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SOY Deportes » Selección » Argentina falló en las áreas y Colombia no lo perdonó: cayó 2-1

Argentina falló en las áreas y Colombia no lo perdonó: cayó 2-1

10 septiembre, 2024
en Noticias Deportivas, Selección
Argentina falló en las áreas y Colombia no lo perdonó: cayó 2-1

BARRANQUILLA, COLOMBIA - SEPTEMBER 10: Enzo Fernandez of Argentina and Jhon Arias of Colombia battle for the ball during the South American FIFA World Cup 2026 Qualifier match between Colombia and Argentina at Roberto Melendez Metropolitan Stadium on September 10, 2024 in Barranquilla, Colombia. (Photo by Andres Rot/Getty Images)

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En el fútbol, tarde o temprano, a todos les toca perder. Y bueno, en esta ocasión le tocó a Argentina, y la verdad es que duele que haya sido así, con un penal tan dudoso, casi inventado, y en un partido que se definió por un fallo polémico. Esas son las cosas que lo sacan de quicio. La selección estaba jugando como para llevarse al menos un empate, más allá de la tapada espectacular del Dibu Martínez al final, cuando el equipo estaba jugado al ataque, buscando el gol con todo. La verdad, parecía que el empate era lo justo. Pero no, el VAR chileno decidió otra cosa.

El VAR, en lugar de hacer justicia, parecía tener la decisión ya tomada, y el fallo polémico nos dejó con las manos vacías. El partido se decidió por una decisión que no estaba a la altura del juego que vimos en la cancha. Es una lástima que haya sido así, porque Argentina mostró que tiene huevos, que nunca se da por vencida. Esos son los caprichos del fútbol, que a veces es tan cruel como impredecible. La derrota es dura, especialmente cuando sientes que el empate era lo más justo. Pero bueno, así es el fútbol, y hay que seguir adelante. Es una de esas derrotas que te dejan un sabor amargo, pero que también te empujan a seguir luchando. En el deporte y en la vida, las adversidades suelen forjar el carácter y la resiliencia.

Primer tiempo

Al inicio del partido, Colombia asumió el control del juego con calma y paciencia, moviendo la pelota entre sus defensores centrales. James Rodríguez retrocedió hasta situarse en la línea de los centrales, buscando recibir el balón y dirigir el juego desde una posición más retrasada. Por su parte, Argentina optó por esperar en un bloque defensivo bajo, alineado en un 4-4-2 con Julián Álvarez y Lautaro Martínez como delanteros. Cuando la selección argentina empezó a notar que los pases de Colombia resultaban algo previsibles, decidió cambiar su estrategia. Fue en ese momento cuando Argentina comenzó a aplicar una presión alta, intentando desorganizar la construcción del juego rival. Rodrigo De Paul se unió a esta línea de presión, a pesar del intenso calor sofocante de Barranquilla, mostrando su compromiso y esfuerzo en cada jugada.

En el comienzo del partido, se observó un duelo táctico de pressing contra pressing. Cada vez que Argentina intentaba tomar control del balón y jugarlo al suelo, Colombia respondía con una presión alta muy efectiva. Luis Díaz, James Rodríguez y Luis Díaz se encargaron de apretar bien arriba, buscando incomodar a los defensores argentinos y forzarlos a cometer errores. Colombia, en su afán por desorganizar el juego argentino, intentó algunos cambios de frente, pero estos movimientos resultaron ser algo erráticos y poco precisos. A pesar de estos intentos, el equipo cafetero persistió en su estrategia de salir jugando desde abajo, progresando con el balón dominado. Esta táctica les permitió mantener la posesión y buscar espacios, aunque la presión argentina seguía siendo una constante preocupación. Colombia intentó algunos cambios de frente al inicio, pero estos movimientos resultaron ser algo erráticos, lo que llevó al equipo a optar por salir jugando desde abajo, progresando con el balón dominado. A pesar de los intentos fallidos de cambiar el juego, la selección cafetera mostró su fortaleza en el juego aéreo, ganando en las primeras dos pelotas detenidas que tuvo. Este aspecto se destacó como uno de los puntos fuertes del equipo dirigido por Néstor Lorenzo.

