Lo malo de jugar una final siendo un equipo del interior es creer que una vez que la disputaste, no habrá manera de volver rápido a otra, por eso hay que disfrutarla al máximo. Mentira. Colón fue capaz de extender la sensación de bienestar hasta creer que jugar seguido una final es el estado natural. Aún con errores y fragilidades, las señas personales en estos últimos dos años lo retratan distinto. Tres finales y una formidable consagración.

En el balance histórico rojo y negro hoy bailan y se dan la mano todos los próceres Sabaleros, aún después de un estrepitoso 4 a 0, que ya nadie lamenta luego de saborear las mieles de una vuelta olímpica en Primera, que llevó 116 años de espera.
Las finales trasciende el fútbol de Colón. Su convocatoria, su pertenencia, su pasión es un disparador hacia otros aires. Su acompañamiento incondicional ya no son mojones sueltos de partidos históricos. Su lealtad es tan gloriosa como la mismísima estrella. Palpable, tangible, nítida, genuina. RECONOCIDA POR LA GREY FUTBOLERA. Son miles y miles de gargantas rojas, camisetas al viento, lágrimas desparramadas y abrazos eternos por encima de un resultado como en Paraguay o Santiago, o con el score a favor como el memorable 4 de junio en San Juan y su lógica repercusión en Santa Fe en tiempos de pandemia.
El fútbol es breve. Por eso, ellos siempre deciden estar, participar, jugar desde muy temprano. Para que dure más. En ese lapso de espera, mientras se aproxima el partido, el fútbol es sueño, y es ilusión y siempre será FIESTA DE UN PUEBLO que se entrega a sus colores con amor, con la más absoluta devoción y es así que acapara tanto la atención.

Colón fue campeón de Copa de la LPF 2021 y subcampeón del Trofeo de Campeones, en este antológico año. A ese lugar llegó por méritos propios de la cabeza a los pies. Por sus jugadores y el Señor Eduardo Domínguez, quienes en apenas seis meses, hasta lograron cambiar aquel eterno grito ancestral, que pasó del, “Colón Viejo nomás” al, “Colón Campeón carajo”… y a eso, ni River, ni un 0-4, ni nadie lo podrá modificar jamás.
Porque esa estrella 2021 que brilla desde hace apenas medio año en el firmamento del barrio Centenario, no se borra nunca más!!!… porque justamente, esa ESTRELLA, fue el gran paso hacia la inmortalidad. Solo basta con alzar la vista y mirar… y así también entenderán los recalcitrantes resultadistas, que toda esa gente que se mueve por pasión, también tiene «motivos» para festejar… porque ellos también FUERON CAMPEONES!

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Por Gustavo Mazzi especial para Soy Deportes
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