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SOY Deportes » Unión » ¡Así si, Tate!

¡Así si, Tate!

7 diciembre, 2024
en Unión
¡Así si, Tate!
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Por Darío Fiori

La gente festeja con euforia, porque siente que la Sudamericana está al alcance, un sueño que, con cada partido, parece más cercano y palpable, un objetivo que cada vez se ve más alcanzable. Aplauden con fuerza y emoción, sabiendo que el equipo jugó concentrado, serio, activo y presionando con la intensidad que se requiere en este tipo de encuentros, especialmente por lo que significaba este rival, por la circunstancia y por lo demostrado en el segundo tiempo, que para mí, fue de lo mejor que vi de Unión en todo el año, un despliegue de juego que refleja el orgullo y el esfuerzo de un plantel que quiere y merece jugar una Copa Internacional. Con este triunfo, Unión se acerca al objetivo y casi asegura un 90% de probabilidades de conseguirlo, una marca que no solo habla del rendimiento colectivo, sino también de la entrega individual.

Según el amigo Google, un batacazo es un triunfo o suceso afortunado y sorprendente, y claro que fue un batacazo, porque esta victoria sorprendió a todos, especialmente por el hecho de que Vélez llevaba 9 partidos sin perder, con rendimientos superlativos de jugadores como Thiago Cardozo, Claudio Corvalán y Franco Pardo, quienes habían sido fundamentales en esa racha positiva. Fue un triunfo que se festejó no solo en Santa Fe, sino también en Córdoba y Avellaneda, donde los equipos rivales se mantienen expectantes, sabiendo que aún tienen una mínima oportunidad de meterse en la lucha, aunque las matemáticas y los resultados jueguen en su contra, dejando todo para la última jornada, con un panorama incierto pero lleno de esperanza para los que aún sueñan con la clasificación.

En la antesala de lo que fue el partido ante Vélez, el Kily González volvió a dar una imagen optimista del encuentro de este sábado y señaló que: “estoy plenamente convencido de que vamos a ganar el partido, sigo creyendo más allá de los enojos que tuve en algunos partidos. Hago autocrítica y me doy cuenta de esa forma que tengo de ver el fútbol y que eso me hace equivocar o ser muy estricto. Demasiado a veces. Tengo que ser realista de que en el plantel hay muchos chicos, que siguen aprendiendo y se van a seguir equivocando”, dijo el entrenador. Volvió a hacer hincapié respecto de la importancia del partido para todo el club: “Si ganamos, el beneficio va a ser de todos, desde el primer hincha hasta el último empleado. Estamos ante una gran posibilidad de entrar en una copa. Y tenemos que aprovecharla”.

Después de 61 partidos, el Unión de Cristian González dio un paso importante hacia adelante, quizás hasta dos, firmes, de esos que pueden marcar el camino y dejar huellas imborrables. Muchas veces este cronista se detuvo a criticar la idea de juego y el funcionamiento de este entrenador y de los jugadores, señalando los errores que, desde mi óptica, se repetían una y otra vez, incluso por encima del resultado, porque a la larga los resultados se mantienen con buenos rendimientos. Es cierto que se puede pasar una buena racha y asomar la cabeza, pero si no se consigue afirmarse en el otro aspecto, el funcionamiento y la idea de juego, es complicado. Quizá desde allí se explique el año irregular de Unión hasta principios de octubre, un verdadero electrocardiograma que hacía vivir a los hinchas al borde del abismo. Sin lugar a dudas, con un plantel muy limitado desde lo técnico y con escasas variantes, el principal responsable de esa irregularidad era el técnico tatengue. No le encontraba la vuelta desde el juego; podía ganar, perder o empatar (muy poco), pero no había un funcionamiento ni una idea clara que lo sostuviera en el tiempo. Sin embargo, ante Vélez, algo hizo «click». Es cierto que sigue sin desplegar un fútbol extraordinario, de esos que te hacen agarrarte los pelos, pero jugó como tiene que jugar este tipo de partidos, con el cuchillo entre los dientes, porque si no aparece el fútbol, debe aparecer el carácter, la intensidad, las ganas, algo que no se vio en los 95 minutos disputados hace algunos días en Vicente López en la derrota ante Platense, donde la falta de esa actitud resultó evidente.

