Colón se prepara para un nuevo capítulo de la Copa Argentina con la Copa de la Liga a la vuelta de la esquina. Con un plantel renovado que empieza a reflejar las aspiraciones del técnico Gorosito, Pipo asumió la responsabilidad de moldear un equipo que había sido previamente construido por el uruguayo Marcelo Saralegui.
El día de hoy se conoció los dorsales de las camisetas, y en la antesala del enfrentamiento en Junín, se desveló los números que portarán en sus espaldas. En este contexto, surge el interés por la historia del «número 7» en Colón, particularmente desde el ascenso a Primera en 2014. Un repaso por los anteriores portadores de este dorsal revela una especie de «maldición», marcada por resultados variados y trayectorias distintas.
El ciclo de esta supuesta maldición comenzó en 2015, cuando la responsabilidad de vestir la camiseta número 7 recayó en Gustavo Villarruel. A pesar de su esfuerzo y dedicación, su tiempo en el terreno de juego se tradujo en tan solo 1 gol y 1 asistencia en 25 partidos disputados. Curiosamente, no volvió a vestir la camiseta rojinegra después de esa temporada, y su trayectoria lo llevó a recorrer diversos equipos como San Martín de San Juan, Tigre y San Telmo.
El ciclo continuó en el Transición 2016, cuando Diego Lagos se convirtió en el portador del número 7. A pesar de sus 2 goles y 1 asistencia en 20 partidos con el equipo, fue objeto de resistencia por parte de los hinchas. Lagos encontraría su camino en Agropecuario después de su paso por Colón. En el primer semestre de 2017, Franco Leys llevó el peso del dorsal 7, pero su tiempo en el club estuvo marcado por la ausencia de minutos y oportunidades. Su carrera lo llevó a Juventud Unida de Gualeguaychú, Sarmiento de Junín, Temperley, Patronato y finalmente al extranjero con América de Cali.
El turno de Diego «Cachete» Morales llegó en el segundo semestre de 2017, aunque su paso por el terreno de juego fue breve, con apenas unos pocos minutos en 7 encuentros sin goles ni asistencias. Tras su paso por Colón, Morales regresó a Tigre y luego se sumergió en una aventura en el extranjero con AD Cantolao. En 2018, Gonzalo Bueno asumió la responsabilidad del dorsal, marcando 2 goles notables (contra Boca y River). Sin embargo, su paso por Santa Fe resultó fugaz y posteriormente continuó su carrera en diversos equipos nacionales e internacionales.
La maldición pareció no ceder en 2019, cuando Mauro Da Luz llevó el número 7, marcando 1 gol en 13 partidos antes de emprender su camino en equipos como River, 9 de Octubre y Cusco FC. Incluso durante la opacada temporada 2020, el futbolista Brian Farioli decidió desafiar la maldición portando el número 7, aunque su paso en Colón fue efímero y posteriormente buscó nuevas oportunidades en Arsenal.
En el 2021, Formica la utilizó y pasó sin pena ni gloria, disputando 21 partidos donde no anotó y asistió. Otro de los jugadores que llevó ese número fue el uruguayo José Pablo Neris Figueredo, quien está a préstamo en Peñarol. Había tenido encuentros prometedores en amistosos de verano, pero cuando arrancó la Liga perdió terreno, y cuando jugó no convenció. Jugó 8 partidos, no convirtió y hasta falló un penal.
⚠ UNITE AL CANAL DE SOY DEPORTES haciendo click aquí y mantente informado‼




Colón
Unión


Comentarios de post