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SOY Deportes » Tenis » Jannik Sinner lo hizo de nuevo, le ganó la final a Zverev y es bicampeón de Australia

Jannik Sinner lo hizo de nuevo, le ganó la final a Zverev y es bicampeón de Australia

26 enero, 2025
en Tenis
Jannik Sinner lo hizo de nuevo, le ganó la final a Zverev y es bicampeón de Australia
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Es el mejor, no hay vuelta que darle. Un animal. Un león enjaulado. El italiano le ganó la final a Alexander Zverev con un nivel de superioridad tan claro que resultó casi insultante. En ningún momento dio la sensación de que podía perder el partido, dominó de principio a fin con una solidez impresionante. Sinner, de forma incontestable, conquistó el Abierto de Australia, sumando su tercer Grand Slam al vencer a Alexander Zverev por 6-3, 7-6 y 6-3, revalidando el título de forma brutal. El italiano mostró un nivel de juego tan alto que no le dejó ni una mínima opción al alemán, desplegando un tenis tan preciso y contundente que lo colocó un escalón por encima de todos en el circuito.

El ascenso de Sinner fue meteórico. Se convirtió en el primer italiano en ganar un Grand Slam y en el más joven en conquistar Australia desde Novak Djokovic en 2008. Desde chico, practicó esquí, fútbol y tenis, y a los ocho años ganó un campeonato nacional de esquí. Sin embargo, a los trece años se volcó exclusivamente al tenis y se mudó a la Riviera italiana para entrenar con el veterano Riccardo Piatti. Aunque su éxito en categorías juveniles fue limitado, no tardó en dar el salto a los torneos profesionales, debutando a los 16 años. Su talento no pasó desapercibido y, con tan solo 17 años, ya era uno de los pocos jugadores en ganar múltiples títulos ATP Challenger Tour. Su irrupción fue tal que ganó el premio ATP al Jugador Revelación del Año 2019, entrando al top 100 y alcanzando su primera semifinal ATP, además de consagrarse campeón en las Next Generation ATP Finals en Milán.

Aunque en ese entonces Sinner no era un jugador reconocido a nivel global, sus victorias sobre el número uno del mundo, Novak Djokovic, en noviembre de ese mismo año, tanto en las Finales de la ATP como en las semifinales de la Copa Davis, lo catapultaron al estrellato. También contribuyó a su popularidad la curiosa historia de las Carota Boys, un grupo de seguidores que comenzaron como una broma, con seis amigos vestidos como zanahorias en el Abierto de Italia. Lo que parecía una idea pasajera, se convirtió en un grupo de hinchas leales que siguen al italiano por todo el mundo, y ahora, siempre están presentes en los cuatro Grand Slams.

La evolución de Sinner no solo se dio en su tenis, sino también en su equipo de entrenadores. En 2022, después de un 2021 ya exitoso, llegó a los cuartos de final en Australia, Wimbledon y el U.S. Open, y fue entonces cuando decidió cambiar de equipo. El australiano Darren Cahill, quien previamente había trabajado con figuras como Andre Agassi, Lleyton Hewitt y Simona Halep, se dio cuenta de inmediato del talento de Sinner al verlo como comentarista de TV. Cahill, convencido de que el joven italiano tiene todo lo necesario para ser campeón, destacó que Sinner posee todas las cualidades de los grandes campeones: ética de trabajo, deseo, inteligencia para el tenis, y una enorme capacidad para aprender. «Jannik lo tiene todo», dijo Cahill, quien además subrayó que el italiano tiene un sentido del humor único, algo que también caracteriza a los grandes campeones. Para Cahill, no hay duda de que Sinner es una de las mayores promesas del tenis, y con trabajo duro, su éxito seguirá siendo una realidad.

