, el competidor más feroz de todos los tiempos. Pero Djokovic los superó a ambos. Y en París cerró el debate, estableciendo el récord de récords, mirando a todos desde lo más alto. Novak Djokovic sigue siendo el indiscutible líder del ranking mundial, aunque se acerca una gira de arcilla complicada donde deberá defender su posición con uñas y dientes. Su temporada 2024 comenzó con unas semifinales en el Abierto de Australia, pero luego sufrió un duro revés en Indian Wells, siendo eliminado en la tercera ronda y optando por no participar en Miami para concentrarse en la preparación para la superficie de tierra batida. Después de alcanzar las semifinales en Montecarlo, tuvo un desempeño poco brillante en Roma y aceptó una invitación en Ginebra, donde llegó a las semifinales pero no pudo avanzar más.
El partido
Fue una batalla desde el comienzo del mismo, con ambos manteniendo su saque hasta que un quiebre por lado igualó las cosas. A partir del cuarto, los servicios se convirtieron en los protagonistas, con ambos jugadores demostrando seguridad y eficacia. Mientras Lorenzo buscaba golpes potentes, Nole intentaba abrir la cancha sin éxito. Justo cuando parecía que el set se definiría en un tiebreak, Djokovic logró quebrar el saque de Musett y cerrarlo 7-5 en 56 minutos. Ya en el segundo set, el número uno del mundo comenzó con fuerza, pero Musetti elevó su juego para igualar el marcador, llevando el partido a un tiebreak. En un desempate emocionante, Musetti demostró valentía al salvar un punto de set y empatar el marcador 7-6 después de casi 1 hora y 30 minutos de juego.
En el tercer set, luego de un revés cruzado fenomenal de Musetti, el pibe dejó a todos boquiabiertos al confirmar el quiebre en el quinto game (4-1). La cara de Djokovic lo decía todo: estaba preocupado por el juego brillante del italiano. Musetti tomó las riendas en el sexto game, mostrando una creatividad increíble que obligó a Djokovic a correr de un lado a otro de la cancha. Con una combinación de potencia y precisión, demostró su versatilidad con sobrepiques y tiros angulados que dejaron a su rival sin respuesta. A pesar de los esfuerzos de Djokovic por contener el avance de su joven oponente, un sobrepiqué magistral de Musetti dejó a Novak sin chances, incluso mereciendo el reconocimiento de uno de los mejores de todos los tiempos.
Cuando Musetti dejaba esos espacios abiertos, Djokovic debía aprovecharlos al máximo, especialmente con su revés paralelo apuntando al lado derecho de Musetti. Era la oportunidad perfecta para el experimentado campeón de capitalizar las debilidades momentáneas de su rival y tomar el control del juego. En el 40 iguales, Nole demostró una excelente distribución de golpes, yendo tras incluso los rebotes más difíciles con una defensa impresionante. Mostró su habilidad al jugar dentro de la cancha, resaltando su capacidad para anticiparse y adaptarse rápidamente a las situaciones del partido.
Con un saque preciso al centro, Musetti puso a Djokovic (5-2) en la cuerda floja, necesitando mantener su servicio si quería tener alguna esperanza de remontar. Recordemos que en 2021, cuando Djokovic se consagró campeón, llegó a la final habiendo superado al italiano incluso con dos sets abajo. Esto demuestra que Djokovic puede dar vuelta situaciones difíciles y que aún hay margen para la emoción en este partido. Musetti estuvo a la altura y se llevó el tercer set (6-2). Tuvo cuatro oportunidades de quiebre y fue implacable, capitalizando cada una. Un saque abierto de Djokovic, seguido por una devolución en la red de Lolo, y el remate de Djokovic que se fue fuera de los límites de la pista.