Sacarse esa presión, liberarse de la incertidumbre, hizo que el equipo se mostrara más calmo, más aplomado y con otro temple, y nada menos que ante Vélez, el mejor equipo del fútbol argentino, que llegó a Santa Fe con la intención de salir campeón. Si bien aún quedan 90 minutos para finalizar un 2024 que por ahora se puede considerar regular, en el futuro, Unión debería aferrarse a este partido como un tanque de oxígeno, respirar profundamente, reflexionar sobre lo hecho y copiarse para lo que sigue. Los jugadores deberían replicar internamente las excelentes sensaciones que les deben haber quedado después de un partido en el que todos aprobaron. Y la primera materia en la que brillaron fue la templanza para sobreponerse a un escenario que, como una Bombonera lista para implosionar, exigía la máxima concentración y coraje. Unión le ganó a Vélez, pero, sobre todo, se ganó a sí mismo, se sobrepuso a la incertidumbre, a las dudas y a la presión, y se regaló una noche de sonrisas que no es cosa de todos los días.

Carlos Bianchi solía decir, durante la racha de victorias que lo llevó a conseguir 40 partidos invicto, que «una victoria llama a otra victoria». Unión necesitaba una victoria, aunque fuera una, para usarla de trampolín en una fecha en la que Lanús y Defensa y Justicia lo pasaron en la Tabla Anual, en la lucha por la Copa Sudamericana. Por los puntos que quedaron en el camino y por los que quedan por disputar, para soñar con un gran equipo, con un equipo jerarquizado, mirando ya hacia el 2025. Nadie sabe qué pasará en Florencio Varela ante Defensa y Justicia, pero eso está demasiado lejos. Por ahora, los hinchas tienen todo el derecho de sonreír un rato, porque no es cosa de todos los días. En este último partido ante Vélez, el técnico se pudo sacar una importante espina, esa piedra en el zapato que le impedía caminar con comodidad. Justo ahora que necesita estar liberado y no sumar más dudas, porque necesitaba cortar la racha de tres derrotas consecutivas. Mostró mentalidad ganadora y actitud para dar vuelta el partido, con vehemencia y voracidad, jugando a puro golpe por golpe, siendo paciente y aprovechando el momento. También se metió en el barro a pelear, guapear y mostrar firmeza en el fondo, algo que no siempre había logrado hasta el momento.

El primer tiempo

Todo el fútbol argentino tenía los ojos puestos en la Ciudad de Garay. Vélez, con la cabeza puesta en asegurarse el campeonato, llegó con toda la presión, sabiendo que ganar ahí lo dejaba casi con el título en el bolsillo. Pero del otro lado, Unión lo esperaba con una necesidad urgente de sumar esos puntos que le están faltando para clasificar a la Sudamericana y cerrar un buen año, al menos en lo que a lo deportivo se refiere. Es que esa victoria, además de acercarlo al objetivo internacional, podía borrar de un saque una racha negativa que no solo lo había hecho caer en la tabla general y en la del torneo, sino que también había puesto en serio riesgo la clasificación a la Sudamericana, un sueño que parecía al alcance de la mano hace solo unas fechas atrás, pero que con los últimos tropiezos ya se veía más complicado.