Jannik Sinner volvió a demostrar porque es el mejor del mundo

El año pasado, Jannik Sinner firmó una temporada inolvidable que abarcó hasta el inicio del Abierto de Australia, con 70 triunfos y apenas 6 derrotas, la mejor marca desde los 78 éxitos y 9 coronas que Andy Murray había logrado en 2016. El italiano logró conquistar grandes títulos, incluidos el Australian Open, el US Open, Rotterdam, Halle, y los Masters 1000 de Miami, Cincinnati y Shanghai, además de celebrar su octava corona del año en el ATP Finals, alcanzando el 18º trofeo de su carrera. Entre sus logros más importantes, destacó también el primer título grande en su país natal, algo que no ocurría desde 2016, cuando Andy Murray había sido el último local en conquistar el torneo de Maestros, en Londres. El futuro promete más celebraciones en casa para Sinner, ya que la ATP anunció que Turín será la sede del Masters durante cinco temporadas más, hasta 2030.

Imperturbable, Sinner también supo manejar la enorme polémica que surgió alrededor de su doble caso positivo en controles antidopaje. Recordemos que el italiano dio positivo por clostebol, un esteroide anabólico prohibido, pero un tribunal independiente dictaminó que no tenía “ninguna culpa o negligencia”, por lo que no fue suspendido. Sin embargo, sí se le quitaron los 400 puntos de la semifinal de Indian Wells y el correspondiente premio en metálico, alrededor de 300.000 euros, según informó la Agencia Internacional de Integridad del Tenis. El jugador explicó que la sustancia había entrado en su organismo debido a la contaminación por parte de un miembro de su equipo, específicamente el fisioterapeuta, quien había estado utilizando un aerosol de venta libre que contenía clostebol en su propia piel para tratar una pequeña herida, lo que provocó una contaminación transdérmica sin saberlo. A pesar de la resolución inicial, semanas después, la Agencia Mundial Antidopaje apeló la decisión, buscando una suspensión de entre uno a dos años para Sinner. Argumentaron que el hallazgo de «sin culpa o negligencia» no era correcto bajo las reglas aplicables. El fallo definitivo aún está pendiente de resolución, pero lo que es indiscutible es que, a pesar de este contratiempo, Sinner sigue siendo una de las figuras más destacadas del tenis mundial.

Zverev otra vez quedó al borde de la gloria

¿Qué se puede decir de Alexander Zverev? A pesar de su enorme talento y ser uno de los mejores del mundo, siempre parece faltarle esa jerarquía que le permita alcanzar la gloria en los momentos decisivos. En los últimos cinco años disputó tres finales de Grand Slam y siempre se quedó al borde de la gloria. En Us Open estuvo dos sets arriba ante Dominic Thiem. El año pasado estuvo dos sets a uno ante Carlos Alcaraz en Roland Garros, pero los nervios le volvieron a jugar una mala pasada. En léxico informal, «siempre le falta cinco para el peso». Cada vez que llega cerca de la cima, algo parece escaparle, ya sea por presión, por errores no forzados o por la superioridad de sus rivales en los momentos decisivos. Sin embargo, Zverev sigue siendo un jugador muy competitivo y sigue peleando por su primer título grande, con la esperanza de que algún día consiga cruzar esa línea y demostrar su verdadero potencial en los Grand Slam.

Primer set

Desde el primer punto, Sinner se mostró firme y confiado con su saque. Sostuvo su servicio sin ningún problema (1-0), dejando claro que su preparación física y mental estaba a la altura de los mejores del circuito. Cada uno de sus servicios fue ejecutado con una potencia impresionante y una colocación precisa, lo que dificultó enormemente que Zverev pudiera devolver con eficacia. De hecho, el alemán, a pesar de sus habilidades, no logró poner la pelota dentro de la cancha de manera consistente. La presión constante que ejerció el saque de Sinner hizo que Zverev cometiera varios errores no forzados y se viera incapaz de encontrar su ritmo.

El saque de Sinner no solo era potente, sino que también tenía una gran variedad. Alternaba entre primeros y segundos servicios con gran precisión, utilizando tanto el saque abierto como el centrado para desplazar a su oponente de lado a lado de la cancha. Esta capacidad para variar su saque, junto con su gran rapidez y anticipación, creaba una dinámica difícil de romper. Mientras Zverev luchaba por encontrar respuestas, Sinner aprovechaba cada oportunidad para reafirmar su dominio en la cancha.