En el Metropolitano de Barranquilla, Colombia intentó imponer condiciones con la tenencia de la pelota, a bordo del 4-3-3. Jefferson Lerma jugó como primer volante central, pero tuvo un partido bastante discreto. Estuvo muy pasivo en la marca, retrocediendo con el equipo cuando Argentina tenía la pelota y esperando un error del rival. En el segundo tiempo mejoró un poco, con un par de intervenciones clave que evitaron que Argentina se acercara con peligro al arco de Camilo Vargas.Como interno por izquierda, John Arias tuvo un buen partido. El volante de Fluminense intentó liderar los ataques de Colombia, aunque estos fueron esporádicos. Se lanzó por la banda izquierda y cumplió correctamente en defensa, siguiendo las indicaciones de Néstor Lorenzo para replegarse ante los embates argentinos. A diferencia de la final de la Copa América, James Rodríguez no jugó detrás de Enzo Fernández, sino como extremo por la derecha. Le costó mucho generar peligro y terminó amonestado por agarrar de la camiseta a López.

En el ataque, Luis Díaz fue bien marcado por los centrales Cristian Romero y Nicolás Otamendi. A pesar de su lucha constante por la banda izquierda, Argentina le dio poco espacio con una doble marca que lo complicó durante gran parte del partido. Le faltó claridad en algunas jugadas, demorándose en la entrega de la pelota. Durán mostró mucho sacrificio en el frente de ataque, peleando con los defensores y tratando de hacer daño en las pocas oportunidades que tuvo. Demostró carácter y no se dejó intimidar a pesar de su juventud y los pocos partidos como titular en la selección.

Mientras tanto, Argentina comenzó a mostrar señales de que, a pesar del calor intenso de Barranquilla, podría hacer daño en la última línea colombiana. Si bien no tuvo la dinámica de otros partidos, Rodrigo de Paul (5) terminó cumpliendo. En el momento que Argentina no tenía la pelota, se unió a esta línea de presión, a pesar del intenso calor sofocante de Barranquilla, mostrando su compromiso y esfuerzo en cada jugada. Por primera vez, rompió líneas a la media hora de juego con un pase preciso, y fue acompañado por Montiel por el sector derecho. Esta combinación de jugadas ofensivas mostró la capacidad de Argentina para atacar y generar peligro, destacando que, si se animaba a jugarle de igual a igual, podría aprovechar las oportunidades para desestabilizar la defensa rival. La mitad de la cancha no tuvo la fluidez de otros partidos. Leandro Paredes (5) tuvo un flojo partido, nunca pudo ser el eje del equipo, ni encontrar verticalidad para conectar con los externos o los puntas. Edificó una línea de 3 para buscar el primer pase. Impreciso, sufrió además en la transición de ataque de los medios colombianos. Por otra parte, Enzo Fernández (4) volvió a tener poco peso en el partido. Siempre con un hombre encima. Su primer pase no tuvo incidencia y le costó el retroceso cuando Colombia tenía espacios para contragolpear. De forma llamativa, estuvo muy impreciso a la hora de pasar la pelota. Esta vez estuvo más posicional que otros partidos.