Fue un primer tiempo atractivo y con mucha tela para cortar. Después de muchísimo tiempo, se lo vio más intenso, presionando alto, algo que había perdido Unión en este segundo semestre de la temporada. Estuvo más activo, enchufado, con los centrales posicionado gente en ataque, tratando de tomar el control. En todo momento, el partido fue de ida y vuelta, con un ritmo vertiginoso que no daba tregua, donde Vélez buscaba tener una tenencia de pelota constante, realizando movimientos combinados y tratando de generar superioridad numérica en cada acción, buscando imponerse con rapidez y precisión; a pesar de que sólo habían pasado cuatro minutos desde el inicio del encuentro, la intensidad era tremenda, como si se tratara de una final del mundo, con cada jugador entregándose por completo, sabiendo que cada jugada podría marcar la diferencia en el desarrollo del juego.

No había espacios para los controles, y tanto Vélez como Unión se esforzaban por neutralizarse mutuamente, estudiándose constantemente mediante una presión alta y aprovechando los errores no forzados del rival para intentar recuperar el balón; mientras tanto, Unión seguía sin poder elaborar un juego fluido, ya que cada vez que recuperaba la pelota, su única opción parecía ser jugar de manera directa, saltando líneas rápidamente en un intento por encontrar a Nicolás Orsini (7) en posiciones de ataque, sin poder establecer una conexión más elaborada en su juego ofensivo. Una de las tareas más difícil que tendrá Unión será conseguir la renovación del ex Boca, un jugador que le brindó tanto este año y que se ha convertido en una pieza esencial del equipo. No tiene tantos goles, no es goleador, pero le aporta sacrificio, algo que se destaca este equipo cuando todos están en un buen día. En definitiva, la figura fue todo el equipo, que se entregó en cada momento, y la gente que creyó una vez más en el Tate, con esa fe inquebrantable que caracteriza a los verdaderos hinchas. Durante el primer tiempo, Orsini aguantó de espaldas, encarando y ganando por potencia. En una jugada clave, Balboa realizó una excelente recuperación, superando al lateral izquierdo de Vélez, y abrió hacia la derecha, donde se encontraba Orsini. Este buscó el centro atrás, pero un defensor de Vélez logró rechazar el balón. Se lo notó mucho más activo que en otros partidos, y en varias jugadas avisó, mostrando su peligrosidad y contribuyendo al ataque de su equipo. Además, participó directamente en el 1-0, desbordando por la derecha y generando el gol en contra de Elías Gómez.

Vélez, de la mano de Gustavo Quinteros fue el mejor equipo del fútbol argentino. Su esquema favorito suele ser el 4-3-3, sin un 10 fijo, ya que prefiere que su equipo llegue al campo rival con la pelota dominada, evitando recurrir a los pelotazos. No obstante, en algunas ocasiones, se adapta a un esquema 4-2-3-1, con un enganche más cercano a su rol clásico, como Claudio Aquino permitiendo una mayor creatividad en el centro del campo. A pesar de priorizar la asociación en todos los sectores de la cancha, también valora el esfuerzo físico, por lo que la presión constante es una constante en sus planteos tácticos. Hace un énfasis particular en el desempeño de los extremos, buscando que lleguen de manera constante a situaciones de uno contra uno para crear oportunidades de gol, lo que convierte a los jugadores por fuera en piezas clave de su esquema. Fiel a su estilo, Quinteros ya ha solicitado cuatro refuerzos a la CD de Vélez, en posiciones clave como un arquero, dos zagueros y un extremo habilidoso, buscando dotar a su equipo de mayor profundidad y competitividad. El estilo de juego de Quinteros está inspirado, en gran parte, en el de Marcelo Gallardo, buscando siempre ser protagonista, ir a buscar el partido y salir jugando desde el fondo, lo que a menudo recuerda al estilo que el «Muñeco» impuso en River Plate. En una entrevista previa a su enfrentamiento con River en la Copa Libertadores 2022, Quinteros destacó la intensidad del juego de Gallardo, mencionando que «mete mucha gente delante de la línea de la pelota», lo que deja mucho espacio atrás de los jugadores ofensivos y delante de la línea defensiva, un espacio que, si el rival es rápido en las transiciones, puede aprovechar para lastimar. «Creo que será un partido de ida y vuelta porque somos dos equipos que proponemos jugar en ataque y presionar alto», agregó, reconociendo la similitud de filosofías.