Lo más relevante de esta exhibición de Sinner no fue solo la potencia de su saque, sino su capacidad para sostener su juego bajo presión. A medida que avanzaba el partido, se notaba que cada servicio mantenido aumentaba la confianza del italiano y desestabilizaba aún más a Zverev, quien parecía incapaz de contrarrestar la presión generada por los servicios del joven jugador.

Zverev, con la intención de neutralizar la agresividad de Sinner, intentó constantemente trasladar el juego a la zona más cómoda para él, buscando atacar desde el fondo de la cancha, especialmente dirigiendo sus pelotazos hacia la derecha del italiano, una estrategia que, si bien podría haber sido efectiva en algunos casos, se encontró con la sólida y precisa respuesta de Sinner, quien, con su gran capacidad de anticipación y movilidad, lograba desbordar la mayoría de los intentos del alemán. A pesar de la intensidad y la velocidad con la que Zverev trató de imponer su juego, su enfoque en la derecha de Sinner no tuvo los frutos esperados, ya que el joven italiano, con su capacidad para recuperar y golpear con gran precisión, le permitió mantener el control de los puntos, incluso cuando Zverev intentaba, sin descanso, tomar la iniciativa desde el fondo de la cancha, desplazando a Sinner hacia las esquinas con su poderoso golpeo desde la línea de fondo. Sin embargo, el planteo táctico de Zverev, basado en los continuos intercambios desde el fondo de la cancha, no logró quebrar la estructura defensiva del italiano, quien, a pesar de los intentos, nunca perdió la compostura ni permitió que los peloteos largos en su sector más vulnerable fueran capitalizados por su rival.

Al igual que en el partido ante Djokovic, Zverev intentó variar su juego, buscando aprovechar cualquier mínima oportunidad para desestabilizar a Sinner, y para ello se centró en atacar el revés del italiano, tratando de forzar un error no forzado que le diera la posibilidad de tomar el control del punto. Sin embargo, el número uno del mundo volvió a demostrar por qué es el referente del tenis, desplegando un juego fantástico que, una vez más, dejó sin respuestas a su rival. A pesar de los esfuerzos de Zverev, que variaba sus golpes y se esforzaba por hacer que Sinner cometiera un error, el italiano mostró una templanza impresionante, manteniendo su saque en cero de manera impecable. En apenas 10 minutos de partido, Sinner aún no había perdido un solo juego con su primer servicio, ejecutando cada saque con gran precisión. Su saque abierto, que obligaba a Zverev a moverse rápidamente de lado, seguido de una derecha ganadora, era una fórmula infalible que dejaba al alemán sin opciones, reafirmando la solidez con la que Sinner estaba sosteniendo su servicio, controlando el ritmo del partido y demostrando su dominio sobre la cancha.

A los 12 minutos de juego, Sinner consiguió generar la primera oportunidad de quiebre, gracias a un intercambio de alto nivel que dejó claro lo que estaba en juego. Un drop cruzado de Zverev pareció sorprender a Sinner, pero el italiano, mostrando su gran técnica, alcanzó la pelota con la punta de la raqueta y respondió con un revés paralelo impecable que casi le dio el punto. Sin embargo, Zverev, a pesar de los esfuerzos del italiano, no dejó que la ocasión fuera aprovechada tan fácilmente. Con su característico servicio potente, el alemán respondió con un saque abierto que le permitió salvar la primera oportunidad de quiebre, seguido de otro primer servicio impresionante que volvió a mantener el marcador en su favor.