Lo mejor que tuvo Argentina fue la presión. Julián Álvarez (7) fue la figura. Fue importante en el pressing y en la búsqueda de conectar al equipo desde una posición más retrasada que lo habitual. Generó la primera situación clara a los 12 minutos del primer tiempo. Lautaro Martínez presionó a Mosquera, quien, bajo presión, cedió la pelota a Vargas. La Araña, sin dar la jugada por perdida, recuperó el balón del arquero cafetero con una gran presión. Aunque su disparo fue algo ortodoxo y sin arquero, la pelota pasó cerca del palo izquierdo. Fue la ocasión más clara del partido hasta ese momento. Cuando Argentina tenía la pelota, formaba una línea de tres en el medio campo, con Paredes posicionándose entre los centrales para ofrecer una salida clara y buscar el primer pase, el actual hombre del Atlético Madrid, por su parte, retrocedía hasta la mitad de la cancha, sin una referencia fija para los defensores colombianos, lo que le permitía crear espacios y desorganizar la defensa rival. En el segundo tiempo, y en una de las últimas jugadas, por el costado derecho lo dejó mano a mano a Lautaro Martínez, quien hoy tuvo un sinfín de situaciones, pero no tuvo fino a la hora de definir. No se tuvo confianza a la hora de rematar, enganchó, y cuando iba a rematar, lo anticiparon Mosquera y Lucumí.

Por otra parte, Lautaro Martínez (5) hizo el mismo trabajo que Julián, presionando y provocando errores no forzados en la salida de Colombia. Presionó a Mosquera, quien, bajo presión, cedió la pelota a Vargas. Julián Álvarez, sin dar la jugada por perdida, recuperó el balón del arquero cafetero con una gran presión. Aunque su disparo fue algo ortodoxo y sin arquero, la pelota pasó cerca del palo izquierdo. Fue la ocasión más clara del partido hasta ese momento. Recibió un pase de Nicolás González y se metió al área. Definió con una marca encima y su disparo se fue por encima del travesaño. Y a los 43′, la más clara. Tras un córner y un rebote, Lisandro Martínez giró y pateó de zurda. El balón rebotó en un rival y se fue al córner. En el siguiente tiro de esquina, Nicolás González remató, el balón volvió a pegar en un jugador colombiano, y Lautaro Martínez mandó la pelota afuera. Ya en el complemento, Julián lo dejó mano a mano al oriundo de Tita Mattiussi, quien hoy tuvo un sinfín de situaciones, pero no tuvo fino a la hora de definir. No se tuvo confianza a la hora de rematar, enganchó, y cuando iba a rematar, lo anticiparon Mosquera y Lucumí.

Durante gran parte de la primera etapa, John Arias y Lucho Díaz comenzaron a marcar la diferencia por el sector derecho de Gonzalo Montiel (4) quien jugó apenas 45 minutos. El elenco de Néstor Lorenzo focalizó sus ataques en las espaldas de Montiel, quien tenía un perfil más ofensivo que defensivo. Cada vez que el lateral derecho argentino subía al ataque, dejaba espacios que los colombianos supieron aprovechar. John Arias, particularmente activo, buscó imponerse en el mano a mano, desbordando al ex River, y generando situaciones de peligro. Cristian Romero alternó buenas con malas. Por momentos salió a cortar hasta la mitad de la cancha, y dejó algunos desacoples defensivos. Fue importante en los relevos, ya que debía cubrir las zonas que Montiel quedara expuesto y brindando el apoyo necesario para frenar los atacantes colombianos. Algo falto de timming, en el arranque debió apelar al juego brusco para no quedar mal parado en la presión. Con el correr de los minutos le tomó la mano al partido y se transformó en la habitual muralla defensiva.

Durante toda la Copa América se había hablado de lo peligrosa que era la pelota parada de Colombia. El dato era clarito: 5 de los 12 goles que habían hecho venían de jugadas a balón detenido. Los colombianos, en el juego aéreo, se habían vuelto letales. Tenían un combo bravo: un lanzador de lujo como James y cabeceadores de primera, como Davinson Sánchez, Cuesta y Lerma.Para no pasarla mal por esa vía, lo primero que Argentina, igual que cualquier rival, tenía que hacer era no regalar tiros libres cerca del área, ni corners. La Selección de Scaloni debía defender esas pelotas con el sistema que venía usando, que parecía ser el más efectivo contra rivales como estos: la marcación combinada. O sea, algunos jugadores tomaban “hombre” a los mejores cabeceadores, y otros se encargaban de la «zona». Era una mezcla de las dos formas de marcar en las jugadas de balón parado.