Cuarto set
Djokovic se veía fuera de ritmo, pesado, incómodo, batallando por encontrar su juego. Desde el banco del italiano le indicaban que debía moverlo, sabiendo que después de tres horas, y llegando a las dos de la mañana, su resistencia podría flaquear. Lolo empezaba a consolidar su saque mientras el revés de Djokovic perdía precisión, dándole una oportunidad para mantenerse en el partido (0-1). Musetti mostraba una gran movilidad en la cancha, corriendo cada pelota con determinación y rapidez. Su agilidad le permitía anticipar los tiros de su rival y responder con eficacia, manteniendo la presión y buscando siempre tomar la iniciativa. Pero Djokovic no se rendía. En un golpe de audacia, ejecutó un drop desde afuera de la cancha, sorprendiendo a todos. Aprovechó el error no forzado de Musetti con el drive cruzado para sostener su saque en el segundo juego del cuarto set (1-1).
Aunque exhausto tanto física como mentalmente, Djokovic se negaba a ceder terreno. Sus piernas ya no le respondían como antes, pero persistía en la cancha, peloteando sin descanso con la esperanza de desestabilizar al italiano. Lo llevaba al límite, peleando cada punto con determinación. Sin embargo, en un momento crucial, la pelota le picó mal y su drive terminó en la red, un instante de frustración en medio de una batalla agotadora. El público, consciente de la fatiga de Djokovic, trataba de infundirle ánimo y energía. Con cada grito y aplauso, intentaban revitalizar a su ídolo, empujándolo a superar sus límites. Mientras tanto, Musetti, su rival, enganchaba la pelota en la red, un pequeño respiro para el campeón, una oportunidad para recuperar el impulso perdido.
En su segundo saque, Djokovic optó por ubicarse notoriamente detrás de la línea de fondo, buscando quizás un ángulo diferente para su devolución. Sin embargo, esta táctica resultó contraproducente cuando su derecha se desvió fuera de los límites de la pista. La apuesta por la distancia no funcionó esta vez, pero Djokovic seguía adaptándose, explorando cada opción para mantenerse en la pelea. Musetti lanzó un saque potente al centro de la cancha, justo en la línea T, dejando a Djokovic con una oportunidad para contraatacar. Con determinación, el campeón se preparó y conectó un disparo cruzado con fuerza. Sin embargo, la precisión no estuvo de su lado esta vez, y la pelota se deslizó más allá del alcance de su oponente, perdiéndose en el lado opuesto de la cancha. Un momento de frustración para Djokovic, pero un punto valioso para Musetti.
Con astucia, Djokovic reconoció la necesidad de acortar los puntos, entendiendo que un intercambio prolongado no le favorecía en su situación actual. Con esta estrategia en mente, ejecutó un drop cruzado magistral, dejando a Musetti sin respuesta. Aprovechando la apertura en la defensa de su oponente, Djokovic definió con precisión y determinación, asegurándose de no dejar margen para la oposición. Un movimiento brillante que le permitió reclamar un punto vital en la batalla. La doble falta de Musetti llegó en un momento crucial del quinto juego, con un marcador de 40-30 a su favor y la posibilidad de mantener su servicio en el cuarto set. Sin embargo, este error le dio a Djokovic la oportunidad de romper el servicio por primera vez en el set. A pesar de un saque potente del italiano (registrado a 205 km/h), Djokovic se mantuvo firme y perseveró. Una vez más, encontró una oportunidad cuando atacó con una derecha formidable por la línea, lo que le permitió levantar los puños en señal de victoria. En este momento de intensidad, miró hacia su banco y luego hacia el público, pidiendo el aliento de sus seguidores para seguir adelante.