A pesar de los embates de Sinner, Zverev demostró una gran capacidad de reacción: un saque abierto bien ejecutado, una recuperación rápida que lo llevó a la red y una derecha a gran velocidad le permitieron mantener el control del punto. Luego, Zverev se adueñó de la red con una volea que le dio el punto, mostrando no solo su calidad técnica, sino también su actitud y una mejora evidente en su velocidad de piernas. El alemán, con una firmeza renovada, logró salvar dos chances de quiebre, sacando dos servicios potentes que lo ayudaron a mantener su servicio intacto en momentos clave. Es fundamental para Zverev sostener su servicio bajo tanta presión, ya que eso le da la oportunidad de seguir competitivo en el partido, a pesar de la solidez mostrada por Sinner. La capacidad del alemán para mantener la calma y ejecutar su servicio con precisión bajo esas circunstancias es un indicativo de la calidad de su juego, aunque Sinner sigue siendo un rival muy difícil de quebrar (2-2).

Si bien es cierto que aún no había quiebres en la final del Abierto de Australia, Sinner estuvo al borde de perder su servicio en un momento clave. En su turno de saque, estaba 40-15, pero cometió un error no forzado al fallar una volea en la red, lo que permitió que Zverev recortara la diferencia y acercara el marcador. El alemán, al ver la oportunidad, intentó tomar la iniciativa con una derecha angulada, pero su intento se fue afuera, lo que dio aire al italiano. Luego, Zverev cometió otro error consecutivo, y esos dos fallos seguidos le costaron caro. El número uno del mundo, con calma y determinación, aprovechó esos deslices del alemán para sostener su servicio (3-2).

Tanto Zverev como Sinner se conocían bastante bien, lo que hacía que cada intercambio en esa final del Abierto de Australia fuera aún más estratégico y medido. En partidos como ese, las finales se solían definir por pequeños detalles, y ambos jugadores lo sabían. Por eso, cada uno sostenía su servicio con un alto porcentaje de eficacia, demostrando que, a pesar de la presión, no estaban dispuestos a ceder terreno tan fácilmente. Sin embargo, a diferencia de otros partidos, Sinner no abría tanto la cancha con su revés, no lograba desbordar a su rival como en ocasiones anteriores. A pesar de eso, lo positivo era que el italiano variaba su juego de servicio, lo que le daba una ventaja, ya que su saque ya no era tan predecible. A lo largo del set, alternaba entre saques abiertos y otros más centrados, jugando con la dirección y el ángulo de la pelota, lo que lo hacía aún más difícil de leer para Zverev. La derecha del Principito quedaba en la red (4-3).

Promediando la mitad del set, Zverev comenzó a cometer algunos errores no forzados con su derecha. Aprovechando la oportunidad, Sinner se puso rápidamente 0-30, presionando a su rival. Zverev respondió con un saque abierto, pero Sinner, sin titubear, metió una derecha paralela bien angulada que lo dejó con dos oportunidades de quiebre. Sin embargo, Zverev logró salvar una de ellas con un smash potente, desahogándose después del punto ganado. Con el marcador en 40 iguales, Zverev, con mucha confianza, hizo un saque al cuerpo y celebró con un «c’mon», al estilo Leyton Hewitt, mostrando su determinación. A pesar de la presión, el alemán volvió a encontrar su servicio, ejecutando un gran saque abierto que Sinner devolvió erráticamente con su derecha, llevándolo a AD-40. Zverev aprovechó la oportunidad, se lanzó a la red, pero falló una volea cruzada, lo que llevó al segundo deuce. Sin embargo, Zverev se redimió rápidamente, con un segundo servicio muy bien ejecutado, buscando la T y soltando la mano, lo que lo dejó nuevamente con una ventaja.

Pero Sinner, implacable, no cedió. El italiano, con su habitual agresividad, volvió a presionar, y Zverev volvió a fallar un tiro de derecha, lo que llevó al tercer deuce. Sinner, plantado cerca de la línea, le propuso un duelo de revés y, en un game de ocho minutos, volvió a tener su cuarta oportunidad de quiebre. El nivel de juego se había intensificado, y la lucha estaba siendo feroz. Finalmente, en el octavo game, Sinner aprovechó la oportunidad, metió un revés paralelo espectacular y un passing excelente que le permitió quebrar el servicio de Zverev. Tras 43 minutos de un juego increíblemente parejo y lleno de momentos de tensión, Sinner logró sacar para llevarse el primer set (5-3).

