Supo ser número 3 del mundo y ganador del US Open, el primer y único título de Grand Slam en el Abierto de los Estados Unidos. Fue medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde venció a Novak Djokovic en un partido memorable. Llegó a la final de Wimbledon en 2013, donde fue derrotado por Djokovic en un encuentro muy disputado. A lo largo de su carrera, ganó un total de 22 títulos individuales de la ATP, incluyendo importantes victorias en torneos de nivel Masters 1000, como Indian Wells 2018. Claro, estamos hablando de Juan Martín del Potro. Este lunes, compartió un conmovedor video en sus redes sociales en el que admite las dificultades que padece en su cuerpo en el día a día. La publicación alcanzó más de 11 mil «me gusta», miles de reproducciones y una gran cantidad de comentarios a su favor, en la antesala de lo que será la exhibición con el serbio Novak Djokovic, el máximo ganador de la historia de los Grand Slam con 25 títulos, el próximo domingo 1 de diciembre en el Parque Roca de Buenos Aires.
«Al día siguiente de jugar contra (Federico) Delbonis, tomé un avión a Suiza y me volví a operar la rodilla. Esa fue mi quinta cirugía», comienza el tandilense, quien recuerda cómo, después de esa intervención, intentó mantener un perfil bajo, alejado de los medios, para ver si su recuperación funcionaba. «Estuve dos meses encerrado en un pueblo cerca de Basilea, me operaron, hice rehabilitación y no funcionó», añade, mostrando la dureza de su realidad.
Las cantidad de operaciones: «Me infiltraron, me sacaron tendones, me quemaron nervios… un sufrimiento diario», expresó Del Potro, quien desde el accidente que sufrió en 2019 en el torneo de Queen’s contra Denis Shapovalov, no pudo recuperar su nivel de competencia. «Mi vida cotidiana no es la que yo deseo. Era un tipo muy activo, que le gustaba hacer deporte no solo jugar al tenis», confesó, lamentando cómo ha tenido que adaptarse a una nueva realidad, en la que ya no puede disfrutar de actividades como el fútbol o el pádel.
El impacto emocional: «Me quitaron la ilusión de hacer lo que siempre me gustó, que era jugar al tenis. Es muy difícil tener que caretear todo las 24 horas», expresó visiblemente afectado. Además, compartió cómo enfrenta los efectos secundarios del tratamiento: «Me levanto y tomo entre seis y ocho pastillas, entre ellas un protector gástrico, un antiinflamatorio, un analgésico y una para la ansiedad».
Su frustración personal: «Yo era el tipo que siempre estaba buscando maneras de mejorar, de seguir adelante. Pensaba que no había obstáculos imposibles. Pero ahora me doy cuenta de que hay cosas que no puedo controlar», señaló con una mezcla de tristeza y aceptación. «A veces me despierto por la noche, no por el dolor, sino por la impotencia de no poder hacer lo que tanto me gusta», agregó, refiriéndose a los constantes despertares debido a los pinchazos en su pierna y los dolores intensos.
Lucha con los médicos: «Tengo otra gran pelea con los médicos, que me dicen que me ponga una prótesis y deje de joder para tener mejor calidad de vida», contó. Sin embargo, el extenista expresó su preocupación por el largo proceso que implica esperar hasta los 50 años para ver mejoras significativas. «Desde los 31 que no corro, no subo una escalera, no puedo patear una pelota. ¿Voy a pasar 15 años más así?», se preguntó. Y agregó: «Es una decisión difícil, porque por un lado me dicen que a esa edad viviré bien, pero por el otro, me siento atrapado en un cuerpo que no me responde».
Su día a día: «Cuando me invitan a jugar al fútbol soy el que lleva el mate y se queda afuera. En el pádel, soy el que graba videos. Y no está mal, pero cuando te acostumbras a ser el centro de la cancha, es un golpe muy duro», señaló Del Potro, visiblemente emocionado. La frustración es evidente cuando recuerda cómo las pequeñas cosas, como subir escaleras o simplemente caminar, se han vuelto casi imposibles sin dolor. «Es como si una parte de mí hubiera quedado allí, en la cancha, y nunca volviera a estar completa», expresó. «He dado todo por este deporte, pero la realidad es que la rodilla me ganó».
La despedida con Novak Djokovic: «Creo que el toque final se lo da Djokovic, que fue muy generoso en aceptar y venir. Estoy agradecido de poder compartir un momento como este, disfrutar dentro de una cancha de tenis por última vez, y que tanto él como yo podamos devolverles a los fanáticos todo el cariño que nos dieron a lo largo de los años», concluyó, destacando el agradecimiento hacia el serbio por su participación en lo que será una despedida emotiva en la cancha, para que los fanáticos se lleven un buen recuerdo de esa noche.
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