Por Darío Fiori
Respirá profundamente. Aflojá un poco con tanta tensión. Dejá los nervios para otro momento. No pensés que las angustias y los sufrimientos no volverán. Pero Argentina está viva. Porque aguantó el duro partido. Messi no necesitar estar en plenitud para ser el mejor. El equipo dio algunas señales, sólo algunas, de que puede recuperarse. Enzo Fernández, Otamendi, Cristian Romero los soldados. Un resultado así era necesario para sentirse vivo. El llanto de los hinchas era la emoción de tantos jugadores que desde Qatar hasta Usuahia eligieron confiar.
«Que la gente confíe, no los vamos a dejar tirados”. Las palabras de Lionel Messi sonaron fuerte aproximadamente una hora después de la derrota más dolorosa del ciclo de Lionel Scaloni, y una de las más importantes sufridas por la selección en toda su historia. Sí. Sin medias tintas. El 1-2 con que debutó en el Mundial Qatar 2022 ante Arabia Saudita golpeó tan hondo, que el alivio que trajo la victoria ante México se dejó ver en las lágrimas del propio técnico de la selección nacional en pleno partido, apenas Enzo Fernández aseguraba el resultado. Increíble en un entrenador, entendible, que no hizo más que dimensionar lo que se vivió desde aquel instante inicial hasta ese tremendo desahogo que por supuesto debia ser refrendado el miércoles.
La cabeza es todo. El fútbol es un fiel reflejo de la vida, por eso cuando estás bien de arriba se hace evidente que el resto de tu cuerpo funciona de otra manera. En el partido ante Polonia, se repitieron las sensaciones de extrema ansiedad y presión en el Estadio 974. Esa era la experiencia fuera de la cancha, en el palco de prensa y en la cancha. Por ejemplo, ante México, Argentina tuvo problemas en la primera mitad. Era absorbido por la presión alta del elenco de Martino, predicibles en los pases, sin profundidad, con posesiones sin llegadas. El único que se animó a gambetear era Di María y Messi, los dos socios que le dieron la primera victoria al seleccionado albiceleste.
Scaloni todavía no suele encontrar el 11 de memoria. Muy lejos está Argentina de brillar como descolló en la Copa América del 2021, o como en el partido ante Italia en junio de este año. La baja de Lo Celso por el sector izquierdo trastocó todos loe papeles. Pero no es la primera vez que ocurre algo así. En México 1986, Argentina formó con línea de cuatro con Clausen, Ruggeri, Brown y Garré, y a lo largo de toda esa estadía utilizó la linea de cinco para defender y atacar con los dos laterales volantes para recorrer y ofrecer más amplitud.
Lo mismo sucedió en 1978, pero en este caso el mayor cambio se produjo en el partido decisivo cuando el Flaco Menotti confió en el aporte de Larrosa para equilibrar el centro del campo.
De nuevo hubo cambios. Una vez más, Scaloni varió a partir del debut contra Arabia hasta México hubo cinco cambios. Hoy, fueron cuatro. Nueve cambios en dos partidos que denotan que el entrenador está efectuando cambios según el estado físico de algunos jugadores y también según cuestiones tácticas puntuales. En esta ocasión, también ha tenido en cuenta la altura para combatir el juego aéreo polaco.
El lateral derecho sigue siendo una posición sin dueño. Si bien en el último tiempo Molina pareció ganarle la pulseada a Montiel, su mal desempeno ante Arabia le abrió la puerta al ex jugador de River ante la Tricolor. Tampoco la aprovechó. Sin peso ofensivo, Scaloni terminó cambiándolo por el de Boca, al que ahora volvió a ponerlo de titular, en busca de más marca. La otra opción para el puesto era Foyth, quedó relegado por su mal desempeño en el amistoso ante Emiratos. Aunque su nombre seguía sonando de antemano. La diferencia es solamente física, ya que en lo futbolístico están en deuda.
Cuti, mejor físicamente tras el flojo debut en el Mundial, donde se le vio fuera de la distancia, vuelve a tener la oportunidad por su amigo y compañero. En este caso, el cambio es sobre todo de altura, ya que con el cordobés gana diez centímetros más (1,85 frente a 1,75) para combatir el juego aéreo polaco, centrado en Robert Lewandowski (1,85). Después, está claro que el cuerpo técnico quiere dar a Romero, considerado uno de los imprescindibles, la oportunidad de ganar ritmo y confianza para que, en caso de clasificarse para los octavos de final, esté mejor preparado para la mata. Lisandro tuvo una buena actuación contra México. Incluso entró cuando el equipo lo necesitaba, una de sus grandes virtudes. Pero su corta estatura le juega en contra en esta historia y por eso perdería el puesto que defendió el sábado pasado haciendo una buena dupla con Otamendi.
El tercero fue Enzo Rodríguez por Guido Rodríguez. Ante México, Scaloni explicó que Guido Rodríguez entró para cumplir una función táctica específica, teniendo en cuenta que el rival jugaba con cinco en el fondo y necesitaba un volante central más posicional que pudiera retroceder como líbero para liberar a los laterales. Seguramente con esta variante busca un juego más posicional y romper líneas en los metros finales.