Zverev buscó pasarlo constantemente en velocidad, intentando ejecutar tiros rápidos y potentes para desbordar a Sinner. Sin embargo, el italiano mostró una increíble capacidad de anticipación y cobertura de cancha. El vigente campeón de Australia se movió con una fluidez impresionante, ocupando muy bien los espacios y respondiendo con reflejos rápidos que hicieron imposible que Zverev lo desestabilizara. A medida que avanzaba el set, el italiano se agrandó, y su confianza creció al ver que podía responder a cada intento de ataque de su rival.

Sinner reaccionó de manera impecable ante los intentos de Zverev de ganar puntos rápidos, anticipando muy bien la jugada y respondiendo con precisión. Por su parte, Zverev comenzó a cometer algunas malas decisiones, especialmente en momentos en los que no debía arriesgar tanto, lo que le costó caro. En una de las jugadas más cruciales, Sinner cerró el primer set con un ace impresionante, mostrando no solo su calidad en el servicio, sino también la fortaleza mental que estaba demostrando en ese momento (6-3).

Segundo set

El lenguaje corporal de Zverev no era bueno en ese momento, algo que se hizo evidente tanto en su rostro como en sus movimientos. La transmisión oficial del Abierto de Australia lo enfocó varias veces, mostrando a su padre y entrenador, quien le pedía que se calmara un poco, dándole instrucciones desde la grada. Zverev no lograba encontrar su mejor nivel y, cuando su derecha no le funcionaba, se volvía totalmente vulnerable. Además, su revés, que solía ser uno de los más sólidos del circuito, tampoco estaba respondiendo como era de esperar, lo que lo dejaba aún más expuesto.

Mientras tanto, los intercambios de fondo eran casi todos ganados por Sinner, quien se mostraba más firme y seguro. Zverev, cuando intentaba acelerar el ritmo, cometía errores y sus tiros se iban afuera. Incluso cuando lograba poner la pelota en juego, Sinner le devolvía la pelota igual de rápida o, incluso, más rápida, aprovechando la falta de precisión del alemán. Esa diferencia en el nivel de respuesta y en la capacidad de Sinner para contrarrestar el juego agresivo de Zverev marcaba claramente la dinámica del partido, con el italiano ganando la mayoría de los puntos largos y manteniendo el control en los momentos clave.

El set que perdió claramente afectó demasiado a Zverev, quien vio cómo su nivel bajaba considerablemente ante un Sinner intratable, que parecía devolverlo todo y no perdonaba ni el más mínimo error. Un fallo con la derecha y otro con el revés lo pusieron rápidamente en una posición comprometida, dejando a Sinner con un 30-0 a su favor. El italiano lo movió de un lado a otro de la cancha, pero en un giro de suerte para Zverev, la pelota de Sinner pegó en la faja, dándole un respiro al alemán.

Sin embargo, en el peor momento posible, Zverev, quien había tenido un 82% de primeros servicios, cometió una falta doble que le dio a Sinner dos oportunidades de quiebre, la séptima en total. Zverev no se rindió, y con un smash arriesgado, tomó la iniciativa desde la primera pelota que volvió a poner en cancha. Logró salvar los dos break points con una gran dosis de agresividad, recuperando algo de confianza. Sin embargo, así como apareció la doble falta en un momento crítico, también apareció el saque para el alemán en otro punto decisivo, con Zverev sacando el máximo provecho de su servicio en un momento clave. La balanza seguía inclinándose a favor de Sinner, quien seguía dominando con una solidez tremenda, pero Zverev no dejaba de pelear cada punto con determinación (2-1).

A medida que transcurría el segundo set, se comenzaba a observar una clara repetición de la tendencia de la primera manga, con ambos jugadores manteniendo con solidez sus respectivos servicios, aunque, en esta ocasión, Zverev mostró signos de dificultad, ya que en el transcurso del set cometió una doble falta que, sin embargo, no le impidió seguir luchando por mantener su saque, a pesar de algunos errores no forzados que pudo haber evitado. A pesar de estos momentos de incertidumbre, el alemán logró sostener su servicio (3-2).

