Comenzó el Abierto de Australia, el primer Grand Slam en Melbourne Park, con victorias argentinas. Porque Francisco Cerúndolo, número 22 del ranking ATP, logró una necesaria y sufrida victoria en el partido inaugural del Abierto de Australia, primer Grand Slam de la temporada. Cinco sets necesitó el argentino para derrotar al tenista local Dane Sweeny (257º) por 3-6, 6-3, 6-4, 2-6 y 6-2 en el John Cain Arena y ganarse el pase a la segunda ronda.
Todo un alivio para la mejor raqueta nacional, que llegaba al Oceanic Major sin buenas sensaciones tras perder en primera ronda en los ATP 250 de Hong Kong y Auckland. Con esta celebración ante el «clon de Lleyton Hewitt», un jugador de 22 años con sólo dos éxitos a nivel ATP, llamado así por su parecido físico con el ex número uno del planeta, logró la primera victoria de 2024 y sueña con escalar alto en esta gran gala de principios de año.
El tenista bonaerense, de brillante 2023 y dueño de dos títulos ATP (Bastad en arcilla y Eastbourne en césped), que recientemente sumó a su equipo a Franco Davín, ex entrenador de los argentinos Gastón Gaudio y Juan Martín del Potro, entre otras estrellas, necesitaba dejar atrás el mal sabor de las derrotas y lo logró, más allá del sufrimiento. Es la primera alegría para la albiceleste en la 112ª edición del torneo de Melbourne Park (Nº56 en la Era Abierta), que ya vio la eliminación de 15 argentinos en la qualy.
En la siguiente ronda, enfrentará al búlgaro Fabian Marozsan (verdugo de Marin Cilic) y de ganar, igualaría su mejor marca en el torneo. Vale recordar que en esta misma tierra, el año pasado, consiguió sus primeras victorias en Grand Slam al vencer al argentino Guido Pella, ya retirado, y al francés Corentin Moutet, antes de caer en tercera ronda ante el canadiense Felix Auger-Aliassime.
A continuación, el oriundo de San Martín, provincia de Buenos Aires, Sebastián Báez (26º) accedió a la segunda ronda del Abierto de Australia tras la retirada de Wolf (54º). La razón del retiro del estadounidense se debió a un problema en la cadera cuando Sebastián ganaba 3-6, 6-2, 6-3 y 3-0. En la próxima etapa esperará el duelo Galán-Kubler. Sebita corta así una racha de cinco derrotas consecutivas. Su último triunfo había sido ante O’Connel (71º) por 6-7, 6-4 y 6-3 en los octavos de final del ATP de Basilea.
Desafortunadamente, el cordobés Pedro Cachín no tuvo la misma suerte y debió abandonar el ATP de Basilea. El nacido en Villa Belvine fue de menos a más y De Jong revirtió un comienzo adverso para ganar el partido por 4-6, 6-2, 6-3 y 6-4 ante el argentino en la R1.Finalmente, a Facundo Díaz Acosta le tocó enfrentarse a un rival de gran envergadura, Taylor Fritz. Este último tuvo una destacada temporada el año pasado, manteniéndose en el Top 10 durante todo el año, aunque sus resultados no reflejaron el rendimiento de un jugador de élite. Las esperanzas de Facundo Díaz Acosta se centran en desafiar a Fritz y superar ese obstáculo. El talentoso argentino, que logró alcanzar las 50 victorias y entrar en el Top 100 el año pasado, tiene la oportunidad de demostrar su valía directamente en el cuadro principal de los torneos de Grand Slam, evitando las rondas de clasificación, con excepción del US Open, donde enfrentó a John Isner y cayó en sets seguidos en la primera ronda. Sin embargo luchó durante cuatro horas, pero no pudo avanzar a la siguiente ronda. El estadounidense sufrió más de la cuenta para vencerlo por 4-6, 6-3, 3-6, 6-2 y 6-4. En ronda 2 espera por Carballes o Gaston.
Nole, primero hay que saber sufrir..
