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SOY Deportes » Colón » Colón empieza a funcionar y a ganar confianza: Triunfazo en Avellaneda

Colón empieza a funcionar y a ganar confianza: Triunfazo en Avellaneda

20 agosto, 2023
en Colón
Colón empieza a funcionar y a ganar confianza: Triunfazo en Avellaneda
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Por Darío Fiori

En un año lleno de elecciones, Colón dio un PASO importantísimo en su lucha por no descender. Celebró una victoria muy importante en el Libertadores de América, yendo de menor a mayor. Jugó un segundo tiempo muy bueno, demostrando una mejora sustancial en el juego, en un primer tiempo donde no había generado riesgo para la humanidad de Rodrigo Rey. Presentó una mayor profundidad en comparación a la primera etapa, donde careció de ritmo y de ideas. Este hecho se vuelve aún más impresionante al considerar que el equipo logró recuperarse de la oportunidad desaprovechada desde el punto penal por parte de Wanchope Ábila.

Reitero el mensaje. Gorosito había declarado en Junín, palabras más, palabras menos, que no hay que subirse al barco del triunfalismo. Sabemos todos que lo importante para Colón es la Copa de la Liga. Una clara alusión a que para Pipo la Copa Argentina es muy importante, ya que le da la posibilidad de pelear por otro título y una consecuente clasificación para jugar la Copa Libertadores del año próximo, o puede que esta decisión haya sido tomada para darle rodaje a sus jugadores, sobre todo a los refuerzos, de cara al inicio de la Copa de la Liga. Hasta el momento, en estos primeros 180 minutos de fútbol, los resultados le están dando la razón a Pipo Gorosito, que venía reclamando la llegada de refuerzos. Justamente, uno de los cuatro refuerzos terminó dándole la victoria.

Tras su derrota ante Arsenal por la última fecha de la Liga Profesional, Colón entendió la necesidad de una revolución profunda. No se trata solo de acumular puntos, sino de construir un equipo con los recursos adecuados para sobrevivir en un entorno cada vez más competitivo y exigente. Esta es una batalla que no admite amagos ni titubeos. La diferencia entre permanecer en Primera y enfrentar la angustia del descenso puede ser insignificante.

Es muy apresurado hacer un diagnóstico muy apresurado, pero el mercado de pases que orquestó refleja la inversión en jugadores con experiencia no solo se traduce en un equipo más sólida y capaz de enfrentar situaciones cruciales, sino que también reduce la posibilidad de cometer errores catastróficos. En este sentido, la prudencia y la cautela se vuelven virtudes esenciales. Los jugadores que han transitado diversas circunstancias en sus carreras aportan una perspectiva única y un temple valioso en momentos de presión.

Es cierto que el rendimiento en la cancha es el factor último y definitivo. Sin embargo, esta nueva dirección que Colón tomó en el mercado de pases ofrece un cimiento sólido para construir sobre él. La capacidad de estos jugadores experimentados para liderar, inspirar y manejar situaciones cruciales en los momentos más delicados es incuestionable. Si bien ningún equipo está exento de errores, la inversión en la experiencia crea un margen de error más estrecho, donde la confianza en la habilidad y la sangre fría de los jugadores puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

El camino que Colón emprendió es un recordatorio de que la planificación y la toma de decisiones conscientes pueden moldear el destino. La apuesta por la experiencia es una estrategia que merece ser aplaudida, ya que demuestra una comprensión profunda de las demandas únicas que impone la lucha contra el descenso. Aunque el tiempo juzgará si se quedará o no en Primera en estas trece fechas queda claro que, con esta clase de jugadores, el margen de error se reduce y la posibilidad de un rendimiento excepcional se vuelve más palpable.

La prudencia es un imperativo, sin embargo, el mensaje que Colón transmitió en el terreno de juego fue innegablemente alentador. La transformación es evidente: se trata de un equipo distinto, con jugadores de una categoría superior y un conjunto que, incluso aquellos que permanecieron, asumen tanto culpas como responsabilidades por el proceso previo, mientras reconocen las dificultades y limitaciones que enfrentaron. El escenario actual es de notoria mejoría y progreso.

La mitad de la cancha construida por Gorosito en los dos encuentros recientes posee atributos que previamente le faltaban al equipo. En especial, en el segundo tiempo, la soltura, frescura y dedicación al manejo del balón se hicieron evidentes. La voluntad de buscar la pelota sin titubeos se presentó con firmeza. Botta desempeñó un rol clave en todo este proceso, actuando como el epicentro de estas mejoras. Además, el destacado rendimiento de Perlaza quien ingresó para darle ritmo y frescura al manejo de la pelota, también contribuyó a forjar una asociación fluida en el equipo.

