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SOY Deportes » Unión » El sol sale para todos, menos para Unión

El sol sale para todos, menos para Unión

29 septiembre, 2023
en Unión
El sol sale para todos, menos para Unión
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Por Darío Fiori

“Sólo pido una cosa, y costó mucho llegar aquí, no dejemos que la llama se apague, si cualquiera ve eso, exija como socio, hincha, directivo, empleado o jugador seguir llevando a Unión a lo más alto. Y ponerse un nuevo objetivo. Saber que se puede ser campeón del fútbol argentino.” Esas fueron las últimas palabras en la carta de despedida del ídolo máximo que tiene la institución rojiblanca Leonardo Carol Madelón.

Si se establece un paralelismo entre los acontecimientos de aquel período y la situación actual, el 26 de septiembre del 2023 se presenta de manera sorprendentemente similar. Por supuesto, con la salvedad de que Unión no enfrentaba una amenaza tan inminente de descenso como la que afronta en este momento.

En la temporada 2016/2017, se vislumbraba un periodo desafiante para el equipo. El inicio de la pretemporada se caracterizó por la presencia de un plantel notablemente reducido, a la vez que los esperados refuerzos nunca llegaron. Algunas de las primeras opciones que había contemplado Madelón para fortalecer el equipo se concretaron en favor de otros equipos, lo cual complicó sobremanera la búsqueda de alternativas en diversas posiciones. La combinación de la escasez de jugadores disponibles y los elevados costos de los traspasos generó un escenario en el que se tomó la decisión, en colaboración con la directiva, de apostar por la consolidación de los talentos surgidos de las divisiones inferiores. De manera complementaria, se procuró realizar algunas incorporaciones con el objetivo de completar la plantilla en todas sus líneas.

7 años después, Unión se encuentra en la misma sintonía. Esta vez, la posibilidad de descender generó preocupación en el ámbito rojiblanco. La producción futbolística del equipo está en declive. Aún quedan 7 partidos, buscando Gloria o Devoto, como declaró en su momento Carlos Salvador Bilardo.

Gustavo Munúa solía repetir la expresión «Este es el camino» después de cada encuentro, a pesar de los resultados desfavorables que se repetían. Hubo escasa autocrítica en sus conferencias de prensa, ya que enfatizaba la idea del «camino» y la palabra «proyecto» una y otra vez.

La idea de consolidar jugadores provenientes de las divisiones inferiores con la experiencia de otros, con el propósito de establecer un estilo de juego y vender jugadores para mantener el plan económico. Roberto Battión, que por entonces estaba a cargo de la Secretaría Técnica de Unión, expresó la importancia de apoyar a los jóvenes, los experimentados y al entrenador.

No obstante, la armonía en el club empezó a resquebrajarse. A pesar del entusiasmo por el título mundial de la Selección Argentina en Qatar, en Unión no había clima festivo. Era una tormenta. Crecían cada vez más los problemas entre el cuerpo técnico y la secretaría técnica comandada por Roberto Battion, Esteban Amut y Alejandro Limia. Mientras el Mundial distraía la atención, el equipo tuvo un bajo rendimiento y cerró el año 2022 con una derrota contundente ante Central Córdoba.

El 8 de enero de este año, el presidente de Unión Luis Spahn en un programa por Sol Play 91.5 «Asado Monumental» confirmó las diferencias entre Munúa y Battión, a tal punto que dijo «tuve un reunión con Battión y Munua, a fin de que tengan una buena comunicación sobre los refuerzos que hay que incorporar“.

A medida que avanzaba el verano, las diferencias entre el DT y el ex jugador de Unión se hicieron insostenibles, agravadas por malos resultados, desacuerdos en incorporaciones y problemas económicos para girar dólares al exterior. Esto condujo a una ruptura total entre el entrenador, la secretaría técnica y el presidente, Luis Spahn.

El dicho dice: «Siempre que llovió, paró». Pero en Unión, lejos estuvo de dictarse eso. Llegó marzo y el primer día del mes, Roberto Battión pegó el portazo y se apartó de la estructura futbolística. La bronca fue porque el actual presidente apoyaba al actual entrenador. No obstante, el crédito era escaso. Paralelamente, había que jugar un partido contra Estudiantes. La gente, muy enojada por la situación, colgó una bandera en la puerta del club, pidiendo la renuncia de Spahn.