Si bien la altura influía para marcar, tampoco lo era todo. El fútbol estaba lleno de ejemplos de jugadores altos que no saltaban bien y de otros más petisos que compensaban la falta de altura con roce físico, evitando que el rival sacara ventaja.De hecho, en la conferencia de prensa del domingo, Scaloni había sido consultado sobre el juego de Colombia, especialmente sobre su fuerte con las pelotas paradas. El técnico había dicho que era algo a lo que había que estar atentos, pero que no iba a cambiar el planteo por eso: «No vamos a cambiar nuestra manera de defender, es un arma que tienen ellos y hay que tener cuidado».

Mientras tanto, Nicolás Otamendi (5) venía haciendo un partidazo. Porque era el más sólido de la línea de cuatro, que cuando Argentina tenía la pelota, se transformaba en una línea de tres centrales, y Leandro Paredes descendía unos metros para buscar el primer pase con los volantes argentinos. Logró un buen cierre enviando la pelota al tiro de esquina. En la jugada del córner, Colombia optó por una variante al ejecutar el tiro de esquina de manera corta. El centro al corazón del área encontró a Cuesta, quien se impuso con fuerza ante los defensores argentinos. Con un remate certero, Cuesta venció la resistencia de la defensa argentina y logró marcar el primer gol del partido, colocando a Colombia arriba en el marcador. Justo después del gol, el ritmo del partido se detuvo brevemente para que los jugadores pudieran refrescarse. El calor sofocante de Barranquilla y la intensidad del juego estaban comenzando a pasar factura, por lo que esta pausa permitió a los futbolistas recuperar el aliento y rehidratarse antes de continuar con el segundo tramo del primer tiempo. Esta interrupción fue una oportunidad para que ambos equipos recalcularan sus estrategias y ajustaran sus tácticas mientras se preparaban para el desafío que aún quedaba por delante. Tras el gol de Colombia, la selección argentina mostró signos de desorganización en su defensa. Aunque habían estado firmes durante gran parte del primer tiempo, empezaron a enfrentar problemas debido a la rapidez con la que Colombia recuperaba el balón y atacaba con mayor agresividad. Esto comenzó a desbalancear la defensa argentina.

La banda izquierda fue casi inexistente para la Selección. Nicolas González (6) fue intrascendente como volante por izquierda. Durante el partido, todos los ataques argentinos se concentraron por el costado derecho. Por ese motivo, no logró desequilibrar por su banda. Su presencia ofensiva fue casi nula, ya que no pudo generar peligro y ni desbordar al tándem Muñoz y Ríos. ¿El punto a su favor? Se esforzó por ayudar a Lisandro Martínez en su sector, cubriendo los espacios y cerrando a los atacantes colombianos que intentaban aprovechar la banda izquierda. Por otra parte, Licha alternó entre tercer central y lateral izquierdo. Precisión en la entrega y presencia física para clausurar su zona. Cuando Argentina empezó a manejar la pelota, se sumó al circuito como si fuese un mediocampista más. A los 43′, la más clara. Tras un córner y un rebote, Licha giró y pateó de zurda. El balón rebotó en un rival y se fue al córner. En el siguiente tiro de esquina, Nicolás González remató, el balón volvió a pegar en un jugador colombiano, y Lautaro Martínez mandó la pelota afuera. Se fue reemplazando promediando la primera etapa por Marcos Acuña. A la Argentina le faltaban ideas y opciones de pase, lo que hacía que el equipo se volviera predecible. La selección debía buscar otras variantes, ya que perdía rápidamente la pelota y quedaba mal parada. Díaz y Mojica comenzaron a ganar superioridad por el costado izquierdo ante un Montiel que nunca lograba estar en su lugar. Argentina sufría las condiciones climáticas y le costaba imprimir velocidad a las transiciones ofensivas, pasando de defender a atacar resultaba un desafío considerable.

