Por Darío Fiori
Es otra equipo, Colón. No hay vuelta que darle. No tiene relación con la ligereza, la falta de destreza y las incertidumbres que plagaban al equipo hace algunas semanas atrás. La revitalización que han experimentado es igual de significativa que beneficiosa. Dirigidos por Botta, Batallini y Favio Álvarez, han hallado dirección y fluidez en su juego. Moreyra tuvo un desempeño sobresaliente en el partido, lo que alivia a Gorosito, quien continúa en la búsqueda de un mediocampista «5», pero obtuvo en el joven jugador sabalero una respuesta convincente y saludable. En general, Colón estableció un margen diferencial y justificó plenamente una victoria que incluso podría haber sido más abultada en términos numéricos. Ante un escenario de incertidumbre económica tras la devaluación del Gobierno Nacional, en el barrio Centenario se respira esperanza y resiliencia. Ante una sociedad que enfrenta desafíos económicos, Colón demuestra que hay aspectos en los que la devaluación no tiene poder: el corazón y el ímpetu para salir adelante.
No recuerdo, en los 27 partidos que lleva Gorosito en el cargo, un primer tiempo en el que haya sido ampliamente superior en todos los sectores de la cancha, marcando la diferencia de jerarquía entre un equipo y otro. O si, que fue la primera etapa ante Talleres, que lo «pasó por encima». Mucho dominio de pelota, mucha triangulación, juego a un toque, mucho despliegue y juego desequilibrante de los volantes por afuera. Hicieron gala de una buena circulación para llegar al área rival. Cuando no tuvieron el balón, fueron muy intensos en el marca, presionando muy arriba, sin dejar pensar a los receptores del equipo de Chirola Romero. Pipo es un entrenador que, en los peores momentos, ratifica a sus jugadores. Algo lógico, ya que convive los 7 días de la semana y los periodistas no tenemos acceso a los entrenamientos, como ocurría antes. En diversas conferencias de prensa, siempre ratificó el mismo mensaje: «Es simple. Juega el que mejor está». Y es por eso que el Conejo Benítez tuvo su mejor partido desde que está en Santa Fe. A las órdenes de Gorosito, los jugadores que mejor juegan son los que manejan bien la pelota. Ante el bajo nivel de Ábila y la falta de minutos de Javier Toledo, el paraguayo se ha ganado su lugar y le da vitalidad y dinamismo al ataque. Además cuando juega tiene mucho criterio. Durante el segundo semestre cambió el chip y se convirtió en un delantero con gol. Hizo un gol con Lanús y le marcó a Gimnasia. En 10 días, dos goles.
Existe en el mundo del fútbol un axioma fundamental que suele dictar el destino de los partidos: «Los partidos se ganan en la mitad de la cancha», y ahí es donde Colón marcó la diferencia. Botta tuvo movimientos interesantes durante todo el partido. Se desplazó por todo el frente de ataque, flotando detrás de la presencia del Conejo Benítez. Es un futbolista que hace buenos driblings. Retrocede unos metros para recibir y generar algunas faltas. Es quien administra el fútbol en el sector central del Sabalero. Se encargó de ejecutar el centro que derivó en el 2-0 de Tomás Galván. Decayó un poco en el segundo tiempo, ya que Colón se replegó y le cedió la iniciativa a GELP, pero con más empuje que buen fútbol. Justamente, en una de las últimas jugadas de la noche, Durso metió un manotazo para desviar lo que era el gol del ex Tigre.
Lo mismo para Batallini. La actuación del ex jugador de Argentinos Juniors e Independiente en el primer tiempo fue para destacar. Es para enseñarles un tutorial a todos los mediocampistas de inferiores. Dentro de un equipo al que no le sobra nada, el desgaste físico que tuvo fue notable. Fue imperceptible para los laterales del Lobo platense. Resultó fundamental en la apertura del marcador, en un momento donde Colón insinuaba mucho más que su rival y la sensación era que la primera vez que convirtieran se pondrían arriba en el marcador. Así fue, a los 14 minutos con un centro desde la derecha y el cabezazo de Jorge Benítez desde la esquina para poner el 1-0. Si bien hasta ese momento Colón no había generado ocasiones claras de gol, tenía el control del partido. El tanto le sirvió para tomar aún más confianza y seguir afianzando su supremacía ante un rival muy limitado y con muchos juveniles. La experiencia de Colón hizo que el primer tiempo se convirtiera por momentos en un entrenamiento debido a las enormes diferencias que se percibían. Cerca del final del primer tiempo, sin estar bien ubicado, pateó por encima del travesaño.