El presidente le otorgó a Munúa el control total sobre las decisiones futbolísticas. No obstante, este poder fue efímero, ya que después de ganar un partido y empatar otro, el uruguayo fue expulsado de su cargo tras una derrota ante River en el Monumental por 1-0. Durante su mandato de 18 meses, Munúa dirigió 71 partidos, con un balance de 22 victorias, 19 empates y 30 derrotas con una efectividad del 40%. Logró algunas cosas, como por ejemplo promover juveniles, ganar un clásico, clasificar a una Copa Sudamericana y llegar hasta los octavos, la mejor marca de Unión en competencias internacionales. No obstante, después de la eliminación ante Banfield en aquella fría noche de San Nicolás disputó 43 partidos, ganó 9, empató 12 y perdió 20. Ante la pregunta matemática de por qué hoy Unión pelea el descenso, la respuesta se encuentra en los números del renglón anterior.

Ojo. Munúa no es el único responsable de la situación actual de Unión. En 2009, Luis Spahn asumió la presidencia del Tate. Arribó al Club acompañado de Jorge Molina, trayendo consigo un respiro vital para revivir una institución que se desmoronaba. Se encontraba cerrada e inactiva, con protestas en la entrada por deudas con el personal. Con decisión y un claro enfoque, implementó un sólido plan que permitió la recuperación y el resurgimiento gradual de la institución, llevándola de su precario estado a una renovada marcha hacia adelante. Es difícil sobrestimar el impacto de la llegada de Spahn en el destino de esta institución centenaria.

En tres años logró el ascenso a Primera. Llegó la campaña de los 26 partidos sin ganar y a partir del 2015 se consolidó en la Primera División, incluso participando en las ediciones de la Copa Sudamericana en 2019, 2020 y 2022, marcando la primera vez en más de 110 años de historia del club que participaba en esta competición internacional.

Desde el punto de vista político e institucional, ¿Quién se iba a cuestionar a un presidente que ganaba con un margen amplio, sin oposición y con pocos cuestionaban su liderazgo en el club? Sin embargo, comenzaron a surgir críticas en relación a la falta de transparencia sobre la cantidad de dinero que Spahn había invertido en el club y cuánto había recuperado. También surgieron debates sobre deudas generadas por ventas de jugadores, como en los casos de los hermanos Pittón a San Lorenzo y Damián Martínez a Rosario Central.

Los «veranitos» que tuvo Unión al entrar en las primeras competiciones internacionales se debieron en gran parte a Leonardo Madelón. Mantuvo un equipo competitivo a pesar de tener un plantel limitado en tamaño. No obstante, a veces se encontraba con el desafío de que su equipo se desarmaba y no llegaban jugadores de alta calidad.

A partir de la temporada 2020, en Unión comenzó a cobrar importancia la frase «Hay que dar un salto de calidad», especialmente cuando el club vecino, Colón, ganó el campeonato en 2021.

La pandemia de COVID-19 (2020-2021) marcó el final del período de Madelón en Unión. Juan Manuel Azconzabal asumió el cargo y el enfoque se centró en jugar con jóvenes talentos. Surgió el reconocido «proyecto» impulsado por la secretaría técnica (Battión-Amut). Azconzabal dejó el cargo debido a los malos resultados, luego llegó Munúa, pero tanto él como la secretaría técnica se retiraron después. Esto dejó a Unión bajo la dirección de Sebastián Méndez, en medio de una situación caótica. En el mejor momento de Unión, el Gallego decidió irse a Vélez con el 50 por ciento de los puntos obtenidos.

Más que mejorar la calidad del equipo, la venta de jugadores clave como Gastón González, Juan Ignacio Nardoni y Juan Carlos Portillo (estos dos últimos a muy pocos días de arrancar un nuevo torneo), a falta de jugadores con experiencia y los errores de Munúa llevaron a Unión a la lucha por evitar el descenso.

La situación se volvió aún más complicada ya que el problema no se limitaba solo al ámbito futbolístico. En Unión, los problemas institucionales y políticos se agravaron debido a los malos resultados y los desafíos económicos. La falta de aprobación de la memoria y el balance en una asamblea que se interrumpió en octubre de 2022 (sin fecha de realización), el equipo en el último lugar, obras incompletas, fuertes disputas políticas y actos de violencia en los partidos locales, contribuyeron a esta situación.