Segundo tiempo

Para el inicio de la segunda etapa, Lionel Scaloni decidió reforzar la contención por el sector derecho con la entrada de Nahuel Molina cn el objetivo de reforzar la zona derecha. Casi que no se proyectó en ataque. A los 26′, lo pudo liquidar Colombia. Porque Arias se fue por izquierda, no encontró a Molina en su lugar, envió un centro al área y Durán definió muy débil ante Dibu Martinez.

A los 4′ del segundo tiempo se hizo justicia en el marcador, ya que Argentina no había hechos méritos para irse al descanso con la derrota parcial. Nicolás González, quien había tenido un primer tiempo flojo, sin gravitar demasiado, demostró su inteligencia y aprovechó un error no forzado de James Rodríguez. El mediocampista colombiano, al intentar un pase hacia atrás, dejó a los centrales de Colombia en la duda entre ir a recuperar la pelota o quedarse en su posición. La astucia del volante por izquierda, aprovechó la situación y realizó un gran pique hacia adelante. Con la pelota dominada, se adentró en el área y definió con precisión entre las piernas de Camilo Vargas

Luego del empate, se armó un verdadero partidazo, de ida y vuelta. Primero fue el turno del local, que se acercó con un juego bien asociado. La defensa argentina tuvo que rechazar el balón en un par de ocasiones. Con algo de espacio, los dirigidos por Scaloni respondieron con velocidad, liderados por Nicolás González. Sin embargo, un par de pases después, Colombia cortó el avance con una falta en tres cuartos de cancha. Pocos minutos después, el árbitro Piero Maza revisó la jugada en el área de Colombia mediante la tecnología y decidió cobrar penal a favor de los locales por una falta de Otamendi sobre Muñoz. A los 20 minutos del segundo tiempo, James Rodríguez se encargó de ejecutar el penal. Aunque Emiliano Martínez intentó ponerlo nervioso, el exjugador de Banfield lo cruzó con precisión al palo izquierdo, arriba. El equipo de Néstor Lorenzo mostró efectividad; en sus dos llegadas claras, convirtió en dos ocasiones.

Lionel Scaloni arriesgó y metió mano en el equipo: entró Alexis Mac Allister (6) con la idea de acumular pases, progresar en campo enemigo, y tener el despliegue. Ya en esa primera etapa, le faltaba un hombre más a la mitad de la cancha, ya que el mediocampo había estado algo estático. Ingresó bien. Le dio fluidez al equipo y ordenó el mediocampo, conectando además las líneas. Luego, entró Marcos Acuña (5), quien apareció como opción por la izquierda, pero se lo notó un poco impreciso y también algo pesado, con una marchita menos físicamente.

Argentina mostró una gran solidez en el retroceso defensivo, con una organización destacable que evitó que Colombia encontrara espacios para maniobrar. Los jugadores argentinos se mostraron atentos y efectivos al recuperar la pelota, cerrando los espacios y presionando con intensidad. Esta firmeza en defensa permitió al equipo mantenerse compacto y reducir las opciones ofensivas de los colombianos. Por su parte, Colombia, consciente de la dificultad que enfrentaba para romper la defensa argentina, intentó bajar el ritmo del partido. La selección cafetera comenzó a jugar con más calma, buscando controlar el tempo del juego y ralentizar el ritmo para evitar la presión constante de Argentina. Esta estrategia incluía una circulación más pausada del balón y una mayor posesión para desactivar el ímpetu ofensivo del rival. El intento de Colombia de ralentizar el juego también buscaba desgastar a la defensa argentina y encontrar momentos para sorprender con ataques más calculados. Sin embargo, la capacidad de Argentina para mantenerse organizada y resistir el embate colombiano demostraba su fortaleza defensiva y su habilidad para adaptarse a las diferentes fases del partido.