Con el correr de los minutos, era claro el dominio de Vélez a través de la tenencia de la pelota, pero le cuesta encontrar fluidez en su juego; por ahora, no logra conectar el pase entre líneas ni tiene la adecuada temporización de los jugadores para generar jugadas más elaboradas. Por otro lado, Unión sigue perdiendo rápidamente la pelota, apostando a un juego directo que no siempre le da resultados. Es un equipo preparado para ser compacto, vertical y achicar espacios, lo que le permite defender de manera sólida, pero, como bien se sabe, no se puede jugar sin la pelota, y en ese aspecto radica su déficit, ya que carece de la capacidad para mantener la posesión y construir juego desde el medio campo. En la mitad de la cancha, Lionel Verde (6) por primera vez fue titular tras reemplazar a Simón Rivero, y demostró que con la pelota en los pies es uno de los jugadores más claros que tiene Unión. No se escondió en ningún momento, pidiendo constantemente el balón y mostrándose como una opción para sus compañeros. Para la televisión, fue uno de los jugadores más destacados del partido, destacándose tanto por su claridad en la distribución como por su capacidad de asociarse con el resto del equipo. Además, en momentos clave, le dio una mano a Francisco Gerometta (7) en el retroceso, ayudando a evitar el 2vs1 en su sector y ejerciendo una importante función defensiva para neutralizar la superioridad numérica del rival. Hablando de Tati, la inclusión suya en el once inicial, en lugar de Lautaro Vargas, sorprendió a muchos, ya que es uno de los jugadores más criticados dentro del plantel, debido a que, a lo largo de este tiempo, nunca había tenido un partido consagratorio ni había demostrado estar a la altura de las circunstancias cada vez que se le daba la oportunidad; sin embargo, hoy fue todo distinto. Priorizó la marca de manera efectiva y le ganó siempre el mano a mano a Francisco Pizzini, un jugador completamente desequilibrante, al que no le dio espacios para desbordar ni para imponerse por el carril izquierdo, neutralizando su principal amenaza en el campo. Aunque no se proyectó tantas veces en ataque como se esperaba, cuando lo hizo, contribuyó con un centro bajo preciso que permitió a Adrián Balboa intentar definir, aunque el balón terminó atrapado por Tomás Marchiori, quien evitó que el peligro se concretara.

