Pese a la derrota 3-1 ante Peñarol de Montevideo, Botafogo va a jugar la final el 30 de noviembre en el Monumental de River. Su rival será Atlético Mineiro, que el día anterior dejó afuera a River tras un 3-0 en la ida y un empate sin goles en la vuelta, frente a 86 mil personas. En el primer tiempo, Peñarol empujó con más ganas que ideas, llenó de jugadores el área brasileña y tuvo 15 tiros al arco de John. Uno de esos fue un golazo: a los 30 minutos, Báez recibió de Sequeira, un poco a la izquierda, se acomodó y, desde unos 30 metros, le pegó un derechazo al ángulo que fue imposible de alcanzar; el vuelo de John lo hizo aún más espectacular.
En el segundo tiempo, a pesar de estar con 10, Peñarol mantuvo el control del juego y a los 20 minutos achicó distancias, otra vez con Báez como figura. El volante, que estaba dentro del área, salió a buscar más espacio y metió otro derechazo cruzado, impecable. Pero el Manya terminó con un jugador menos.
¿Qué pasó? Al terminar el primer tiempo, que el aurinegro ganaba 1-0 gracias a un golazo de Jaime Báez, hubo un lío en el medio de la cancha. Aguerre le pisó a John, su compañero del Fogão, todo frente al árbitro chileno Piero Maza, que no tuvo otra opción que expulsarlo. La roja a Aguerre no fue la única locura de la noche en Montevideo: poco después del 2-0 local, el defensor uruguayo Mateo Ponte también dejó a Botafogo con 10; en apenas once minutos en cancha, primero vio una amarilla y después la roja por una patada a Báez. Mateo Ponte vio dos amarillas seguidas y así quedaron en las mismas condiciones en el campo: los dos equipos con diez jugadores para el tramo final. Marlon Freitas tuvo una oportunidad en una corrida, pero el arquero local lo salvó. Una pared entre Thiago Almada y Freitas terminó en el grito del 1-2, hasta que Fernando Batista marcó el tercero poco después del descuento. El conjunto brasileño sufrió mucho para meterse en su primera final de la Conmebol Libertadores, que definirá ante Atlético Mineiro en Buenos Aires a fin de noviembre. El Carbonero murió de pie, sin guardarse nada, buscando el gol por todos los sectores.
Atlético Mineiro será su rival en la final de la Copa Libertadores de América
No hubo épica esta vez. River quedó afuera de la Copa Libertadores tras una paliza de 3 a 0 contra Atlético Mineiro el miércoles pasado en Belo Horizonte. Después de un recibimiento impresionante por parte de sus hinchas, el Millonario salió a buscar el control del partido desde el arranque. Durante toda la primera mitad, River mantuvo la posesión, pero se encontró con un Galo bien plantado en defensa, que acumulaba jugadores en su área, obligando a los locales a atacar por las bandas y centrar.
Las mejores chances del primer tiempo fueron para el equipo de Marcelo Gallardo, aunque no lograron ser lo suficientemente peligrosos para abrir el marcador. Algunos cabezazos desviados de Miguel Ángel Borja y Germán Pezzella, y un par de tiros de larga distancia de Matías Kranevitter fueron lo más destacado de los de Núñez en esos 45 minutos. Atlético Mineiro, por su parte, se replegó completamente, aunque tuvo una ocasión tras un error defensivo que dejó a Deyverson mano a mano, pero Franco Armani se quedó con el duelo.
Al comienzo del segundo tiempo, el equipo de Gabriel Milito estuvo cerca de romper el cero con un tiro de Gustavo Scarpa que dio en el travesaño, y en el rebote Deyverson tuvo otra, pero Armani llegó justo para despejarla y mantener el empate. River recuperó el control con el ingreso de sus pibes, sobre todo Claudio Echeverri. Justamente el Diablito tuvo un mano a mano y un remate desde afuera, y en ambas ocasiones, Éverson respondió de manera espectacular, incluso salvando un cabezazo complicado de Maximiliano Meza.
El tiempo pasaba y, a pesar del empuje y el buen ingreso de algunos como Gonzalo Martínez, el milagro se alejaba cada vez más. El reloj y el marcador se convirtieron en los principales enemigos. Éverson se volvió una muralla imbatible, mientras que los locales no lograron concretar en los últimos metros. Así, esta historia en el Más Monumental llegó a su fin con un empate en cero, lo que les aseguró a los brasileños un lugar en la final gracias al 3-0 de la ida. Ahora, los de Milito se enfrentarán el 30 de noviembre en este mismo estadio al ganador de Botafogo, quien venció 5 a 0 a Peñarol en la ida, y solo un milagro lo dejará afuera de la gran final.
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