Por Darío Fiori
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No hay excusas. Desde el inicio, se pudo observar una clara superioridad por parte de River que dominó el balón y el juego de principio a fin. Colón, por su parte, se vio limitado en la posesión y apenas tuvo oportunidades para reaccionar en los primeros quince minutos del segundo tiempo, gracias a las proyecciones de Meza y algunas intervenciones destacables de Goltz y Chicco, quienes lograron «salvar la ropa» en un Colón que volvió a estar ausente en el juego.
El partido se desarrolló tal y como se esperaba en la previa, sin sorpresas ni hazañas inesperadas. Colón se posicionó decididamente a defender y aguantar, manteniéndose en un bloque medio bajo y cediendo el control absoluto del balón a River. En ningún momento logró encontrar la pelota de manera consistente y se aferró a contraataques con poca claridad. Solo Farías y Pierotti se animaron a realizar jugadas diferentes, mientras el resto del equipo se centró en tareas defensivas. La precisión en velocidad se volvía crucial para generar ocasiones, mientras que el equipo de Gorosito se compactaba en un espacio reducido de 25-30 metros y buscaba sorprender la espalda de Enzo Díaz. Lo positivo para Colón fue que, a pesar de los avances del dueño de casa, quienes carecían de profunidad en el pase final, los de Gorosito se mantuvieron ordenado y consistente en defensa
¿Y River? Desplegaba su juego característivo. Movió el balón con destreza en medio del embudo formado por Colón. El equipo sabalero no lograba robar en posiciones ventajosas para responder con un ataque contundente, pero tampoco sufría grandes desconcentraciones defensivas. El desafío era desatar ese nudo defensivo. Meza tuvo la primera oportunidad, proyectándose por la izquierda y ganándole la espalda a González Pires, pero su remate se fue cerca del palo derecho de Armani. A los 21 minutos, Colón tuvo su mejor oportunidad.
A lo largo del partido, Colón padeció la dificultad de descifrar los movimientos de su rival. Enzo Pérez era el único que parecía tener una posición fija en el campo, mientras que De la Cruz, Aliendro y Nacho Fernández se movían, rotaban y cambiaban posiciones, creando confusión a Vega, Moreyra y Perlaza. Lejos de comprender su rol en el partido, Colón caía constantemente en imprecisiones, sin lograr avanzar ni generar ocasiones claras. Solo lograba igualar parcialmente el trámite cuando el Millo daba algún pequeño respiro. Sin embargo, el desgaste era evidente al intentar anular el juego interno, mientras que River buscaba abrir la cancha por la izquierda, a espaldas de Yossen. Intentaba anular lo mejor que tenía su rival: el juego interno. Sin embargo, se requería un esfuerzo desmedido para lograrlo.
El 1-0 era lógico, considerando la dinámica del partido, a pesar de que el dominio abrumador del equipo Millonario no se traducía en situaciones de peligro concretas. Los minutos posteriores permitieron ver a un Colón que intentaba avanzar, pero carecía de ideas en ataque. River movía el balón y esperaba que Colón se adelantara un poco más. El equipo de Santa Fe hizo todo lo que estuvo a su alcance, se defendió con disciplina y resistió dentro del área para evitar que los delanteros y los volantes generen jugadas claras. En su mayoría, lo logró, cumplió con una parte del libreto, pero el castillo de naipes se derrumbó con el golazo de De La Cruz y la inexistente falta de Goltz sobre Barco que el juez Nicolás Ramírez cobró.
Con el ingreso de Arrúa, Colón se adelantó unos metros, y durante los primeros quince minutos, logró disputarle la pelota a River, aunque sin generar peligro real. Meza tuvo oportunidades con un remate desviado y un centro que nadie pudo conectar. La más peligrosa fue un cabezazo desviado de Paolo Goltz.
Sin embargo, el partido se selló a los 16 minutos, cuando Lucas Beltrán marcó el segundo gol. Una jugada que se originó desde un lateral ejecutado por Milton Casco, Nacho Fernández recibió solo y habilitó a Beltrán, quien definió cruzado para establecer el 2-0. A partir de ese momento, el partido se convirtió en un dominio absoluto de River, y Colón no pudo reaccionar. El entrenador, Demichelis, comenzó a hacer cambios pensando en el próximo partido, mientras que el equipo local bajó la intensidad y no anotó más goles. Desde el punto de vista del juego, Colón nunca estuvo a la altura de River.