Unión no podía descuidar la marca de Claudio Aquino; no debía cometer el mismo error que hizo hace dos semanas ante Talleres, especialmente con Rubén Botta, quien es el único jugador con libertad para flotar y estar presente en todo el frente de ataque. Durante los momentos en que Vélez dominaba la pelota, Joaquín Mosqueira (6) sufrió la movilidad de los volantes rivales, especialmente la del paraguayo, quien generaba desajustes en la línea defensiva. Sin embargo, en el segundo tiempo, el rosarino se recompuso, luchó con determinación y se convirtió en uno de los pilares fundamentales para sostener la victoria. Con su esfuerzo y concentración, contribuyó a lo que el equipo se mantuviera firme en defensa, asegurando que el resultado se quedara en casa. Por la banda izquierda, Mauro Pittón (4) tuvo un flojo partido y sigue atravesando un bajón en su rendimiento, No logró imponerse en la marca y fue superado en varias ocasiones por los volantes rivales. Su aportación más destacada en el encuentro fue un pase de tres dedos para la llegada de Nicolás Orsini, que fue bien interceptado por el arquero Tomás Marchiori. A pesar de su esfuerzo, no logró recuperar el nivel esperado, dejando una actuación por debajo de lo que el equipo necesitaba en un partido tan importante. El plan de Unión era simple: ¿Cuál era? Jugar directo para Adrián Balboa (7). El uruguayo -quien también fue duramente criticado en la derrota ante Platense- tuvo un primer tiempo muy activo, participando de manera constante en el juego ofensivo de Unión junto a Nicolás Orsini. Fue uno de los jugadores que intentó generar peligro en ataque y, por primera vez en el partido, aprovechó una proyección de Francisco Gerometta, quien envió un centro al área. Balboa, con una volea, intentó definir al arco, pero se encontró con la destacada actuación de Tomás Marchiori, quien, con seguridad, atrapó el balón y evitó el gol. Aunque no logró marcar, su presencia en el ataque fue notable y ayudó a mantener al equipo activo en el frente ofensivo. En ese instante, Christian Ordóñez dejó a Braian Romero mano a mano con Thiago Cardozo, pero el arquero uruguayo achicó notablemente y evitó el peligro. Cerca del final de la primera etapa, a los 43 minutos, se generó la primera gran polémica de la tarde. Claudio Aquino, nuevamente libre de marcas, recibió un pase perfecto de tres dedos que lo dejó a espaldas de los dos centrales, habilitando a Francisco Pizzini. Cuando este iba a rematar al arco, Franco Pardo, quien hasta ese momento había tenido un buen partido, lo desplazó con las manos. Darío Herrera, el árbitro, señaló que no era penal y, además, el VAR no intervino en la jugada.

En el segundo tiempo se replegó y jugó con la necesidad de Vélez

Vélez había arrancado bien el complemento, era casi todo del Fortín, a tal punto que Unión no había podido cruzar ni siquiera la mitad de la cancha. “Los partidos de fútbol se definen por detalles y el otro día, contra Platense, lo perdimos de esa manera. No podemos hacerle fácil el partido al rival y con errores infantiles pasa eso. Y eso se paga. Trabajamos mucho en lo anímico esta semana. Hoy, el tema redes sociales genera muchas dudas respecto del equipo y nosotros no tenemos dudas de nada. Sabemos que tenemos que estar al ciento por ciento, debemos dar todo para tener chances y ser competitivos. A eso lo tenemos muy claro. Y es lo que buscamos siempre”, había declarado Cristian González en la conferencia previa a este duelo, como si fuera una premonición de lo que fue el partido. El complemento arrancó con un lindo quite de Verde pero sin fuerza para el zurdazo cruzado que fue a las manos de Marchiori. Esos primeros minutos del complemento le dieron, por primera vez en la tarde, el dominio del partido a Vélez en Santa Fe. Sin embargo, en el mejor momento del «Fortín», llegó una trompada de lona: para variar, otra vez, la dupla de los «9». Lo habilitó Balboa a Orsini y el centro atrás contra la raya buscando devolver gentilezas a «Rocky» encontró un mejor regalo: auto-gol de Elías Gómez y estallido tatengue en López y Planes. Así, después de 348 minutos, Marchiori la iba a buscar adentro de su arco.