En el golpe por golpe, Argentina tenía campo a su favor. Pese a la victoria parcial, Colombia se desprotegía defensivamente y dejaba espacios, ya que intentaba presionar bien alto. Al igual que en el partido ante Chile en el Monumental, falló en el último pase. Sin embargo, el ingreso del ex Boca y Argentinos Juniors había sido positivo. Porque se ubicó por el costado derecho y empezó a amenazar con centros precisos al corazón del área. A los 26′, lo pudo liquidar Colombia. Porque Arias se fue por izquierda, no encontró a Molina en su lugar, envió un centro al área y Durán definió muy débil ante Dibu Martinez (6), que esta vez no pudo ser el héroe de cada partido. No tuvo ninguna responsabilidad en ninguno de los dos goles de Colombia. Sobre el final, en su atajada de cada partido, el arquero argentino tapó un mano a mano impresionante, en un contraataque de Colombia. Luego de la acción, Piero Maza terminó el partido decretando la tercera derrota de Argentina en los últimos cinco años. Nada que reprochar No conforme con ello, salió Rodrigo de Paul e ingresó Giovanni Lo Celso (5) para ser el nexo entre los volantes y los delanteros, poner algún que otro pase entre líneas como en la final de la Copa América. Fue intrascendente, no logró tomar contacto con el balón ni tampoco pudo asociarse buscando pelotas profundas para laterales o delanteros. Luego, entró Paulo Dybala (-), quien jugó muy pocos minutos para ser calificado. Tuvo un disparo que se fue por encima del travesaño. Reemplazó a Enzo Fernández. Los últimos minutos del partido, Colombia le cedió por completo la iniciativa a una Argentina que tomó el control del balón, pero no logró encontrar la forma de vulnerar la última línea defensiva. Careció de un jugador desequilibrante, que pudiera darle sorpresa. Pasaban los minutos y Argentina seguía dilapidando situaciones. Julián Álvarez por derecha lo habilitó, lo dejó mano a mano a Lautaro Martínez, quien hoy tuvo un sinfín de situaciones, pero no tuvo fino a la hora de definir. No se tuvo confianza a la hora de rematar, enganchó, y cuando iba a rematar, lo anticiparon Mosquera y Lucumí

El golazo sacó a la luz una faceta del partido que hasta ese momento no habíamos visto. La rigidez táctica dio paso a un ida y vuelta de ataques, con menos resguardos. Colombia sintió el peso del error de su estrella, pero no pasó mucho hasta que el VAR llamó al árbitro, Piero Maza, para que revisara un posible penal de Otamendi a Muñoz. Tras ver varias repeticiones, que no terminaron de confirmar la falta, el árbitro decidió cobrar el penal. Y claro, desde que el fútbol se transformó en un espectáculo manejado a control remoto desde una cabina que parece más un centro de control espacial que un lugar de deporte, su esencia se perdió un poco. Nadie había protestado demasiado por el penal, pero Scaloni se enojó como pocas veces se lo ve, gritándole al árbitro chileno cuando pasaba cerca. James, desoyendo a los argentinos que lo rodeaban, corrigió su error anterior con un zurdazo cruzado perfecto. Dibu Martínez, que recibió silbidos en cada intervención por parte de los hinchas de Barranquilla, no pudo detenerlo.

Con el 2-1, el juego se volvió mucho más interesante. Colombia empezó a sentir la presión de enfrentarse a la selección que adoran incluso en miles de casas por todo el mundo que aman a Messi. Se retrasa más de lo que su propio DT quisiera. Argentina, buscando el empate, probó con Mac Allister como nuevo conductor, Acuña por la banda para generar profundidad, Lo Celso buscando pases filtrados y hasta Dybala en los últimos minutos. Las estrategias eran más por amor propio que por necesidad, ya que el resultado no cambiaría el liderazgo argentino en las Eliminatorias para el Mundial 2026. Pero esta selección se destacó por su capacidad de pelear hasta el final, incluso cuando no había un gran premio en juego. Esta vez no le alcanzó. Y Colombia celebró una victoria que tiene un valor especial: ahora puede decir que le ganó a la mejor selección del mundo.

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