El quiebre que metió Djokovic en el quinto game cambió la historia del partido. Desde ahí, con el aliento inagotable de la tribuna, el campeón recuperó la chispa que le faltaba. Se plantó en la cancha con más garra que nunca, tomando la batuta del juego y yendo a buscar cada punto con toda la determinación. Con un estilo más agresivo, empezó a manejar el partido a su antojo, con el objetivo fijo en la victoria. Y su esfuerzo dio sus frutos: se llevó otro quiebre en el séptimo game, quedando 5-2 arriba en el marcador. Después del descanso, estaba sacando para llevar el partido a un quinto set de infarto, algo que parecía imposible minutos antes. Pero Musetti no se rendiría fácilmente. Con Djokovic sacando para llevar el partido a un quinto set, cada punto se convirtió en una batalla de errores no forzados, lo que permitió al italiano lograr su quinto quiebre consecutivo. En el 30-30, después de dos smash, Musetti conectó un revés por la línea impresionante. Luego, puso toda la carne en el asador y le quebró nuevamente en el octavo juego (5-3). Con casi cuatro horas de juego y Djokovic otra vez con tres chances para llevarse el cuarto set. Un drop desde el centro de la pista de Musetti tomó por sorpresa al serbio, quien no pudo alcanzarla, superado por el contra-drop del italiano, que hizo explotar a la hinchada en plena madrugada. Pero como se dice, a la tercera es la vencida. Otro drop desde el fondo de la cancha, la respuesta de Musetti y el toque de sutileza de Novak fueron suficientes para empatar en sets y llevar el partido a un quinto set definitivo (6-3).

Quinto set
En el quinto set, Djokovic arrancó con buen pie. Era clave que empezara el último set de la tercera ronda manteniendo su saque. La devolución de derecha de Musetti se fue afuera y Nole se dirigió rápidamente a su posición (1-0). Desafiar a Djokovic en un quinto set es como intentar domar un huracán con las manos desnudas. En esa última batalla, cuando la tensión alcanza su punto álgido y la resistencia se convierte en la moneda de cambio, el serbio se transforma en un muro impenetrable. Cada golpe, cada punto, parece una odisea contra la inevitabilidad de su victoria. Ganarle en ese escenario es desafiar no solo su habilidad, sino su voluntad de hierro, un desafío que pocos han logrado superar. En el segundo game (2-0), y tras un buen intercambio de golpes, Nole consiguió el tan ansiado quiebre que le daba la chance de poder tomar aire. Al igual que hace dos años atrás, Djokovic quebró. El drop de Musetti se fue por muy poco y el serbio conseguía el quiebre. Ahora lo fundamental era sostenerlo. Djokovic estaba hecho trizas físicamente, pero su garra de guerrero se resistía a tirar la toalla. Musetti, el pibe astuto, le apuntaba los tiros al mismo lugar, como si supiera lo que pensaba el serbio. El entrenador de Lolo, re preocupado, le pedía a gritos un cambio de estrategia, rogándole que se moviera, que cambiara la cadencia del partido. Pero, Nole, en estas batallas de gladiadores, siempre saca un as de la manga, tiene una marcha más que el resto. Y así, en un momento clave, logró el quiebre en el tercer game, cuando el marcador era un desolador 3-0 en su contra.
Djokovic es un genio, sí, pero cuando Musetti tuvo la oportunidad de darle el golpe final al balcánico, no lo hizo. El italiano tiene un tenis técnicamente exquisito, pero en el momento crucial le falta ese salto de jerarquía. Después de un buen intercambio de golpes, Nole consiguió otra oportunidad de quiebre. La pelota del italiano rozó la línea y salió (4-0). No entiendo por qué muchos siguen pensando que un quinto set o un partido largo perjudica a Djokovic con su edad, cuando es exactamente lo contrario. Siempre termina mejor los partidos que su rival, incluso con 37 años. Su problema no es el cansancio, sino que ya no es tan rápido como antes. Al igual que en el juego anterior, Musetti intentó un drop desde el fondo de la cancha y se fue fuera. A menos que ocurra una catástrofe, Djokovic ya estaba en los octavos de final de Roland Garros (5-0). Después de casi cuatro horas y media de juego, Djokovic avanzó a los octavos de final tras derrotar por 7-5, 6-7, 2-6, 6-3 y 6-0. En su próximo rival, será el argentino Francisco Cerúndolo, que hoy venció a Tommy Paul,
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