Los cambios no se limitaron a las contribuciones individuales; abarcaron también la transformación en el sistema de juego. En este sentido, adoptó a un 4-2-3-1, que, en momentos de repliegue, se transformaba en un sólido 4-5-1, con Benítez como única referencia en el área. Contrastando con su elección anterior de prescindir de un delantero neto, en este encuentro se dejaron tres delanteros en el banco. Este ajuste táctico, sin embargo, es apenas el inicio de una travesía que exige prudencia y precaución. El fútbol tiene un modo particular de recordarnos esta necesidad, tal como lo señaló Gorosito al mencionar que «a veces, nos sacuden y volvemos a comenzar desde cero». Este nuevo rumbo es respaldado por una reserva de talento (que aún no se encuentra completamente completa), lo cual nos da motivos para albergar expectativas positivas.

Es innegable que la propuesta de Gorosito resonó rápidamente en los jugadores. Cuando un equipo se beneficia de la calidad de sus jugadores y la conformación de conexiones fluidas en el campo, las dificultades se tornan más manejables. Las «complicidades» que se forjaron en el juego apuntan a un cambio de época. Este es un elemento esencial para escapar del abismo en el que Colón había caído, producto de errores directivos y técnicos en las selecciones previas de plantillas antes del título de campeón.

El giro pronunciado en la depresión futbolística de Colón señala hacia un camino de esperanza. Las adiciones al equipo, conformadas por Espínola, Batallini, Favio Álvarez y Botta, han impulsado un crecimiento evidente. Moreyra, bajo la guía de Gorosito, ha desplegado su mejor actuación desde su promoción al plantel profesional. Este giro de 180 grados en la estrategia futbolística es un logro tangible, aunque el reto radica en su continuidad.

A pesar de que los resultados se sopesan al término, el trayecto que Colón ha adoptado marca un nuevo comienzo. La llegada de jugadores que prometen revitalizar el equipo está en armonía con las demandas del técnico y el enfoque conjunto de Vignatti y Abbondandolo en la gestión. Si bien el triunfalismo es un consejero deficiente en el fútbol, la exhibición sólida del equipo ante Lanús nos brinda motivos para mantener la esperanza.

La materia prima necesaria para redefinir el rumbo de Colón se encuentra presente. Si bien es crucial recordar que los resultados finales son la medida definitiva, el nuevo sendero trazado nos inspira a confiar en que ahora existen fundamentos sólidos para ello.

El partido

La sequía que afectó a Argentina emergió como una crisis sin precedentes, particularmente para el sector agrícola, que históricamente fue el motor económico del país, generando la mayor parte de los ingresos por exportaciones y contribuyendo significativamente al Producto Interno Bruto (PIB). La situación actual se destaca por la acumulación de factores adversos, exacerbados por fenómenos climáticos como La Niña, que han resultado en una devastadora reducción de la producción agrícola y una cadena de efectos en la economía nacional. Sin embargo, la sequía en términos de acción también se hizo evidente en el partido que tuvo lugar en Avellaneda entre Independiente y Colón. Durante los primeros 45 minutos del encuentro, la propuesta de juego presentada por ambos equipos fue discreta. Fue interesante el primer cuarto de hora de Colón, donde se percibió que estaba mostrando una buena administración del balón, pero careció de contundencia en la fase final del terreno de juego. Adoptó un enfoque cuidadoso y meticuloso.

Gorosito diseñó un esquema táctico que buscaba conferir protagonismo a su equipo, a bordo de un 4-2-3-1 con Botta ocupando la banda derecha, Moreyra desempeñándose como volante central y Álvarez ocupando la posición de interno izquierdo. En la línea de ataque, Galván y Batallini actuaron como extremos, mientras que Benítez asumió el rol de único delantero centro, destacándose por su encomiable sacrificio físico y su labor incansable. En las situaciones defensivas, el equipo adoptaba una estructura notoriamente defensiva, conformando un 4-5-1 que aglutinaba una cantidad de volantes. Los dos equipos se controlaron a lo largo de todo el primer tiempo. El objetivo primordial era emular lo logrado tan solo cinco días atrás en la victoria contra Lanús en el Estadio Eva Perón de Junín. En particular, se le negaron los espacios a Botta, se ejerció presión sobre él y se le impuso una marca intensa, dificultando su labor. A pesar de que Botta fue quien mejor distribuyó el balón, careció de claridad en los metros finales. La única ocasión de peligro genuino se presentó en el minuto 43 del primer tiempo, cuando Mancuello, a través de un tiro libre, efectuó un intento hacia el arco rival. Justo cuando parecía que su disparo con pierna izquierda se dirigía hacia la esquina superior, Chicco desvió la pelota hacia un tiro de esquina.

