Un empate con gusto a poco fue el que sacó Central contra Banfield en el Gigante de Arroyito. Terminó 1 a 1 frente al Banfield de Gustavo Munua. Le costó un montón a Central meterse en el partido, por la lentitud de un Banfield que lo hacía todo despacito, pero sobre todo por la falta de capacidad propia, sin poder presionar, administrar y mucho menos generar. Unos primeros minutos aburridísimos.
Pero todas las intenciones se fueron a la nada y el hincha lo notaba. Ni hablar de la bronca que generó esa pérdida de Solari que armó una contra de Banfield y terminó en el gol de Garate. Un balde de agua fría, reclamos, bombas de estruendo y la interrupción del partido. Un momento caliente en Arroyito.
En la reanudación, se vio otro Central, más incisivo, aunque también le costaba. Hasta que llegó ese centro de Solari, el pecho de Campaz, el pase de Malcorra y la definición del colombiano, que calmó las aguas y dejó la sensación de que todo era posible. El juego siguió sin poder poner a Rubén en posición de gol, pero aparecieron algunas chances más, como ese cabezazo de Mallo en el travesaño, casi al final del primer tiempo.
En el segundo tiempo, nunca pudo salir de ese enredo futbolístico y emocional que le planteó Banfield. Pareció que todo iba a ser un mal sueño, cuando Rubén recibió, se perfiló y definió cruzado, desatando un delirio increíble, pero en la primera repetición se vio el offside. Y ya no hubo tiempo para más, solo un par de envíos largos que fueron pura confusión, esa misma que tuvo Central de principio a fin y que le impidió lograr sumar de a tres para seguir dando pelea. Esa pelea ahora está un poco más lejos y el propio Central tiene mucho que ver en eso.
Estudiantes venció a Instituto en un partidazo
En un partidazo, Estudiantes le ganó 3 a 2 a Instituto en la Fecha 18 de la Liga Profesional. Con un tiro libre, esa es la fórmula de la casa, abrieron el marcador. José Sosa metió un gran centro y Facundo Rodríguez se la jugó, ganándole a dos defensores de Instituto, y metió el 1-0 a los 13’. Ese gol rapidito fue un alivio para el Pincha, que estaba jugando mejor que el equipo de Davobe. Después de eso, Instituto se desmoronó anímicamente y Estudiantes aprovechó para ampliar la ventaja. Manyoma recibió un gran pase de Ascacibar, se quedó mano a mano con Roffo y con un toque preciso de su pie zurdo hizo el 2-0. Eso le dio más tranquilidad a Domínguez, que estaba inquieto con sus jugadores por el mal retroceso defensivo.
Con dos goles de ventaja y aprovechando los espacios que dejaba Instituto en su afán de descontar, el doble cinco Enzo Pérez-Ascacibar empezó a hacer de las suyas y crearon juego para que el Pincha metiera el tercer gol antes del entretiempo, pero no lo lograron.
En el segundo tiempo, Davobe hizo algunos cambios, pero la táctica de Domínguez, que decidió jugar sin un 9 fijo y mandó a Manyoma a moverse por todo el frente de ataque, funcionó: el colombiano se abrió por la derecha y tiró un centro para Gastón Benedetti, el lateral izquierdo, que hizo el 3-0 a los 50’. Pero no terminó ahí. Instituto descontó con un gol en contra del ex River Sebastián Boselli, y la cosa se complicó cuando la Gloria metió otro gol tras un penal infantil del central uruguayo, y Puebla puso el 3-2. El partido se llenó de suspenso hasta el final. A pesar del sufrimiento en los últimos minutos, el Pincha se mantuvo firme, logró su tercer triunfo consecutivo, y la Gloria no pudo achicarle puntos a Vélez, alejándose de la pelea.
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