En vista de esta situación crítica, el presidente convocó a líderes de las agrupaciones opositoras. Se reunieron el 18 de mayo y este encuentro fue considerado como «positivo». A partir de entonces, se comprometieron a colaborar para reducir el conflicto político y abordar la crisis que enfrenta Unión.

La prioridad inmediata es evitar el descenso. Mientras tanto, la palabra «unión» se convierte en el pilar para avanzar. Esto no significa que todas las diferencias y cuestionamientos desaparezcan por completo, sino que se busca poner fin al conflicto político y centrar todos los esfuerzos en sacar a Unión de esta difícil situación.

Unión sigue retrocediendo desde lo futbolístico. Cristian González sigue sin encontrarle la vuelta a esta versión tatengue, que sufrió ante Platense su segunda derrota en 11 partidos, pero llevaba 10 cotejos invicto. El plus es que en Vicente López quedó al borde del abismo, a un punto del descenso (en estos momentos Vélez y Gimnasia de la Plata jugarían un desempate). Además, el próximo partido será ante Colón en el Centenario. El entrenador deberá rearmar el equipo. No solo con el objetivo de mostrar otra cara. La situación de Unión es delicada. El equipo no muestra credenciales confiables. Todos tienen claro que la Copa de la Liga es difícil. Sin embargo, no en vano está 10 de 14 en la Zona B, aunque su objetivo sea otro.

Actitud e intensidad no le faltan al Tate, que incluso dio muestras de carácter en las primeras cuatro fechas, en las que empezó perdiendo y terminó empatando o ganando. Pero, más allá de las ganas y el empuje en el que juegan, la realidad indisimulable es que a Unión le falta jerarquía y variantes de mitad de cancha hacia adelante. No fue para nada bueno el mercado de pases de Unión. Buscó jugadores para completar el plantel, pero ninguno pudo hacer la diferencia. Jugadores indiscutidos se fueron (Imanol Machuca-Yeison Gordillo), y los que llegaron fueron todas apuestas, quizás con la excepción de Nicolás Orsini que tiene más experiencia pero un presente muy pobre.

Y esa subestimación que hace el manejo del mercado de pases se está observando en estos partidos. Le cuesta mucho a Unión generar en ataque, el equipo carece de variantes y se repite demasiado a la hora de buscar el arco de enfrente. Apuesta casi exclusivamente a lo que pueda intentar Kevin Zenón y alguna que otra aparición de Mauro Luna Diale.

Tampoco están abastecidos los delanteros, ya que carecen de juego en la zona media. Para peor, Enzo Roldán, que es el volante más dinámico, se lesionó. El Kily González se ve obligado a hacer los mismos cambios partido tras partido, ya que cuenta con muy pocos jugadores en el banco. Muy pocos partidos fue que terminó arriesgando, sacando a un defensor e incluir a un delantero, como sucedió ante San Lorenzo o Platense hace algunas horas. Lo cierto es que hay muchos jugadores jóvenes que tienen que hacerse cargo en este momento caliente, como es jugar para mantener la categoría y habrá que decir que más no se les puede pedir. Unión hace lo que puede y no lo que quisiera, porque la ambición de su entrenador es marcada, pero choca con sus propias limitaciones.

En consecuencia, por más buenas que sean sus intenciones, a la hora de resolver en los metros finales, la falta de recursos es evidente. Cada cosa que genera el Tate en ataque es demasiado forzada y si bien el cuerpo técnico puede trabajar sobre circuitos de juego, en la búsqueda de alternativas, el que termina definiendo es el jugador. Por caso, los dos delanteros titulares de Unión tienen 17 y 20 años (Jerónimo Domina y Gonzalo Morales) y Orsini, que jugó muy poco en los últimos dos años, está en el banco. Además, el equipo no cuenta con un volante creativo ni con un mediocampista que asuma el rol de conductor.

Por eso, el que tiene que tomar la pelota y jugar es Kevin Zenón, que arranca desde atrás. Y, a veces, cuando Mauro Luna Diale puede desmarcarse, pero está claro que es muy poco para lograr profundidad. Por todo ello, a esta altura, el invicto de Unión era toda una hazaña. Hasta el momento, Unión ha dado más de lo que podía. No se puede reprochar a los jugadores su actitud y la determinación con la que salen a jugar los partidos. En el diccionario de este equipo no figura la palabra indisciplina, pero estos atributos por sí solos no bastan para ganar partidos.

