Segunda derrota al hilo para Newell’s con Ricardo Lunari. La Lepra, que sigue hundiéndose en la tabla, perdió 2-4 contra Huracán, que, con esta victoria, comparte la punta con Vélez, aunque el equipo de Liniers aún tiene que jugar. El partido arrancó tranquilo, como una especie de ronda de estudio, con Silvetti por derecha, Banega por izquierda y Miljevic como enganche, por delante de los dos volantes centrales. Newell’s intentaba no regalar nada y buscaba imponer su juego, mostrándose más decidido en esos primeros minutos.
A los 2′, tras un córner de Banega, Schott avisó con un cabezazo que dio en el travesaño. A los 4′, Juanchón también se mostró peligroso con un remate que pasó por encima del arco. Sin embargo, a los 8′ llegó la primera gran sorpresa: un centro desde la izquierda de Rodrigo Cabral, Macagno se equivocó y el balón se le coló en el arco. Ahí, la temperatura del partido subió, y el ambiente en el Coloso se empezó a poner denso. Los primeros silbidos para Macagno no tardaron en llegar y, con el paso de los minutos, los reclamos de los hinchas fueron cada vez más fuertes.
Newell’s otra vez tenía que remar desde atrás. La defensa, otra vez muy vulnerable. A los 14′, Miljevic sacó un remate desde afuera del área que dio en el palo. A medida que avanzaba el partido, la hinchada no paraba de cantar en contra de los jugadores, y cuando los reproches se dirigieron hacia la dirigencia, Huracán anotó el segundo gol, tras una jugada en la que Ramírez apareció solo, aprovechando un mal retroceso de la defensa rojinegra, que, además, estaba en inferioridad numérica. Ahí, el «¡que se vayan todos!» retumbó fuerte en todo el estadio.
El local estaba al borde del nocaut, pero a los 34′ Juanchón descontó de cabeza y le dio algo de esperanza a la gente. Newell’s se fue al entretiempo con una leve sensación de que podía recomponer, pero en el complemento, el equipo volvió a hundirse rápidamente. A los pocos minutos, Huracán marcó el tercer gol. Nueva vez la defensa rojinegra quedó mal parada por izquierda, Martino quedó pagando, Macagno volvió a ser un espectador y Mazzantti la clavó al fondo.
Poco después llegó el gol de Echeverría, en un contragolpe, y el Coloso explotó de bronca. La hinchada empezó a pedir cambios, a gritar contra la dirigencia y contra el equipo. El descuento de Colo Ramírez no alcanzó para calmar los ánimos, y el reclamo siguió hasta el final, ante un equipo que sigue cayendo libremente y que está en plena crisis, con muchas preguntas por responder.
Ramiro Macagno fue el primero en recibir el repudio. Apenas cometió el error en el primer gol, la gente lo empezó a silbar. Después, con el segundo gol del Globo, los cánticos pidiendo más actitud no tardaron en aparecer. Los otros dos goles de Huracán generaron gritos en contra del presidente Ignacio Astore, y el clásico «¡que se vayan todos!» se escuchó de todos lados. El que zafó del reproche fue Matko Miljevic, quien fue aplaudido cuando fue reemplazado. Ricardo Lunari, por su parte, tampoco recibió críticas directas.
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