Para los segundos cuarenta y cinco minutos, Pipo Gorosito optó por reemplazar a Goltz, quien previamente había recibido un impactante golpe por parte de Canelo, y enviar al campo a Nardelli. En la segunda mitad del partido, se manifestó de manera evidente el mejor desempeño de Colón, que inició con ciertas vacilaciones, debido a que en los primeros minutos, Independiente fue el quién había tomado la iniciativa a través de un centro de Mancuello hacia el segundo palo, donde Canelo no logró conectar de cabeza. Asimismo, en otra acción, Iván Marcone disparó al entrar al área y Chicco controló la pelota.

Pasado el cuarto de hora, Colón se adueñó del control del partido y comenzó a generar oportunidades de ataque al disponer de espacio. A los 15 minutos, el jugador Conejo Benítez, mediante un cabezazo, exigió al arquero Rey, quien alcanzó a rozar la pelota, la cual impactó en el travesaño. Más adelante, Batallini demandó al arquero del equipo contrario con un tiro cruzado que fue desviado al córner.

Con el ingreso de Baldomero Perlaza y Ramón Ábila, Colón se mostró más prometedor en ataque. Esto se dio en contraposición a un rival que, a medida que avanzaban los minutos, experimentaba un declive en su rendimiento debido al nerviosismo. En un contraataque, Matías Giménez apresuró su decisión y desaprovechó una oportunidad clara al optar por un disparo desde media distancia en lugar de asistir a Cauteruccio.

Wanchope tuvo la oportunidad de abrir el marcador desde el punto penal para Colón, sin embargo, una vez más el delantero no logró concretar, ya que el balón rebotó en el travesaño. Aunque esta acción podría haber revigorizado al equipo rival y debilitado a Colón, nada de esto ocurrió, lo que llevó a que no sorprendiera que Colón finalmente tomara la ventaja.

Con cierta dosis de fortuna, Giménez despejó la pelota de cabeza y esta llegó a la cabeza de Perlaza, quien la devolvió hacia el interior del área. De manera sorpresiva, Alberto Espínola emergió como un típico centrodelantero para concluir con un disparo elevado y establecer el marcador en 1-0 a los 31 minutos. Colón logró traducir su superioridad en el resultado.

El cierre del partido se caracterizó por una serie de intercambios de juego. Colón tuvo la posibilidad de ampliar su ventaja en un contraataque con un centro de Joaquín Ibañez que Ábila logró conectar, aunque no con la potencia suficiente, y la pelota llegó a manos de Rey. Por su parte, en la siguiente jugada, Giménez falló un penal a medida que avanzaba dentro del área con un tiro desviado.

Bajo la lupa

Cada vez que llamó a ser intervenido, Chicco (6) estuvo a la altura. Despejó un centro certero de Mancuello que estuvo a punto de ser alcanzado por los jugadores de Independiente. Sobre el final del primer tiempo, este mismo jugador lo puso a prueba con un tiro libre. Aunque el zurdazo parecía destino a alojarse en el ángulo, intervino y envió la pelota al tiro de esquina.

Espínola (7) fue la tercera cara nueva que Colón adquirió en este mercado de pases, habiendo llegado libre de Cerro Porteño. Volvió a confirmar su categoría como un jugador de alto calibre. En la primera mitad, no enfrentó problemas en la marca, aunque tampoco realizó incursiones. Le colocó un centro preciso desde el sector derecho a Benítez, cuyo intento fue detenido por Rey. Más adelante, aprovechó una oportunidad dentro del área y, mediante una hábil maniobra, anotó el único gol del partido para darle tres puntos fundamentales al Sabalero.

Tanto Garcés (6) como Goltz (6) evitaron cometer errores. Optaron por soluciones sencillas y fueron eficaz en la marca y en la anticipación. Por la franja izquierda, Delgado (6) fue de menor a mayor. Al igual que en el partido ante Lanús por Copa Argentina, en este caso la mayoría de los avances generados de Independiente se originaron por su sector. Se vio privado del apoyo defensivo de Batallini, quien se encontró siguiendo Isla, lo que provocó una inferioridad numérica 2vs1 por parte del conjunto de Ricardo Zielinski. Intervino en un cierre ante la rápida salida de Chicco frente a la presencia amenazante de Cauteruccio.