El partido era como una moneda al aire, donde todo podía suceder en cualquier momento. Vélez, golpeada por las circunstancias, avanzaba como podía, mientras que Unión se reagrupaba en defensa. Y en este aspecto, es donde Unión le sacó una clara ventaja a los de Villa Luro. Porque Nicolás Paz (6), en estos dos últimos partidos, mejoró significativamente su nivel, demostrando una notable recuperación después de la polémica expulsión que sufrió ante Independiente en el Libertadores de América. Estuvo muy atento en los cierres, mostrando seguridad en cada intervención y siendo firme a la hora de rechazar el balón, lo que le permitió evitar mayores complicaciones defensivas. Además, jugó con mayor aplomo y serenidad, características que no siempre había logrado exhibir con la misma regularidad y, lo más destacado, fue que logró mantenerse libre de amonestaciones, lo que refleja una mayor madurez en su rendimiento. ¿Y qué decir de Franco Pardo (9)! ¡Qué jugador! Es el destacado de la jornada y está cerrando una fantástica temporada. Llegó en el mercado de pases del invierno como una apuesta, sin demasiadas expectativas, pero no tuvo la continuidad esperada debido a que en su posición estaba Franco Calderón, uno de los puntales defensivos de Unión. Sin embargo, sus apariciones comenzaron a dar que hablar. Incluso, terminó jugando como titular en el partido definitorio ante Tigre, pero en el rol de volante central, debido a las bajas por suspensión de Joaquín Mosqueira y por lesión de Enzo Roldán. Con el arranque de la nueva temporada, y más allá de la llegada de Miguel Torrén, Pardo se ganó un lugar como stopper por la derecha, y luego mutó a líbero, donde mostró lo mejor de su repertorio. Sus grandes actuaciones llevaron a Unión a hacer uso de la opción de compra que tenía a favor. El 12 de julio, el club confirmó la adquisición del 50% de los derechos económicos de Franco Pardo por U$S 135.000, extendiendo su vínculo hasta diciembre de 2027. Lo cierto es que su rendimiento ha despertado el interés de varios equipos, aunque según lo que pudo averiguar este medio, no ha llegado ninguna propuesta formal a Unión. Sin embargo, no se descarta que, en el transcurso del mercado de pases, llegue una oferta formal, aunque en el club no se han establecido aún un piso para comenzar a negociar. De esta manera, se aproximan semanas clave en este sentido, ya que la venta de Pardo es la principal expectativa del club, a pesar de los rumores sobre posibles intereses desde el exterior. Es un jugador muy completo: puede jugar como marcador central, volante central y, en algunos momentos, llega al área. Puede tener altibajos, como cualquier futbolista, pero ha sido, sin lugar a dudas, el más regular que tiene el Club Atlético Unión. Ha roto líneas, le ha dado equilibrio y juego a la mitad de la cancha, y aunque su punto débil fue que le costó el uno contra uno con Brian Romero, perdiéndolo en varias ocasiones, completó un partido extraordinario. Fue impasable tanto en el juego aéreo como en el terrestre y hasta salvó un gol en la línea cuando Vélez, lentamente, lo metía contra su arco.

Otro de los que realizó un partido correcto fue Claudio Corvalán (7). Hizo un partido correcto, mostrando gran concentración y eficacia para controlar a los delanteros de Vélez a lo largo de los 90 minutos. Se mostró seguro en cada intervención y estuvo atento en todo momento, demostrando un rendimiento sólido tanto en la marca como en la distribución del balón. Fue uno de los jugadores más destacados en la victoria ante el Fortín, aportando estabilidad y solidez defensiva, y ayudando a que el equipo mantuviera el orden en su línea de fondo. Por último, Mateo del Blanco (6), dada la dificultad del rival y la intensidad del partido, cumplió con creces en su rol. Más inclinado a cumplir con sus tareas defensivas que a proyectarse al ataque, se mostró firme y sólido en su lateral, sin ofrecer ventajas. A lo largo del encuentro, se mantuvo concentrado, bloqueando los avances del rival y contribuyendo al orden defensivo del equipo. Aunque no brilló en ataque, su desempeño defensivo fue clave para que el equipo no sufriera en su sector.