Para 2024, Novak Djokovic tiene un objetivo muy ambicioso. Y es que el serbio, que cumplirá 37 años el 22 de mayo, quiere convertirse en la segunda persona en la historia del tenis en ganar el Golden Slam, que consiste en ganar los cuatro Grand Slam y la medalla de oro olímpica en la misma temporada y que hasta ahora sólo logró la alemana Steffi Graf en 1988. El número uno del mundo intentará dar el primer paso hacia ese objetivo en el Abierto de Australia, que comenzará este sábado por la noche en Argentina, con él como principal protagonista.
Este major oceánico será muy especial para Djokovic y no sólo porque le permitirá acercarse un poco más al logro que tiene en su punto de mira. Si revalida el título y conquista su undécima corona en Melbourne, levantará su 25º trofeo «grande», romperá el empate con Margaret Court -que ganó su 24º en 1973- se convertirá en el máximo ganador en la categoría más importante del tenis. Todo un hito que podría lograr, curiosamente, en la primera edición de Australia en 25 años que no tendrá en pista ni a Roger Federer (retirado) ni a Rafael Nadal (lesión), sus grandes rivales y sus compañeros en aquel Big 3 que marcó una época. En la Rod Laver Arena, sufrió más de la cuenta, pero le ganó en cuatro sets a Prizmic por 6-2, 6-7, 6-3 y 6-4
El comienzo
No pudo empezar mejor el serbio, número uno del mundo, porque nada más empezar el partido rompió el saque de Prizmic, este «atrevido» de 18 años que debutaba en la pista central y nada menos que contra el mejor de todos los tiempos. Le costó un poco entrar en confianza, pero cuando lo hizo, le jugó de igual a igual e intercambió algunos golpes. El quiebre llegó a través de una devolución de revés del croata que pegó en la red. Con mucha sutileza, Novak ratificó la ruptura y se puso 2-0 por delante.
Como mencionamos al inicio del partido, a Dino Primizc no le temblaron las piernas al ingresar al Rod Laver Arena para disputar su primer partido en el cuadro principal de un torneo de Grand Slam frente a su ídolo, quien es considerado el gran señor de este evento. A pesar de comenzar con un quiebre en contra en el primer juego del partido, jugó de igual a igual con su oponente. El croata se destacó por su consistencia desde la línea de base y su paciencia para trabajar los puntos, al tiempo que demostró buenas variantes para defenderse y resistir los ataques de su rival. Además, maneja el revés con slice de manera destacada, una herramienta que le permite pasar con frecuencia de la defensa al ataque, y cuenta con una muy buena movilidad.
En el quinto juego del primer set, Primizc tuvo que pedir la asistencia del médico durante casi diez minutos debido a una contractura, probablemente causada por los nervios y la experiencia que irá acumulando este joven de 18 años a medida que avance en el juego. En el siguiente juego, Djokovic logró el segundo quiebre del partido aprovechando varios errores de su rival, quien se quejó con su entrenador de que no podía moverse. Después del descanso, le colocaron una venda en toda la pierna izquierda. Con pelotas nuevas, Nole se adueñó del primer set en 42 minutos de juego con un contundente 6-2, gracias a un extraordinario servicio a la T. Djokovic fue intratable y no le dio ninguna oportunidad de respiro a su rival. La gran diferencia de ese primer set es que ganó el 92% de los primeros servicios y aprovechó el 50% de las chances creadas.
Segundo set
Había comenzado algo más parejo a comparación de la primera manga. Por ahora la gran noticia era que no veíamos rastros de posibles molestias en la muñeca de Djokovic. Pero en el cuarto game, Prizimic dio el golpe arriba de la mesa. Dejó de lado la molestia física que lo dejó maltrecho en el primer set y le quebró por primera vez a Nole: gran passing cruzado para hacer delirar a todo el público en la Rod Laver Arena. La historia de Djokovic es siempre la misma: te da unos minutos para que te sientas la persona más poderosa del mundo. Y después te quiebra de nuevo. Al siguiente juego, recuperó el break para la tranquilidad de sus fanáticos. Se fue al descanso 2-3. Ratificó el quiebre y se colocó 3-3.
