Nunca hay que dar por muerto al Real Madrid. Cuando parece que está a punto de caer, futbolísticamente hablando, renace de las penumbras. La pasaba mal: perdía 0-2 contra el Borussia Dortmund y daba la sensación de que los alemanes se estaban tomando revancha de la final de hace un par de meses. Parecía que el equipo blanco estaba en una profunda crisis, cuando, de repente, en un segundo tiempo espectacular, se sacó todas las ataduras. El fútbol que tanto se le pedía apareció como un torbellino, remontando dos goles y tapando algunas carencias. En el Bernabéu, cuando el público ruge, no hay rival que aguante.
No era un día para probar tácticas. Ancelotti, viendo la necesidad, dejó de lado su experimento de Balaídos y volvió al 4-3-3, con Rodrygo de vuelta en el once. Tuvo que recurrir a un jugador de 39 años en busca de ese fútbol de calidad que no encontraba. Modric se acompañó de Fede Valverde en el doble cinco, pero no es suficiente, por más que el uruguayo robe balones. Y Jude Bellingham, desgastándose atrás, perdía la frescura que tenía el año pasado en ataque.
Las obligaciones eran bien madridistas. El Dortmund llegó al Bernabéu con la tranquilidad de dos victorias, sin nada que perder. Sahin se animó a leer las flaquezas del Madrid y las explotó a su favor. Buscó las debilidades en los laterales y Guirassy hizo pasar un mal rato a los centrales. Controlaron bien el partido hasta que el miedo los acechó con la ventaja.
Al comienzo, se vio a un Madrid más motivado, con más intensidad, consciente de lo que se jugaba y mostrando determinación desde el primer minuto. Pero preocupa que no les alcance para hacer temblar al rival en un Bernabéu que debería ser una caldera en noches como esta. Ni siquiera lograron disparar al arco hasta el minuto 35, ya con un 0-2 en contra.
En el segundo tiempo, la cosa cambió drásticamente. En un abrir y cerrar de ojos, con los goles de Rudiger y el primero de Vinicius, llegó el empate y la sensación de que la victoria ya no se le iba a escapar al Madrid. El Dortmund todavía amenazaba con algunas jugadas aisladas, pero en un contraataque, Lucas Vázquez estampó el 3-2 y desató el comienzo de una verdadera fiesta en el Bernabéu.
Pero había más para el 15 veces campeón de la Champions: Vinícius Jr. sentenció el partido con el cuarto gol, cuando quedaban pocos minutos. El Flamengo volvió a brillar y se llevó un hat-trick que deja entrever lo que puede pasar el próximo lunes con el Balón de Oro. ¿Lo ganará el brasileño? Lo cierto es que sigue deslumbrando y el Real Madrid lo va a disfrutar por mucho tiempo.
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