Por Darío Fiori
El panorama en Colón es desalentador. La gente dijo basta. La despedida no fue la mejor de local. Al grito de «que se vayan todos, que no quede ni un solo», así se retiraron los jugadores del rojinegro luego de consumar una nueva derrota. El desempeño fue frustante a lo largo de todo el año y hoy ya no se vislumbra la mano del técnico en el terreno de juego. La ausencia de Pipo Gorosito en las conferencias de prensa reflejó la falta de respuestas y soluciones a los problemas que enfrenta el equipo. Además, la escasez de variantes y el potenciar ningún jugador, exceptuando algunos partidos de Juan Pablo Álvarez, o adelantarlo unos metros a Santiago Pierotti, fueron factores que afectaron el rendimiento colectivo.
La cantidad de empates y algunos lapsos de buen fútbol pueden haber generado confusión en la gente, pero la realidad es que los resultados no fueron suficientes para respaldar el trabajo del cuerpo técnico. Es un equipo desorganizado tanto en defensa como en ataque, sin una jugada preparada y con rendimientos individuales muy bajos. Carece de solidez en todas las líneas y las partidas (Schott a Talleres, Juan Pablo Álvarez a Banfield, Facundo Farías al Inter de Miami, Lucas Acevedo a Grecia) que sufrió el equipo durante el desarrollo de los partidos fueron una constante. La ineficacia para defender y atacar fue evidente en cada partido.
Es necesario reconocer que la gestión comandada por José Néstor Vignatti junto a los demás no acertaron un solo refuerzo. Las decisiones que tomó «la mesa chica» claramente tuvieron un impacto de lleno en el rendimiento. Porque claramente no tiene refuerzos de jerarquía y además no hay planificación deportivo. Todo eso llevaron a Colón hoy a una situación complicada, a estar a tres puntos del descenso. Si bien Gorosito comenzó con buen pie, su estadía en Santa Fe fue de mayor a menor, mostrando que Colón nunca logró un nivel de juego satisfactorio, ni siquiera en los encuentros donde empató o ganó. La única excepción fue ante Talleres, donde se vio un rendimiento muy bueno. La realidad es que esto no es casualidad, y los problemas de Colón van más allá de un técnico o un momento puntual. Es necesario realizar una revisión profunda en todas las áreas del club y tomar decisiones acertadas para poder revertir la situación.
Colón es un equipo en crisis y sin respuestas. A pesar de tener un inicio arrollador, demostró una falta de consistencia y reacción que se ha vuelto recurrente en los últimos encuentros. Cada vez que el equipo llegó a la igualdad o pudo abrir el marcador, no la pudo mantener y cayó en un pozo del que no pudo salir. Ya sea por que el rival los doblegó futbolísticamente o por fallos arbitrales. El dominio abrumador que tuvo la entidad del Barrio Centenario en los primeros cinco minutos no fue más que un espejismo. Tigre supo leer el juego y tomar el control del balón, encontrando espacios en la mitad de la cancha que Colón no pudo cerrar. El cambio táctico de Tigre a un 4-3-1-2 complicó aún más al equipo rojinegro, que se mostró perdido y sin ideas claras para revertir la situación.
El gol de Badaloni desencadenó una serie de errores y desconcierto en el equipo, que lució apurado y nervioso. La falta de reacción y la incapacidad para profundizar en ataque fueron evidentes, mientras que Tigre supo capitalizar las equivocaciones defensivas para ponerse en ventaja. El empate parcial en la cabeza de Troncoso en el inicio del segundo tiempo pareció ser una oportunidad para reaccionar, pero nuevamente Colón no pudo mantener el impulso y fue superado por un Tigre que llegaba golpeado por la eliminación de la Copa Sudamericana, y diezmado por la baja de Mateo Retegui que jugará en la Serie A. No mostró personalidad ni rebeldía, y los de mayor experiencia brillaron por su ausencia.
El 1-3 fue el fiel reflejo de un equipo derrumbado en todos los aspectos. La falta de una idea de juego clara, la ausencia de identidad futbolística y la incapacidad para reponerse ante la adversidad fueron recurrentes en Colón durante esta etapa final del campeonato. Es innegable que el cuerpo técnico tiene una responsabilidad en esta situación. Cometió errores tácticos y la falta de respuestas en momentos claves fueron los detonantes del declive del equipo. Es necesario replantear muchas cosas, empezando por el cuerpo técnico, que ha tenido más errores que aciertos en este tramo final del campeonato.