A medida que avanzaban los games, Prizmic no se achicaba y mantenía su servicio, colocándose por primera vez en ventaja 4-3. Durante todo el transcurso del set mantuvieron el servicio, no hubo chances de quiebre y la segunda manga se tuvo que definir en el tiebreak, donde ahí, el croata Dino Prizmic, de 18 años, le acababa de ganar el segundo set a Novak Djokovic en la Laver. Pase lo que pase, un nombre a tener muy en cuenta para esta temporada y los años venideros. Tuvo cuatro sets points en el 6-2, sin embargo, Nole lo desactivó, primero con un passing cruzado, tomó la iniciativa atacando el revés de su rival, luego un saque abierto y luego la derecha cruzada de Nole que impactó en la red.
Tercer set
Novak recuperó su nivel del primer set: comenzó con un quiebre a su favor, indicando una señal positiva después de un segundo set decepcionante (donde disminuyó su porcentaje de primeros servicios y mostró fallos en el tiebreak). Prizmic cometió un error al dejar la pelota demasiado larga, dándole a Novak el punto de quiebre. En ese momento, el croata hizo una doble falta, la quinta del partido, y Novak volvió a tomar la delantera sin haber tenido que esforzarse demasiado. Sin embargo, su alegría fue efímera, ya que en el 30-30, Nole cometió un error de revés bajo la presión de Prizmic. Esto resultó en el primer quiebre del croata en el tercer set, un momento significativo, ya que Novak atacó con diversas acciones y soluciones. A pesar de responder a todo, Prizmic capitalizó la situación y logró sostener su servicio al presionar con buenos saques y avanzando hacia adelante.
Prizmic estaba logrando algo muy importante, que era mantener la calma y por tanto el nivel durante todo el partido. Le mandó a Djokovic el mensaje de que aunque sea el número uno del mundo iba a tener que elevar su nivel para resolver el partido. Un jugador del nivel de Djokovic, precisamente, obliga a sus rivales a subir su nivel de forma sostenida, normalmente más allá de su límite, para ganarle. Se invierte la situación. Luego de 7 deuces y 16 minutos, Prizmic logró el tan ansiado quiebre: la devolución de Novak quedó en la red y se fue al descanso break arriba y 3-2.
Djokovic se fue al vestuario, eligió cambiarse de remera. Mantuvo una calma que, dadas las circunstancias y los antecedentes resulta extraño. Para los que somos amantes del tenis resulta raro verlo a Djokovic jugar tan mal. Comete demasiados errores. Sabe que no está jugando bien, y su rival le juega de igual a igual, y por momentos lo supera. Era fundamental recuperar rápidamente el quiebre. Y así lo entendió. La derecha se fue desviada por parte de Prizmic y todo volvía a foja cero: 3-3. Por otra parte Djokovic no se daba por vencido. Recuperó el break y salvó dos bolas de break para poner el 4-3 a su favor. En los momentos claves es donde el serbio saca a relucir su jerarquía: salvó break points en los games anteriores para colocarse 4-3. En los momentos cruciales, es cuando el serbio muestra su jerarquía: resistió todo y subió el nivel en los puntos más importantes. Es un animal competitivo. Ya se tocó dos veces la oreja hacia el público. Eso lo mete en los partidos.
Cuarto set
Nuevamente, como no podía ser de otra manera, el que pegó primero fue Djokovic. Con el impulso a su favor, sumado al desgaste de un partido que ya llevaba casi tres horas de juego (impensado para muchos), Novak quebró. Logró ingresar a la pista y volear con éxito. Comenzó a mostrar una velocidad de piernas que hasta ese momento no habíamos visto. En el tercer juego, volvió a quebrar y a partir de ahí, empezó a gestionar su servicio y administrar energías para el enfrentamiento de segunda ronda. Hasta que en el 2-4, el croata recuperó uno de los dos breaks en contra. Dimo levantó dos match points, pero eso no impidió que Djokovic, en casi cuatro horas de juego, saque adelante un partido que, en la previa parecía sencillo: fue triunfo 6-2, 6-7 6-3 y 6-3 en 4 horas de juego. De esta manera logró su victoria 1090 en el tour (tercera mejor marca) y llegó a la victoria 90 en suelo australiano para agigantar cada vez más su leyenda.
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