Y por último Julián Álvarez por Lautaro Martínez. Este cambio se entiende al bajo nivel de Lautaro, que está peleado con el gol, aunque hay que manifestar que la única vez que lo pusieron cara a cara con el marco marcó, en offside, pero marcó.
En cuanto a Polonia, probablemente era el partido más importante de los últimos años. La última vez que pasaron octavos de final de un Mundial fue en México 1986 y en Qatar estaban al frente de la gran chance de cortar la racha con un triunfo, y de dar el batacazo a la Selección Argentina.
Polonia tuvo cambio de entrenador tras la abrupta salida de Paulo Souza y en su lugar asumió Czeslaw Michniewicz, justo antes de las Eliminatorias para la Copa del Mundo de Qatar 2022. Por eso, está en pleno proceso de adaptación al nuevo DT y es difícil predecir cuál será el once titular que presentará el exarquero. Ha probado con diferentes nombres y aún no ha conseguido un gran desempeño colectivo.
En medio de la incógnita por la falta de una idea clara de juego, la carta fuerte del equipo polaco son sus individualidades, que forman una columna vertebral con el talento suficiente para responder ante la falta de juego asociado.
Con el 4-4-2 profundizó un equipo con ataque en largo y segunda pelota. Tiende a jugar en largo desde los centrales para encontrar a los puntas. Desde ahí avanzar y jugar en campo rival. Cuando atacan por las bandas, buscaron generar superioridad por ese sector, moviendo la pelota hasta llegar a los laterales a máxima altura y jugarse el duelo 1v1 o romper línea para centrar.
Ellos suelen trabajar muy bien los inicios, o sea, los saques de arco ya que posicionan al líbero subido para crear superioridad en el medio o directamente jugando con los centrales para ir en largo.
Si bien Polonia tiene una estructura rígida y tiene un bajo promedio de gol en contra, cuando defiende en línea de 4, sufrió penetraciones con desmarques de ruptura entre los centrales y laterales. Pues, la línea de 4 pierde en esos momentos las distancias proporcionales entre sus jugadores al ser atacados y se abrió consoderablemente esos pasillos internos. No obstante, fue un equipo generoso ya que defendió hasta ocho jugadores en su propia área.
Solían salir en línea y mal perfilados. Argentina trató de aprovechar esos cambios de orientación a la espalda del primer marcador central y el lateral derecho. Otro dato de color es que Polonia se hacía amplio y trabajó muy bien las salidas de arco y algunos inicios. Puso muchos jugadores en la amplitud y ocupó mucho espacios y trató de crecer con pases largos. Esto hizo que, Argentina deba dejar a dos o tres jugadores para el pressing bien alto, recuperar y jugar directo para encontrar opciones de gol allí.
Con el 4-2-3-1, la idea de Argentina es que con Julián Álvarez como referencia, la Albiceleste articule con Enzo Fernández como «5», creciendo con MacAllister y Rodrigo de Paul como internos. Messi ejerció de enganche. En ese sentido, tanto Messi como de Paul asumieron la responsabilidad de generar juego. El volante de Atlético Madrid se ofreció siempre como vía de pase para dar continuidad, por su parte, Leo descendió a recibir de espaldas de los volantes centrales polacos para inventar algo.
Argentina dominó prácticamente todo el tiempo. Notable Acuña con sus proyecciones, muy bien Julián Álvarez para crear peligro y presionar bien alto la salida de Polonia, y sólido Otamendi en las pelotas que tuvo que cortar en la última zona. Dibu, fue un espectador más. Muy activo Argentina. Fue frenético en sus ofensivas y desde arriba le dio batalla a Polonia, que no cruzó la mitad de la cancha. El error de los polacos fue haberle dejado tanto espacio a Mesis, ya que recibió en varias oportunidades la pelota sin marca. A los 10′, se fue metiendo y sacó el tiro al primer palo. Buscó bien el ángulo de Sczesny.
Agentina atacó por las bandas para finalizar por el lado opuesto. Necesitó Messi mucha frescura mentral para conseguir esos espacios. Polonia estaba buscando fijar al rosarino, situando a Krychowiak muy cerca de él para que tenga siempre que se pueda sacar una marca de encima. El primer cuarto de hora, vimos a una Argentina con la pelota dominando, mientras los polacos defienden con dos líneas de cuatro bien compactas en bloque medio.
Promediando la media hora de juego, Scaloni realizó la misma variante táctica que contra México: esta vez lo corrió a Di María por izquierda, mientras que Molina con sus proyecciones se adueñó de la banda derecha donde cayó también Rodrigo de Paul para intentar generar juego.
El Plan A de Polonia fue defendese a toda costa de los ataques de Argentina para luego buscar contragolpes con Lewandowski a la cabeza. Pero en ningún momento no hubo un Plan B. Si Argentina era más paciente para meter el primer gol del partido, les cambiaba la ecuación a los polacos, pero la mala fortuna fue que se topó entre las malas decisiones de los jugadores y las intervenciones de Szczesny.