Lo más positivo para Colón fue el resultado, ya que perdió por dos goles, pero si se analiza el aspecto futbolístico, la derrota podría haber sido mucho más abultada. Esta fue la segunda derrota consecutiva para Colón, con seis goles en contra y ninguno a favor. Aunque se podría argumentar que enfrentó al futuro campeón y a uno de los mejores equipos del fútbol argentino, en ambos partidos el rendimiento de Colón fue realmente pobre.
A pesar del dominio territorial y posicional del dueño de casa en el partido, recién a los 24 minutos de juego, fue llamado a intervenir Ignacio Chicco (6). Probó De La Cruz desde afuera del área y controló el 1 sabalero. Luego, despejó con las uñas ante una buena triangulación entre Barco y Nacho, y luego con un buscapié que desvió Beltrán. No tuvo ninguna responsabilidad en el golazo de tiro libre que ejecutó el uruguayo De La Cruz. En el segundo tiempo, evitó el 0-3 a través de un tiro libre que ejecutó por el sector izquierdo, se le fue cerrando al arquero y le metió un guantazo para mandar ese balón al tiro de esquina. En el cierre del partido, probó desde media distancia y esta vez el oriundo de Córdoba se quedó con el duelo. De los pocos para destacar.
Fue arriesgada la decisión que llevó a cabo Gorosito de incluirlo en el 11 titular a Thiago Yossen (4). Realizó su debut como futbolista profesional nada más y nada menos que ante River en el Monumental. Tiene 18 años. Es marcador central, pero puede jugar como lateral. Es de Santa Fe. Hizo inferiores en GyE de Ciudadela y Colón. Tuvo dos entrenamientos con el plantel profesional. Nunca había concentrado ni tampoco al banco de Primera. En cuanto al desarrollo de su debut, no fue el esperado. River buscó siempre sus espaldas. No llegó a completar los primeros cuarenta y cinco minutos. Un poco tiene que ver con los nervios, la sorpresa de tener que ser concentrado y reclamado a tan pocos días de semejante envergadura. En la primera media hora del partido, tuvo mucho trabajo, anticipando y realizando varios cortes hacia los costados, sin complicarse demasiado. Su reemplazo por Teutén coincidió con el golazo anotado por De La Cruz.
En el partido en cuestión, Nardelli (4) tuvo un rendimiento por debajo de las expectativas en comparación con sus actuaciones anteriores (caso San Lorenzo y Estudiantes). A diferencia de los partidos anteriores, se lo observó descolocado en varias ocasiones, tanto en la anticipación como en el retroceso defensivo. Nunca se animó a jugar hacia adelante. La mayoría de los pases jugó para atrás. Goltz (6) fue el mejor defensor del bloque defensivo. Se destacó por su agresividad y solidez en la marca. Demostró una buena lectura del juego, anticipándose a la movilidad y dinámica de los delanteros de River. Fue efectivo en cortar pases y frustrar los ataques rivales. Por una falta inexistente ante Barco, le cobraron tiro libre en contra y generó el 1-0. En ciertos momentos del partido, tuvo dificultades para lidiar con la velocidad de jugadores como Barco, De La Cruz y Beltrán. A pesar de esto, pudo compensar esa falta de velocidad con su inteligencia táctica y capacidad de colocación, lo cual es una muestra de su experiencia y conocimiento del juego. En la faz ofensiva, generó la situación más clara de todo el segundo tiempo, llevando peligro al arco de Armani.
Estuvo en deuda Garcés (4) en términos de garantías defensivas. Fue amonestado al comienzo del partido y alcanzó su quinta amarilla, lo que significa que se perderá el duelo del próximo encuentro ante Belgrano. En la primera etapa estuvo bien ordenado y abroquelado esperando atrás. Había tenido constancia y paciencia. Dejó recibir solo a Fernández para que Beltrán defina al palo derecho de Chicco en el 2-0.
Meza (7) comenzó el partido jugando por el sector izquierdo a pierna cambiada. La idea de Gorosito de ponerlo en esa posición fue evitar las subidas del triángulo entre Casco, Enzo Pérez y la movilidad permanente de Nacho Fernández en el 1v1 que le puede llegar a proponer el ex hombre de Gimnasia Esgrima de La Plata. En el primer tiempo se equivocó varias veces en salida ante la presión que generó River. Tuvo el primero proyectándose por izquierda, le ganó la cuerda a González Pires, pero su remate se fue cerca del palo derecho de Armani. Fue el jugador más peligroso que tuvo Colón en ataque. Gracias a él, el Sabalero salió distinta en esta segunda parte, adelantándose las líneas, por los menos 20 metros en la cancha. Hizo pasar de largo a un defensor de River, buscó un pase profundo al segundo palo, pero no llegó Pierotti. Luego, volvió a llegar hasta el fondo y otra vez, ni Wanchope ni Perlaza llegaron a conectar el centro.