El panorama es preocupante para Colón, que se encuentra en un momento crítico. El equipo no juega a nada, y la falta de una idea de juego y una identidad futbolística clara son aspectos que deben ser abordados con urgencia. La recta final del campeonato se convirtió en una verdadero martirio que debe encontrar respuestas rápidamente para evitar un desenlace aún más desastroso. Sólo queda un partido contra Arsenal el próximo domingo en Sarandí para cerrar la primera parte de la temporada y no hay muchos más adjetivos para describir lo que fue el año de Colón. Fue muy pobre. Y para eso, hay que trabajar para que haya un acuerdo o convenio para encontrar soluciones y encaminar al sabalero hacia un futuro más promisorio.
Entre el acierto y el aprendizaje en el arco Sabalero. Así se encuentra Chicco (4). En el último tiempo se había ganado el reconocimiento de la gente rojinegra gracias a su buen desempeño bajo los tres palos. Tuvo la difícil misión de reemplazar a nada más y nada menos que a Leonardo Burián, hoy en Vélez Sarfield. Mostró pasajes de buenos momentos, pero también quedó en evidencia que aún hay aspectos por pulir en su juego. En el comienzo del partido, tuvo la seguridad al rechazar un centro con los puños, lo que mostró su decisión y capacidad para salir a despejar el peligro. Además, contuvo con aciertos algunos remates de media distancia. El momento más complejo llegó con la jugada del primer gol de Tigre. Voló hacia el palo izquierdo para mandar la bola al tiro de esquina. No obstante, quedó en evidencia su responsabilidad en la apertura del marcador. Al salir a cortar el centro con dudas y debilidad, permitió que Badaloni lo anticipara y ganara de cabeza para marcar el 1-0 a favor de Tigre. Entre Armoa y Castro tuvieron el segundo de Tigre, pero esta vez impidió el gol del Matador. Pudo haber hecho algo más en el tercer gol de Cardozo.
Lo de Meza (3) demuestra altibajos que reflejan lo que es como jugador: una combinación de momentos destacados y otros en los que muestra su inexperiencia. A lo largo del partido, se evidenció tanto sus cualidades prometedoras como errores que debe trabajar. En el comienzo del segundo tiempo fue una pieza importante en la fase ofensiva. Le colocó un centro a Troncoso que empujó la pelota frente al arco y el arquero Rojas atajó. Minutos después, asistió en el gol de Troncoso. No obstante, también hubo momentos en los que fue flojo en la marca. Perdió la marca de Armoa en el segundo gol del Matador. Cerca del epílogo volvió a cometer un error en la mitad de la cancha que derivó en el golazo de Cardozo. Ya sabía a donde iba a patear cuando recibió el toque de Badaloni. Previo al 1-3, de un lateral suyo, casi vino el 2-2. Ejecutó un lateral al punto del penal, se le complicó a toda la defensa del Matador y el arquero no lo dudó y mandó al tiro de esquina. Buen cierre cuando iba a definir un hombre de la visita, en el momento que la derrota ya era inevitable e irreversible.
Flojo partido de uno de los mejores defensores que tiene Colón. Estamos hablando de Goltz (4). Desde el silbatazo inicial, quedó en evidencia que no estaba al nivel de los jugadores más rápidos del matador. En varias ocasiones, se le vio con dificultades para mantener el ritmo y la velocidad necesarios para frenar los avances ofensivos de Armoa, Molinas y «Pucho» Castro. No estuvo preciso en las coberturas y quedó vulnerable en situaciones de contraataque. Badaloni lo anticipó de cabeza en el 1-0. La falta de comunicación con Chicco y la firmeza en el juego aéreo quedaron al descubierto en esa jugada. Además, a lo largo del encuentro, no logró ganar un solo duelo tanto en el mano a mano como por arriba.
Quizás, el mejor defensor de Colón esta noche fue Garcés (5). No cometió errores puntuales. Impuso su presencia física. Demostró una comprensión táctica sólida del juego. Tiene la capacidad de leer bien el juego y posicionarse adecuadamente para interceptar pases y cerrar espacios a los delanteros del Matador. Buscó iniciar la construcción del juego desde el fondo. Con balón controlado, ya sea con pases precisos o con conducciones seguras.