Zverev no le encontraba la vuelta al juego de Sinner, que estuvo firme desde el principio, sin un solo nervio, y eso hizo que el alemán tuviera que salir a buscar el partido, pero el italiano, con una tranquilidad impresionante, no le dio ni un centímetro, respondiendo a cada saque con una precisión increíble, colocándose bien atrás de la línea de fondo para tener tiempo y devolver con calma los tiros potentes de Zverev. Luego, daba un par de pasos atrás y enseguida se posicionaba en el centro de la cancha, moviéndose con una rapidez que dejaba al alemán sin margen para reaccionar, mientras que, para rematar, le tiró esos drops shots que, en el sexto game del set, ejecutó dos veces seguidas, ganando los puntos con una claridad asombrosa, haciendo que Zverev se quedara sin saber cómo contrarrestar tanta inteligencia táctica.

Trataba de pasar la pelota desde el fondo con mucha paciencia, dejándola caer antes de impactarla, y su juego cambiaba por completo cuando la golpeaba de la cintura para arriba, adoptando una postura mucho más ofensiva que, en ocasiones, parecía ser su única opción para hacerle frente a su rival. Sin embargo, tuvo que entender que con ese nivel de juego no le alcanzaba para ganar el partido, aunque precisamente por esa razón era que aún podía tener una oportunidad de llevarse la victoria, ya que, manteniendo una consistencia de 5 o 6 puntos, lograba mantenerse en el partido contra un italiano que, verdaderamente, era una máquina de precisión y agresividad, marcando el ritmo del encuentro con una autoridad clara. La derecha de Zverev, que en varios momentos se iba afuera, no le permitía encontrar la regularidad que necesitaba, pero con la entrada de pelotas nuevas, Sinner logró sostener su saque (4-4). Ya llevaban una hora y media de partido y Zverev no había generado ni una sola oportunidad de quiebre, lo que reflejaba lo difícil que le resultaba romper el servicio de Sinner; el alemán se mantenía en el partido, por ahora, gracias a la solidez de su propio saque, que le permitía seguir peleando en un encuentro donde el italiano parecía tener el control absoluto.

En el décimo game, Zverev aprovechó dos errores no forzados de Sinner, lo que lo dejó con ventaja de 30 a 0, a nada de conquistar el tan ansiado break que tanto necesitaba para dar vuelta el set. Sin embargo, el tano, con una serenidad que sorprendió, respondió con una volea de mucho swing y un saque a la T que le permitió recuperar la ventaja, y por momentos, su estilo de juego me hacía acordar a Novak Djokovic, porque en los puntos más críticos, no fallaba. Metió un saque abierto que descolocó a Zverev, y luego, cuando el alemán intentó un revés, la pelota terminó en la red, dejando claro por qué el italiano había ganado el 100 por ciento de los puntos importantes en esa situación (5-5).

Zverev se aseguraba el tiebreak (6-5). La obligación pasaba en manos del número uno del mundo, quien tenía que mantener su servicio para ir al tiebreak. En un momento crítico, y con un rallies de 28 golpes, Sinner metió un passing cruzado y luego la pelota cruzada de Zverev que pega en la faja y sale afuera. Daba la sensación que no había forma que el Principito le pudiera quebrar el saque. Tiebreak. En el golpe a golpe, estaba claro que no había tanta diferencia entre ambos jugadores, pero cuando llegaba el momento decisivo, el tiro ganador, la consistencia bajo presión, ahí sí se marcaba una diferencia enorme. El punto de inflexión llegó en el 4-4 del tie-break del segundo set, cuando Zverev vio cómo Sinner le rompía el saque gracias a una pelota que tocó la cinta y, con extrema crueldad, pasó al otro lado de la red. Fue un golpe de suerte, pero también de mucha concentración y temple del italiano, que aprovechó ese momento para tomar el control. Ese pequeño detalle, esa pelota caprichosa que cambió el curso del set, significó la diferencia entre mantener la esperanza o dejar que se escapara. En el desempate volvió a ser determinante