Hace falta algo más, algo llamado jerarquía, que Unión no tiene. Entonces este equipo termina chocando con la realidad mostrada en los últimos partidos. Jugó mal ante Newell’s y regular hacia abajo ante Godoy Cruz y en ambos partidos casi no generó situaciones para convertir, salvo el gol de Zenón, que incluso tuvo la pelota desviada por un rival. Todos los partidos que encare Unión serán, como se dice, un martirio. El Tate no tiene absolutamente nada que hacer. Si este equipo no tuviera el corazón que tiene, sería otra historia. Y si el presidente Luis Spahn hubiera enfocado el mercado de pases de otra manera, no cabe duda de que la realidad sería muy distinta.

La derrota ante el Platense fue un golpe de realidad para un equipo que no juega bien desde hace mucho tiempo y que, si rastreamos varios elementos a seguir de cerca de los últimos tres partidos, nunca ha sido sólido defensivamente. En las primeras cuatro presentaciones de la actual temporada, recibió goles en todos los partidos, y siempre en las primeras oportunidades. Unión había cerrado la primera mitad del año como uno de los equipos más sólidos. Durante los últimos siete partidos del torneo anterior no había recibido ni un solo gol. Sin embargo, Unión ya se había puesto en ventaja. En el último tiempo se convirtió en un equipo previsible, ya que la única forma que tiene de atacar es con sus laterales (Zenón y Vera). Estudiaron su salida. Y Palermo fue muy inteligente. Ganó el duelo táctico. Acomodó a Ciro Rius como extremo derecho y lo ubicó detrás de Zenón. Enfrente del juvenil de Unión puso a Franco Díaz. Entonces Unión se quedó sin el aporte de sorpresa y desequilibrio que había allí, pero además estaba la preocupación que generaba la posición de Rius, que obligaba a Corvalán a hacer un esfuerzo extra para cuidar la espalda de su compañero.

Algo parecido, en cuanto a la falta de sorpresa y variantes, ocurrió por el lado de Vera. Luego Unión se quedó sin desborde por afuera y sin fútbol por adentro. Poco y nada de los tres volantes, lo que obligó a Luna Diale a retroceder para entrar en juego con la pelota. Si a eso le sumamos que hubo una mayor presencia física de los jugadores de Platense a la hora de disputar pelotas divididas o ganar rebotes, podemos concluir que hubo un equipo que dominó la cancha (Platense) y el otro fue un mero socio, un actor secundario que ni siquiera tuvo la posibilidad de patear al arco.

Abusó mucho del pelotazo largo. En los últimos partidos, el Kily González, que se jacta de decir que le gusta un fútbol ofensivo y vistoso, nunca anunció una salida clara. Insistió constantemente en pelotazos sin sentido en los que cedía la iniciativa al rival. Quien habla había remarcado el poco volumen de juego generado por Unión en los últimos partidos. Hace mucho tiempo que no generaban situaciones propicias para ello. Que la línea de 3 mediocampistas no contiene ni genera fútbol, por eso sucede lo mencionado en el ítem anterior. En los últimos tres partidos, solo efectuó al arco en 6 oportunidades, solo se convirtió un gol, Zenón contra Newells.

Aquí es donde el DT comienza a tener alguna responsabilidad. Menospreció el partido ante Platense pensando directamente en el Clásico ante Colón, cuando no puede darse el lujo de dejar afuera a uno de los defensores más sólidos que tiene Unión en defensa. En su lugar ingresó Franco Pardo, quien tuvo una media hora bastante interesante, siendo el último hombre de la línea de 5 defensores, cortando vías de pase, cerrando a espaldas de Vera o Corvalán, pero en el segundo tiempo tuvo problemas en la última línea al ser mal ubicado varias veces. Sin embargo, cabe destacar que realizó su debut en Primera División, ya que provenía de All Boys. Por otro lado, este equipo generó muchos saques de esquina, pero los falla por imprecisiones. En los tres últimos partidos tuvo 21 tiros de esquina a su favor, de los cuales sólo marcó un gol de cabeza, que fue el empate parcial de Joaquín Mosquiera para la histórica victoria ante Estudiantes en UNO.