Siempre se dice que los partidos se definen en las áreas. En este caso, Delgado (3) dio una muestra clara de cómo los errores pueden tener un impacto en el resultado y en el juego. En el segundo tiempo, realizó una pésima salida intentando un cambio de frente. Tigre supo aprovechar esa oportunidad y generó una ocasión de peligro con Armoa y Castro, poniendo en aprietos el arco sabalero. Sin embargo, el momento crucial para ex defensor de Rosario Central y de Defensa y Justicia llegó en el gol de Armoa, que marcó el 2-1 a favor de Tigre. El gol se originó por su sector, y su ubicación cerca de los marcadores centrales dejó un espacio que fue aprovechado por el delantero rival. Esta desatención defensiva terminó siendo determinante y puso en evidencia las debilidades del jugador en ciertos momentos del partido.
Cuando Colón tiene que enfrentar a rivales que son dinámicos y que le dan utilidad a la pelota, el doble cinco lo padece demasiado. Una vez más, quedó en evidencia que Perlaza (3) tiene dificultades para trasladar el balón con rapidez y que fue constantemente anticipado por Prediger (la gran figura del partido) y con Menossi. Se vio presionado y tuvo poco tiempo para tomar decisiones correctas con la pelota en los pies. Falló muchos pases simples y en el gol de Armoa, marcó con una displicencia a Garay aunque en la previa le entregó la pelota que originó el 1-2. A pesar del compromiso, Vega (3) no encontró su posición y se enfrentó a la falta de precisión en su juego cuando Tigre comenzó a tener la pelota. Fue incapaz de encontrar su posición ideal en el campo. Se lo vio desorientado y sin una función clara dentro del esquema táctico del equipo. Fue el volante más retrasado en el equipo, con la importante responsabilidad de cortar el juego rival y dar equilibrio en el mediocampo. Ni una cosa ni la otra.
El sacrificio no siempre alcanza. Pierotti (5) partió como extremo por la derecha. Comenzó activo buscando generar chances de peligro. Realizó una asistencia para Wanchope, pero lamentablemente se encontró en posición adelantada. Antes, lo habilitó a Galván, pero su disparo se fue afuera. Quedó mano a mano con el arquero de Tigre y no estuvo preciso para definir con comodidad ante la salida de Rojas. Tuvo un desafío muy importante en la marca, ya que enfrentó a jugadores como Castro y Protti. Perdió más duelos que los que pudo ganar. Fue uno de los pocos jugadores que se ganó los aplausos en un equipo en el cual jugó para el aplauso.
La historia de vida de Natanael Troncoso (6) es un relato de perseverancia y amor por el fútbol que nos muestra el poder de la pasión para superar obstáculos en la vida. Desde sus primeros pasos en el baby fútbol de Colón, su habilidad para gambetear y su destreza en el campo no pasaron desapercibidas para quienes lo veían jugar. Flaco, de tez morena y alargado, llevaba la esencia del potrero en las venas y provenía de un barrio humilde con una familia trabajadora. Su abuela lo crio lleno de esperanzas y amor incondicional, y esa figura importante en su vida le brindó el apoyo necesario para perseguir su sueño de jugar al fútbol. Desde sus inicios en Los Canarios y en la escuelita de fútbol «Los Tigres», Natanael demostró su talento innato para el deporte y atrajo la atención de Omar Pasculli, quien lo llevó a probarse en Colón.
A pesar de las dificultades que enfrentó en su carrera futbolística, nunca dejó de luchar por su pasión. Incluso una grave lesión que lo llevó a tener fiebre y a estar al borde de la muerte no fue suficiente para alejarlo de su amor por el fútbol. Superó una fractura en la pierna que pasó desapercibida durante meses y una infección intrahospitalaria que puso en riesgo su vida, pero su determinación y amor por el juego lo llevaron a recuperarse y volver a pisar el césped.