Vega (4) tuvo dificultades para mantener la pelota. Fue errático en el manejo de la misma y no le dio claridad para gestionarla. Le permitió a River prevalecer en las transiciones de defensa a ataque con facilidad. No tuvo un impacto significativo en la mitad de la cancha y tampoco generó oportunidades ofensivas. Gorosito demostró ser altamente contradictorio en su discurso futbolístico al afirmar que «juega el que mejor está», pero continúa incluyendo dentro del once titular a Moreya (3). Cada partido en el que participa este joven resulta ser irrelevante dentro del terreno de juego A pesar de ello, «Pipo» le sigue dando oportunidades y lo mantiene den la alineación inicial. Contó con la oportunidad de jugar solo un tiempo, en el cual River exhibió una clara superioridad. Sin embargo, durante su participación, el juvenil no logró destacar en absoluto. Recuperó muy pocas pelotas, y tampoco tuvo una presencia significativa en las labores ofensivas del equipo. Esta inconsistencia entre las palabras y las acciones del entrenador genera confusión y cuestionamientos sobre sus decisiones. A pesar de haber expresado que se privilegiará la condición y el rendimiento de los jugadores, resulta evidente que Moreyra no justifique su inclusión en el once titular en base a su desempeño en el campo de juego.
Perlaza (3) jugó con un ritmo cansino y dio la sensación de caminar demasiado la cancha. Careció de intensidad y dinamismo en su juego. No se impuso nunca ante la velocidad de los jugadores de River. El colombiano deberá entender que el fútbol argentino es exigente y competitivo, en el que es crucial que tenga ritmo y una actitud enérgica durante todo el partido.
En los últimos cinco partidos, Colón sufrió una escasez de goles. Resulta preocupante que sólo haya marcado dos goles en ese período, y más preocupante aún que ambos hayan sido convertidos por defensores. Es más que evidente que los delanteros son los encargados de generar ocasiones. Para triunfar en el fútbol es esencial contar con un ataque eficaz y que marque muchos goles. No obstante, si los delanteros no desempeñan correctamente su papel, es difícil que Colón obtenga resultados positivos. Hoy Pierotti (3) se encontró solo. Siempre estuvo en inferioridad numérica. Se volcó por la banda derecha y nunca pudo desequilibrar en los metros finales. Dificultó la posibilidad de generar volumen ofensivo. La estrategia consistió en jugar de contragolpe.
Por último, Farías (4) exageró su individualidad, pero al menos, llevó algo de peligro al poner el balón cerca del área de Armani. No encontró ritmo ni se acomodó en el partido. El planteo táctico que intentó Gorosito, de replegarse y salir rápido de contraataque, tampoco ayudó.
Cuando Gorosito hizo un cambio táctico por la salida de Yossen para que Teutén (3) se ubicara como lateral izquierdo, llegó el primer gol de River. Se colocó como lateral izquierdo, lo que provocó que Meza jugara en su posición natural. En la primera jugada que intervino, se anticipó a la marca de Beltrán que iba a rematar con su pierna derecha, pero apareció el uruguayo para enviar la pelota al tiro de esquina. Pero como en el partido ante Racing, volvió a «dormirse». Se desconcentró de manera insólita. Casco sacó rápidamente el lateral, Nacho asistió y Beltrán convirtió (llegó a 10 en el certamen). No era el mejor momento de River en el partido, pero así es el fútbol.
Arrúa (3) lo reemplazó a Moreyra y se posicionó como «doble cinco». Otro flojo partido del paraguayo que no logra adaptarse al fútbol argentino. Perdió muchísimos duelos en la mitad de la cancha, se cansó de perder la posesión de la pelota y cometió varias faltas. Hace tiempo que Ábila (-) dejó de ser un jugador intocable en Colón. Fue amonestado estando en el precalentamiento por ingresar al campo a mostrarle al juez un proyectil lanzado desde una tribuna. Jugó 28′ y apenas tocó una sola pelota. Y el Conejo Benítez (-) poco pudo hacer, ya que ingresó a jugar los últimos 15 minutos en un contexto muy desfavorable y en el cual, tampoco contó con situaciones propicias para marcar.
Néstor Gorosito (DT): Colón fue superado en todo momento por el futuro campeón del fútbol argentino. Con River no te podés equivocar porque lo pagas muy caro. Preocupante momento futbolístico, deberá barajar y dar de nuevo. Termina la recta final del torneo como puede. Fue arriesgada la decisión de meterlo a Yossen como titular, cuando no había jugado un solo minuto en Primera y no le salió del todo bien.
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