Antes del cuarto de hora, Gustavo Quinteros realizó la primera modificación del partido. Incorporó un delantero más y pasando a jugar con un 4-4-2, o un 4-2-4, con Michael Santos y Brian Romero, ocupando posiciones más centradas en el campo. Por su parte, el Fortín no perdía la calma; continuaba dominando la posesión del balón, mientras que Unión se replegaba aún más en su zona defensiva. El Tate, por su parte, ejecutaba su estrategia de manera eficaz; su objetivo era marcar el gol que lo acerque a la Sudamericana y jugar con la desesperación de Vélez. A pesar del dominio posicional y territorial de Vélez, le resultaba complicado generar situaciones de peligro claras. No fue sino hasta los 27 minutos cuando avisó con un tiro libre ejecutado por Claudio Aquino. Previamente, Aquino había sido derribado por Corvalán, lo que le permitió recibir un tiro libre en una posición prometedora. Este regalo le dio una excelente oportunidad al exjugador de Unión, conocido por su gran precisión. Thiago Cardozo, arquero de Unión, no estuvo completamente satisfecho con la disposición de la barrera, ya que se sintió limitado en su campo visual. A pesar de ello, intentó reaccionar, pero el balón pasó peligrosamente cerca del ángulo superior izquierdo, exigiendo lo mejor de su estiramiento, aunque no logró evitar el disparo.

Recién a la media hora de juego, el Kily González realizó tres modificaciones clave. Salió Mateo del Blanco, ingresando Valentín Fascendini (-) para aguantar el resultado y posicionarse como lateral izquierdo, pero además para aportar en el juego aéreo, especialmente en los últimos minutos del partido, cuando la defensa necesitaba algo más de seguridad. Luego, Enzo Roldán (-) reemplazó a Lionel Verde con la intención de darle un mayor control y manejo en la mitad de la cancha, una faceta que Unión había carecido durante todo el segundo tiempo. El oriundo de Villa Mercedes entró con buena actitud, realizando algunas buenas acciones para ganar tiempo y enfriar el partido; a diferencia de otros encuentros, se mostró más participativo y con mayor confianza en su rendimiento. Finalmente, Jerónimo Dómina (-) sustituyó a Adrián Balboa, buscando añadir velocidad y dinamosmo en los metros finales, con la esperanza de generar más situaciones de peligro en ataque. No tuvo mucha participación, ya que Unión se defendía sin la pelota y, por lo tanto, tuvo que retroceder más de lo que hubiera querido, siendo parte de un bloque defensivo que buscaba cerrar espacios.

Vélez comenzaba acumular méritos para igualar el marcador, con una serie de buenas combinaciones de izquierda a derecha que generaron peligro. Primero, un tiro de Claudio Aquino que fue bien despejado, y luego, uno aún más peligroso de Maher Carrizo, que exigió una gran intervención de Thiago Cardozo. El arquero de Unión, con dos tapadas espectaculares, evitó el empate y mantuvo a su equipo por delante en el marcador. Mientras tanto, Vélez siguió presionando y buscando el gol, mientras que Unión no lograba sostener la posesión de la pelota, lo que le dificulta generar juego y mantener el control del partido. Vélez iba para adelante. Unión se veía superado y sin respuestas claras. A los 43′, ingresó Gonzalo Morales (-) por Nicolás Orsini. Tuvo pocos minutos en cancha, en los cuales se dedicó a correr e intentar presionar la salida de Vélez, aunque tuvo poco contacto con el balón y no pudo generar jugadas de peligro. Por último Juan Pablo Ludueña (-). Ingresó para jugar el tiempo de descuento, y se paró en la posición de Nicolás Paz, mientras este pasaba a marcar al lateral derecho. Su participación fue mínima, aunque cumplió con su rol de apoyo en los minutos finales. El pitazo final selló lo que se convirtió en el gran golpe de la fecha en el fútbol argentino, y Unión, de manera completamente inesperada, dio el batacazo que sorprendió a todos; con este resultado, el Tate mantiene vivas sus esperanzas en la Sudamericana, mientras que el torneo se pone al rojo vivo, sumando más emoción y tensión en la recta final. Una vez más, como ocurrió hace 12 meses contra Tigre, cuando un gol de Zenón dejó una marca imborrable, Unión se «Copa» al cerrar el año de local, en su estadio, con el griterío ensordecedor de su hinchada, que festejó como en los mejores tiempos, reviviendo la magia de las grandes noches en las tribunas del 15 de Abril.

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