Supo ser el goleador de la reserva. Aunque enfrentó momentos oscuros en su camino, el apoyo de su familia, amigos y compañeros de equipo fue fundamental para mantenerse en pie y continuar su carrera futbolística. La historia suya es un ejemplo inspirador de cómo la pasión y la perseverancia pueden transformar vidas. Su determinación para superar obstáculos y nunca dejar de luchar por su sueño es una lección valiosa para todos nosotros. En un mundo donde los desafíos son constantes, la historia de Natanael nos recuerda que, con amor y dedicación, podemos alcanzar nuestras metas y hacer realidad nuestros sueños. En lo que respecta al partido, hoy tuvo su debut como titular y no falló. Partió como enlace detrás del centrodelantero y fue el mejor jugador del equipo. Mostró su potencial en el terreno de juego. Está llamado a ser el reemplazante de Farías. Rojas le ahogó el primer gol en la máxima categoría con un cabezazo que buscó ser esquinado al segundo palo. Sin embargo, este revés no desalentó a Troncoso, quien se tomó revancha minutos más tarde. Con una confianza envidiable, se impuso entre los centrales rivales y anotó el 1-1 parcial, quebrando en llanto de emoción. Esa pasión y entrega en el campo dejaron claro que no solo posee habilidades técnicas, sino también un corazón lleno de pasión por el juego.
Por izquierda, Galván (4) tuvo un comienzo prometedor que se desvaneció. Aportó destellos de buen fútbol y cambios de ritmo. Movía los hilos en el equipo rojinegro, actuando como el nexo entre los volantes y los delanteros para abastecerlos. Fue el encargado de llevar la batuta en el mediocampo, buscando espacios y buscando opciones para que su equipo avanzara en el terreno rival. Contó con la oportunidad de marcar, pero su remate se fue por encima del horizontal. A medida que avanzó el encuentro, la preponderancia disminuyó y su trascendencia en el juego se derrumbó. Pudo haber sido el desgaste físico o quizás la marca rival que lo hizo perder protagonismo en el terreno de juego.
Wanchope Ábila (3) está en busca de reencontrarse con su mejor versión. El día a día en Colón no es para nada positivo y unas de las áreas más afectada es la delantera. Atraviesa una sequía goleadora preocupante. La anemia se apoderó de él y con él disminuyó el rendimiento por todo el frente de ataque. Al igual que en La Paternal, fue una sombra. No conectó con sus compañeros y no generó peligro. Su forma de jugar, siempre de espaldas al arco y caer en varias veces en posición adelantada fue una problemática. Además, en una oportunidad clara frente al arco, no pudo capitalizar un rebote y mandó el balón afuera.
Con el 1-2 en contra, Gorosito mandó al Conejo para tener mayor peso ofensivo. A pesar de haber jugado 20 minutos, Benítez (5) fue una luz de esperanza en la delantera de Colón. En el medio de la anemia goleadora, demostró que puede aportar una nueva chispa y efectividad en ataque. Desde el primer contacto que tuvo con la pelota, no dudó en rematar de zurda y puso a prueba al arquero del matador con un tiro bien esquinado. Fue preciso en la entrega del balón. Apenas tocó 9 pelotas, no falló un pase.
En los pocos minutos que estuvo en cancha, Neris (-) aguantó la pelota de espaldas. Giró para la derecha. Buscó un buscapié y no lo encontró a su compañero de ataque. Poco peso ofensivo
Néstor Gorosito DT (3): Está pasando un momento crítico. Desde la victoria ante Banfield hasta la derrota del día de hoy se observó un retroceso futbolístico constante, con un equipo que parece superarse muy lentamente, si es lo que hace. El desempeño fue decepcionante, especialmente contra rivales directos. Planteó partidos pésimos frente a equipos como Central Córdoba y Barracas Central, partidos que eran vitales para sumar puntos y alejarse del fondo de la tabla.Falló en la estratégica y dejó en claro las limitaciones del equipo. Además, desde que asumió, sufrió derrota ante rivales de menor jerarquía. Lo vapuleó Racing, el empate ante un Belgrano que venía una racha negativa y el reciente «fiestín» de Tigre, que llegaba sin su figura y sin resultados positivos. No se puede dejar de mencionar la responsabilidad de la dirigencia y el plantel en esta crisis. También es responsable la CD, con decisiones erráticas y falta de planificación deportiva. El pésimo rendimiento del plantel también es innegable, con jugadores que no han estado a la altura y han mostrado un bajo nivel futbolístico.
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