Tercer set

En el tercer set, la tendencia siguió siendo la misma, con Sinner sosteniendo su servicio con una solidez que parecía imbatible, mientras Zverev corría desde atrás, intentando mantener el ritmo pero sin encontrar la manera de hacerle frente a la consistencia del italiano. Sin embargo, en el sexto game, Sinner logró generar tres chances de quiebre que pudieron haber sido determinantes para dar un golpe de gracia al alemán. Zverev, con mucho temple, rescató una de ellas con un impresionante revés por la paralela que dejó a Sinner sin respuesta, manteniendo vivas sus esperanzas. A pesar de este esfuerzo, el mundo se le vino abajo a Zverev cuando, en el punto siguiente, al intentar impactar la pelota de derecha, la engancha de manera equivocada, perdiendo el control y dejando a Sinner la oportunidad de quebrar. Con ese quiebre, Sinner se acercaba cada vez más a un nuevo título en su carrera, acariciando la posibilidad de escribir una página más en su historia, mientras Zverev, desbordado, se veía impotente ante la determinación y la calidad de su rival.Era ahora o nunca. Zverev sabía que tenía que tomar la iniciativa, arriesgar, y generar el primer break del partido si quería tener alguna esperanza de estirar el set a un cuarto. Con el marcador en 15-30, decidió cambiar de raqueta ante el servicio de Sinner, buscando, por fin, un golpe ganador que le diera el respiro necesario. Intentó por el lado del revés, pero el tiro se fue afuera, mostrando nuevamente su frustración. A pesar de la presión y la falta de claridad, Zverev no se rendía y, sin demasiadas ideas, volvió a intentarlo. Esta vez, la jugada le salió perfecta: un tiro ganador a 153 km por hora en el 30-40 que sorprendió a Sinner, y con ello consiguió el deuce, rompiendo una racha de puntos difíciles. Sin embargo, Sinner seguía siendo intratable, y respondió con un saque a la T a 200 km por hora que dejó a Zverev sin respuesta. Luego, el italiano cometió un error con su revés, lo que llevó al segundo deuce del game. Pero Sinner no cedió, y con su quinto ace del partido, volvió a poner las cosas a su favor. Por primera vez en el encuentro, el saque fue directo al cuerpo de Zverev, una jugada que desconcertó al alemán. Finalmente, con su dominio absoluto, Sinner confirmaba el break con un 5-2 en el marcador, dejando a Zverev sin tiempo ni espacio para reaccionar.

Zverev logró mantener su servicio (3-5), pero llegó el momento de la verdad para Sinner. No había nada más importante en la vida de un tenista que ese partido, y mucho más si estaba en juego un nuevo título de Grand Slam. En ese instante, la presión era palpable, y la pelota le cayó perfectamente a la mano de Sinner, quien dio dos pasos hacia adelante y ejecutó un buen tiro para el 15-15. Luego, metió un ace a la T, el sexto del partido, y se puso 30-15, a tan solo dos puntos de cerrar el encuentro. La ansiedad se hacía presente, pero Sinner sabía que tenía que trabajar más los puntos, y con esa serenidad que lo caracteriza, el revés de Zverev se fue afuera, dejando el marcador en 30 iguales. Zverev, por su parte, ya no tenía la misma potencia en sus golpes; su derecha se iba fuera, y Sinner tenía su primer match point, una oportunidad de oro para conquistar su tercer Grand Slam. ¿Cómo lo cerró? Con un drop shot magistral, perfectamente ejecutado, que terminó dentro de la cancha. Zverev llegó con lo justo, pero su revés cruzado no fue suficiente, y la pelota se fue fuera. Así, con un 6-3, 7-6, 6-3 en 2 horas y 48 minutos de juego, Sinner se coronaba campeón, logrando una victoria que lo catapultaba a la cima del tenis mundial.

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