Ineludiblemente, el DT Néstor Gorosito, también necesitaba que aquellos que bajaron su nivel en la parte final de la Liga Profesional, puedan levantar su rendimiento para afrontar lo que fue una final de seis puntos ante Gimnasia. En ese marco de jugadores que tuvieron sus altibajos desde que el Pipo confió en ellos, uno de ellos fue Stéfano Moreyra. Chicho parecía comerse la cancha ni bien hizo su aparición, pero luego su trabajo se fue diluyendo y en el medio aparecieron los contratiempos físicos. Pero ahora, como señaló el entrenador rojinegro, todos empezaban de cero y, al menos en Junín, el juvenil se ganó una nueva oportunidad. Se repartió el medio para raspar y darle buen trato a la pelota con Álvarez. Siempre bien posicionado y con mucha recuperación. Pipo lo puso del medio para adelante todo de buen pie y el oriundo de Reconquista le dio el equilibrio justo. Le dio una mano y se metió entre los centrales cada vez que fue necesario. Luego se retiró con una molestia muscular. Lo de Favio Álvarez fue interesante. Prolijo y ordenado. Gestionó bien el balón en el centro del campo. Provocó la falta que derivó en el 2-0. En el primer tiempo tuvo la oportunidad de poner el 3-0, a través de un taco en el área chica y que mandó el balón apenas desviado del palo derecho de Durso.
El bloque defensivo volvió a dar garantías por tercer partido consecutivo. Vale recordar que en la Liga Profesional Pasada, fue el cuarto equipo que más goles le convirtieron. En ese primer tiempo, Chicco fue un espectador de lujo, ya que Gimnasia no lo inquietó en ningún momento, más allá de controlar una pelota sin inconvenientes. El punto negativo es que amenazó con salir en el primer tiempo. No salió con decisión. Tuvo la importancia de mantener el cero por tercer partido consecutivo con un remate que envió al córner de Benjamín Domínguez. La dupla de centrales volvió a ser sólida. Goltz estuvo firme y expeditivo a la hora de recortar y anticiparse a Tarragona. Se mantuvo sencillo y no complicó las cosas en ningún momento. De otro lado, se habla de que Garcés puede ser el último partido con la camiseta sabalera, ya que medios italianos aseguran que el Hellas Verona activará la cláusula de rescisión. Fue eficaz en su función de marcar y anticipar. Se impuso en el área contraria con determinación y asistió a Galván para el 2-0. Por otra parte, Delgado mejoró mucho su nivel con respecto a la temporada pasada. Ante Lanús en la Copa Argentina jugó bien y hoy volvió a cumplir. En el segundo tiempo, cruzó a un delantero de Gimnasia que se encaminaba al gol.
Aunque no es todo color de rosa, porque el defecto que tuvo Colón, además del muy buen primer tiempo que jugó el elenco santafesino, que dominó gran parte del encuentro, que tuvo la pelota, generó situaciones y la tuvo para liquidarlo, fue el retroceso, donde Gimnasia eligió atacar las espaldas del Beto Espíndola, donde alternó buenas y malas. Lo más claro del equipo platense fue esa volea de Domínguez que explotó en el travesaño. En el complemento fue discreto para el equipo santafesino. Es verdad que Gimnasia pudo haber marcado en el segundo tiempo, pero entre la imperiosidad para definir y las atajadas de Nacho Chicco, el Sabalero mantuvo su arco en cero por tercer partido consecutivo. Adelante Colón fue interesante, pero en la etapa final no defendió bien y le permitió al Lobo tener algunas chances.
No le salieron bien los cambios. La entrada de Perlaza fue para revitalizar el mediocampo ante la posición que empezó a adoptar Colón. En sus pocas intervenciones, no estuvo preciso en la entrega del balón. Tarragona aprovechó un error propio para enviar un bombazo a Chicco, que se fue por encima del travesaño. Después, Meza volvió a sumar minutos. Contra Independiente había arrancado como lateral izquierdo. Esta vez, resolvió mal casi todas las jugadas. De hecho, perdió una pelota que terminó en un contragolpe del equipo de Chirola Romero. Al Kily Vega le costó entrar en juego. No logró afianzarse en el mediocampo a la hora de cortar los avances del equipo de la ciudad de las diagonales. Fue sorprendente que Gorosito mandara a Pierotti como delantero centro, teniendo en el banco a dos delanteros de gran jerarquía y con capacidad goleadora. No obstante, en el tiempo que estuvo en cancha, no tuvo ninguna situación para marcar. Y, por último, Joaquín Ibáñez ingresó en los últimos minutos y casi no participó del juego.
Lo ganó bien Colón. En el primer tiempo definió el partido y marcó la diferencia. En la segunda mitad, el desarrollo fue mucho más parejo y el dueño de casa dejó de jugar, apostando al contragolpe, regalando la pelota. Y ahí estuvo el punto más flojo de Colón, cuando tuvo que achicar espacios, ya que es un equipo que le gusta jugar con la pelota. Con jugadores muy buenos a la contra, por momentos estuvo muy desacomodado. El resultado fue más que justificado. Triunfo vital que les permite seguir creciendo futbolísticamente y seguir ensamblando las piezas. Aún con cosas por mejorar pero sabiendo que los refuerzos se adaptaron rápido y eso hizo que potenciaran a los que ya estaban, como Benítez, Galván y Moreyra, a quienes les costó jugar el torneo pasado. A Colón le cambiaron la cara de lo que venían jugando y por eso el futuro es mucho más alentador, sobre todo si pueden repetir lo que hicieron en la primera mitad.
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