La línea de 5 llegó a su fin. En cierto modo, sirvió para poder cortar la sangría de derrotas consecutivas que atravesaba el Tate en la primera mitad de la temporada, trajo buenos resultados, pero ahora es tiempo de arriesgar. En mi opinión, Union, tan físico y rápido, tiene que volver a las fuentes. A un 4-2-3-1 o 4-4-2 con el objetivo de ser un equipo corto y de juntar pases y tener el balón. Si pretende atacar las bandas y la sorpresa de uno de los mediocampistas, tiene que entrar en el espacio dejado por los delanteros para tomar la marca.

En líneas generales, el juego del Tatengue involucionó. No sólo tiene que ver con el blindaje de los goles y las buenas acciones de Kevin Zenón. También tiene que ver con la creciente irregularidad colectiva. Se observa un Unión con más dudas que certezas desde que se reinició la competencia oficial. También es cierto que varios jugadores llegaron en el reciente mercado de pases con el objetivo de nutrir al equipo. Hasta el momento, sólo Gonzalo Morales ha conseguido ser titular al marcar cuatro goles en las tres primeras presentaciones. Sin embargo, en los dos últimos partidos tuvo poca participación ofensiva. Y también es cierto que Tiago Banega comenzó como titular en los últimos partidos y aún no justificó su presencia en el once inicial. En lo inmediato, Unión deberá mostrar un buen nivel futbolístico para comenzar a sumar puntos. Con un 50% del torneo ya avanzado, y con el 39% de los puntos acumulados, aunque esté peleando por no descender, tendrá que saber aprovechar las chances que genere en ofensiva. El día de ayer no generó nada. Literalmente. Lo más claro fue una proyección de Gerometta por el sector derecho, la devolución de Mosquiera, y un disparo de Morales que se fue desviado.

Se nota que salvo el gran presente de Kevin Zenón (convocado a la Sub 23 de Javier Mascherano), al resto de los jugadores en cancha les cuesta capitalizar las acciones a nivel global. Porque Del Blanco volvió a ser tenido en cuenta después de mucho tiempo y no pudo ser el nexo entre los volantes y los delanteros, porque Luna Diale, quien se destaca por jugar como volante por izquierda, avanzó 20 metros y no le llegó la pelota, más allá de la irregularidad que caracteriza al ex jugador de Boca, porque Gonzalo Morales es otro rendimiento en el que hicimos mención anteriormente. En favor del delantero, lo asisten muy poco y es un jugador que necesita que lo ayuden a la hora de definir. Sin dudas, de los siete refuerzos que trajo Unión, Orsini es el de mayor jerarquía. Hasta ahora no ha demostrado las razones por las cuales llegó como el refuerzo más importante. Parece faltarle experiencia y velocidad.

Se intuye que es un problema tanto individual como colectivo. Sin mencionar que en el fondo también tiene sus dudas sin resolver. Especialmente cuando Tate es atacado por el lado izquierdo. Parece que el DT no ve que Federico Vera «hace agua» por su flanco cuando lo atacan. El sector defensivo merece un rápido reacomodamiento. Si es esta semana, podría ser fructífero para el partido ante Colón en el Barrio Centenario.

Una semana difícil tiene Cristian González. Mucho trabajo sobre el pizarrón. También en camilla. El caso Roldán tiene en vilo a todos los hinchas. En los últimos días de la semana anterior trabajó sin dolor en su rodilla derecha. El volante iba a ser operado este martes por la tarde de la rotura de meniscos, pero su buena evolución habría postergado esta decisión, por lo que podría estar disponible el próximo domingo ante Colón, en el estadio Brigadier López. En el cuerpo técnico y, sobre todo, en el médico hay cautela por la situación del mediocampista, que trabaja sin dolor y con el objetivo de estar presente el próximo domingo ante el Sabalero, en el estadio Brigadier López. Y ni que hablar en lo anímico porque viene de perder ante un rival directo por la permanencia y que además lo empujó casi al fondo de la zona B. Todo ese combo en la previa de un clásico al que el entrenador llega en el peor momento en estos 12 partidos y sin esa solidez colectiva que todo hincha esperaba cuando comenzó la actual Copa de la Liga.

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