A diferencias del partido ante el Granate, Botta (6) no tuvo espacios durante la primera mitad. Se encontró sometido a una marca rigurosa por parte de los jugadores de Independiente, lo cual restringió sus opciones. A pesar de esto, desempeñó un papel fundamental en la distribución de la pelota, aunque careció de claridad en los últimos metros del campo. Construyó una jugada por el sector derecho, un enganche y el remate de zurda bloqueado por Rey. Es un jugador que tiene claridad y destreza cada vez que controlar la pelota. Lo derribaron varias veces con falta en los momentos que entró en contacto con el esférico. Otra vez volvió a liderar la tabla de estadísticas. Fue el que más gambeteó, el que más duelos ganó y el que más recuperó.

Se observó el partido con discreción el desempeño de Moreyra (5). Mientras Colón no realice una incorporación y en tanto aquellos que se encuentran por debajo de su posición, no logren elevar su rendimiento, continuará siendo el único volante central de corte y recuperación. Fue muy efectivo en la entrega del balón, aunque cabe señalar que sería conveniente que se anime a progresar hacia adelante para superar líneas Es importante destacar que en el sector central, logró prevalecer en el duelo táctico contra un jugador de experiencia y prestigio como Ivan Marcone.

En cuanto a Álvarez (5), hay que esperar a tener un poco mas de tiempo. Es evidente que requiere mayor ritmo de juego, ya que viene de sumar apenas 20 minutos en todo el año en Talleres. En ciertos momentos, se notó que su rendimiento disminuyó y alternó entre momentos favorables y otros menos eficientes. No es novedad que al ritmo lo incorporará jugando y acumulando minutos. Por otro lado, Galván (4), quien venía de anotar un golazo decisivo en la Copa Argentina, presentó un rendimiento discreto en este encuentro. Su aporte fue casi inexistente y se alejó de ser un factor determinante en el juego. Batallini (5) buscó siempre generar algunas faltas. Le faltó involucrarse más en ataque. Lo más destacado fue un disparo cruzado que fue bloqueado por Rey.

Arriba, Benítez (4) y el trabajo sucio. Asumió esa labor sacrificada que muchos delanteros no se animan a realizar. Lamentablemente para él, su esfuerzos no se tradujo en goles. En su mayoría, jugó de espaldas al arco. Cometió varios errores en las descargas. Exigió a Rey, quien logró tocar la pelota que finalmente impactó en el travesaño. A pesar de generar diversas faltas y aportar en el juego aéreo, no terminó de gravitar en ataque.

A mi modo de entender, la figura termina siendo Perlaza (7). Fue el que le cambió la ecuación en un partido donde hasta su ingreso seguía siendo muy parejo, e Independiente amagaba con tomar el protagonismo. Entró a los 15 minutos con el propósito de fortalecer la mitad de la cancha. Se destacó por su decisión al incursionar en el área con criterio. Generó el penal en una de las primeras pelotas que tocó. Luego, asistió de cabeza a Espíndola en el 1-0. Fue rueda de auxilio y colaboró en defensa. En esa misma ventana de variantes, ingresó Wanchope Ábila (3). Hace rato que el ex centrodelantero de Huracán y de Instituto entre otros está lejos de estar en su mejor nivel. El vaso medio lleno dirá que entró y generó situaciones. En la primera pelota que tocó, se lo perdió abajo del arco. Era offside, pero entraba demasiado solo. Se hizo cargo del penal. Desde los doce pasos la picó y la pelota pegó en el travesaño. Falló 7 de los últimos 8 que ejecutó. Un karma. Sobre el final, Ibáñez se la cedió sin arquero y Rey se lo tapó debajo del arco.

Meza (-) ingresó con espacios como para atacar y se ubicó por el sector izquierdo. No le quedó ninguna chance como para aprovechar su velocidad, pero está claro que ingresando con los rivales cansados puede ser productivo. Y por último, Ibáñez (-) volvió a entrar a un campo de juego luego de muchísimo tiempo sin actividad. Superó una sinovitis de la rodilla derecha. Asistió a Ábila con un centro rasante que pudo haber terminado en el segundo gol. Al igual que todo el bloque defensivo, Nardelli (6) no tuvo mayores complicaciones.

Néstor Gorosito 7 (DT): Colón comenzó con el pie derecho, logró un triunfo importantísimo como visitante ante Independiente. Lo jugó con uñas y dientes, como se juegan esta clase de partidos. Victoria clave en su objetivo de mantener la categoría. Le da aire y confianza. Resultado justo. Fue 1 a 0. Ganó en Avellaneda después de 11 años. Volvió a ganar dos partidos consecutivos tras 4 meses.

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Tags: colonNoticias Destacadassabalero

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