Con un triplete de Cristiano, el elenco luso logró igualar el duelo a un minuto del final. Fue 3 a 3 ante la Roja en el encuentro correspondiente al grupo B de la Copa del Mundo.

En Sochi, España y Portugal disputaron una contienda inolvidable. De un lado, una magistral clase de juego colectivo como si no hubiese sucedido lo que sucedió con su entrenador, despedido a 48 horas del inicio del Mundial. Del otro lado, y con todo el respeto que merece el seleccionado luso, solo se puede mencionar a un jugador: Cristiano Ronaldo. Solo por él, el duelo finalizó en parda.

Excepto en los primeros diez minutos, el monopolio del balón fue español durante todo el juego. Fue en ese primer segmento donde Portugal logró adelantarse en el marcador gracias a Cristiano Ronaldo, al que Nacho le cometió una dudosa falta dentro del área, y terminó ejecutando a la perfección. El delantero del Real Madrid, en esa primera decena de minutos, mostró interesantes destellos además de la jugada que derivó en el 1 a 0.

España se despertó a partir del primer cuarto de hora. Allí, inclinó el campo a su favor. Así estaría hasta el fin del juego. Comenzaron a aparecer las triangulaciones, sobre todo por el sector izquierdo, y también las situaciones de peligro. Anunció Silva en dos oportunidades y ajustició Diego Costa en la tercera, aunque esta vez fue mediante una jugada aislada que el punta del Atlético Madrid resolvió a puro talento.

La dominación de España se marcó aún más luego del empate. Atravesando la mitad de la primera parte, tuvo dos ocasiones más para adelantarse: primero Isco, que estrelló un balón en el travesaño, y luego Iniesta, con un zurdazo rasante que se fue pegado al poste izquierdo de Rui Patricio.

En el mejor momento del elenco que ahora dirige Fernando Hierro, Portugal recuperó la ventaja en el marcador. A pesar de que el tanteador dirá Cristiano Ronaldo, el mayor responsable del 2 a 1 fue David De Gea, que no pudo contener un zurdazo del portugués que se dirigía a sus manos.

A pesar de que comenzó el complemento un gol por debajo, España jamás relegó su estilo. Incluso mejoró su funcionamiento. Aparecieron las asociaciones en todos los sectores del campo gracias a movimientos en parte automatizados y en parte espontáneos, ya que, excepto Busquets, sus volantes no tienen un lugar fijo. Aunque teniendo en cuenta el gobierno del encuentro, la cantidad de situaciones creadas fue menor. Pero Portugal tiene un fenómeno.

En tres minutos, La Roja revirtió el trámite. A los nueve, otra vez mediante una vía con la que no está acostumbrada a lastimar: la pelota parada. Silva efectuó un preciso tiro libre para que Busquets baje el balón y aparezca Diego Costa para empujar el balón e igualar el desarrollo.

El 3 a 2 llegaría tres minutos después. Y a través de un protagonista que se reivindicaría de un error: Nacho. El defensor, que le había cometido la falta a Ronaldo en el primer gol, metió una volea fenomenal que dejó sin respuestas a Rui Patricio para que España pase al frente al marcador por primera vez en el juego.

España lo tenía todo controlado. Desplazaba el balón por todos los sectores del campo, se asociaba y los ingresados le dieron aire al juego. Sin embargo, restaba una última función de Ronaldo. A dos minutos del final, y en una de las únicas intervenciones que tuvo en el segundo tiempo, se inventó una falta al borde del área que él mismo se encargaría de ejecutar: De Gea no tuvo nada que hacer aquí. El chanfle del portugués fue formidable.

Fue igualdad en Sochi, en el segundo cotejo del grupo B de la Copa del Mundo. Horas antes, Irán había vencido a Marruecos por 1 a 0.

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