Di María atacó el espacio para alcanzar la línea de fondo y servir atrás para el disparo de Julián Álvarez, entrometiéndose en la trayectoria Matty Cash para imepdir que entre en su arco. El rebote le llegó a destino a Acuña, que finalizó con un potente disparo desviado. Luego, el mismo Fideo casi marcó un gol olímpico, palmeó un córner que se fue cerrando para buscar la sorpresa.
Enzo Fernández solucionó las falencias que exhibió Agrentina en su mediocampo ante México. Tanto Molina como Acuña se transformaron en extremos, tomando mucha altura y pegándose a la banda para dar amplitud al juego. Distribuyó con fluidez con la vista puesta en posibles buenos receptores, y ha interceptado en el momento justo cuando Polonia ha tenido posibilidad de contragolpe.
Llegó el minuto 38, el minuto fatídico para Argentina. Porque luego del centro al segundo palo de Álvarez para Leo Messi, Szczesny no vio que el rosarino entraba por allí, se lo llevó puesto. Makkelie fue a revisar al monitor del VAR y el colegiado neerlandés detuvo el juego para ver con detenimiento. Tras unos segundos de demora, consideró que hubo penal. Y el astro ajustó su disparo a su costado derecho, direccionando el balón al tiro de esquina.
Todo lo que aguantó Polonia en la primera parte fue incapaz de aguantar en el primer minuto de juego. Se asociaron Nahuel Molina y Di María, centro del ex Boca y disparo ortodoxo del jugador de la Premier League que venció la resistencia de Szczesny. Con este resultado parcial, Argentina en octavos y como primera contra Australia. Evitaba a Francia.
Con la ventaja, Argentina bajó las pulsaciones al partido. Su intención pasó ahora por posesiones largas para mantener el control. Lewandowski le reclamó a sus compañeros que eleven la líne apara salir de atrás. Polonia no se decidió a dar el paso hacia adelante. Lo tuvo para liquidar Argentina cuando faltaba transcurrir media hora de juego, Messi dominó con pelota dominada, abrió la cancha hacia la banda izquierda, Tagliafico, quién ingresó por Acuña se lanzó al ataque, un centro atrás y MacAllister le dio como pudo y tapó el arquero polaco evitando su doblete en la noche de Qatar. Previo a esa jugada, Scaloni reforzó la mitad de la cancha con la entrada de Leandro Paredes y la salida de Di María, que hizo un gran partido.
Argentina juega al fútbol que le gusta a la gente. Toque, desmarques, gambeta. No se desesperó. La pelota le llegó a Enzo, trasladó hasta el último tercio, Julián Álvarez hizo respirar a toda la Argentina. Un pase al espacio para el delantero del Manchester City, protegiendo de espalda, aguantando el empujón y clavando la pelota al ángulo superior izquierdo. Los jóvenes les respondieron a Scaloni con creces.
«Quien no se siente representado por este equipo no quiere a la Selección» había declarado Scaloni después de la victoria de la Albiceleste ante el combinado azteca. Con apenas un puñado de minutos, Tagliafico entró y empezó a ganar metros y encontró atrás con su pase a Messi, cuyo remate lo encontró bien ubicado al arquero de la Juventus, que va a tener pesadillas con Szczesny.
En ningún momento Argentina bajó el pie del acelerador. Buen pase de Messi, otro de las grandes figuras de esta noche pese a fallar un penal al cabo de los primeros cuarenta y cinco minutos, pelota filtrada entre los centrales, Álvarez atacó el espacio con un buen movimiento, volviendo a usar su cuerpo para habilitarse la opción del disparo y se fue al exterior de la red.
Una de las últimas jugadas de la noche la tuvo como siempre Argentina, en los pies del recientemente ingresado Lautaro Martínez, a raíz de un error de Kiwior con un ase atrás que dejó mano a mano con el arquero al delantero del Inter de Milán, cruzando en exceos su disparo. Polonia estaba jugando con fuego. Su eliminación en la fase de grupo dependía de un hilo fino. Un gol más de Argentina o de México lo mandaba a casa.
Fue apático la actuación del combinado europeo, porque no atacó, no defendió bien, no metió la pierna. Desde el gol de MacAllister que contó los minutos para el pitazo final. De hecho, casi México se mete entre los mejores 16 del mundo por una posición adelantada de Antuna.
Argentina dosificó esfuerzos, construyó su mejor fútbol con posesiones largas y en corto. Se rompió el ritmo del partido. Sobre el final del partido, casi llegó al tercero moviendo la pelota de izquierda a derecha, pasando por el centro y devolviendo hacia atrás para que los tres centrales se asistan entre ellos, lo vieron picar al vacío a Tagliafico, se la picó al golero de la Juventus y un defensor de ellos la salvaron en la línea. El sábado a partir de las 16 horas contra Australia.
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