El ex delantero de Unión, Franco Soldano, volvió al Olympiakos de Grecia mientras define su futuro. El Tate conserva un 15% del pase ante una futura transferencia y espera. El atacante habló de su paso por Boca y sobre las críticas por la falta de gol
«Yo me considero un jugador funcional. Y si me toca jugar como en Unión, donde sí era más referente, donde la forma de jugar se basaba en abastecer a Gamba y a mí, también me desempeñé bien. Son análisis profundos que a veces es difícil hacerlos. Pero cuando uno para la pelota y lo hace, le da tranquilidad», dijo el atacante en diálogo con Infobae.
¿Qué sentiste cuando te fuiste de Boca?
-Te da melancolía. Si bien yo lo veía venir, fue una sensación rara. El Mundo Boca es una hermosa locura. Todo lo que uno quiere y sueña de chiquito. Es una locura de presión, de popularidad. Es difícil de explicar. Cuando jugás en Boca pasás a ser alguien distinto. No sos una persona normal. Vas al súper y siempre te piden una foto. Vas a cenar y tenés que cuidarte de qué comés, de qué tomás. Más allá de que somos profesionales, tal vez querés salir a comer con tu familia tranquilo. Y en Boca siempre te tenés que cuidar. Ahora entiendo por qué muchos jugadores se vuelven locos y hacen grandes sacrificios en su carrera para jugar con esa camiseta. Como De Rossi, por ejemplo, que se vino de Italia para vivir ese mundo aunque sea un rato.
¿Cuándo cae esa ficha?
-El trabajo y el profesionalismo no cambian. Lo hice en Unión de Santa Fe y, dentro del amateurismo, en Unión de Sunchales. Pero las miradas son otras. Me ha pasado con mi novia y ahí me cayó una ficha. Una vez, antes de hacer la presentación familiar, nos sacamos una foto y ella la subió. Al otro día estábamos en todos los medios de paparazzis. Decían que el 9 de Boca había presentado a su novia cuando mi papá todavía no la conocía personalmente…
«En 4 años pasé de jugar en el Federal B con Unión de Sunchales a jugar en Boca. Y tengo apenas 26… Parece que hace 10 años que vengo jugando en Primera y no es así. Uno trata de apoyarse en los más grandes. Intenté ser una esponja con ellos. En Unión tuve a Pipa Villar, Nereo Fernández, Bottinelli. En Boca, me ayudaron Carlos Tevez, Cali Izquierdoz.
-¿Cuando se pierde no hay que entrar a las redes? En la mala es un mundo muy agresivo.
En la mala tenés 200 mensajes, pero todos para putearte. Por eso cuando ganábamos, le decía a mi novia y a mi papá “listo, ya respondí los 10 mensajes que tenía que responder, a los que me escriben cuando perdemos. Los otros los responderé con tiempo”. Hay que tratar de tomarlo como de quién viene. Estar preparado en la adversidad para crecer. Después, yo digo que los benditos 5 centímetros del palo no marcan a un jugador. Pareciera que 5 centímetros del palo para adentro sos malo y 5 del palo para afuera sos malo.
-Vos sos de pensar mucho. ¿Eso es bueno o malo?
-Hay veces que pensar demasiado es contraproducente. Por eso hice coaching. Busqué cómo administrar esas emociones, lo que uno piensa. Tener herramientas para mantener el equilibrio. Yo pienso que por mi edad, y por lo brusco del cambio, necesitaba ayuda. La conseguí y me fortaleció.
-¿Y se trabaja cómo estar satisfecho por considerarte un jugador de equipo?
Me gusta mucho el fútbol. Y me gusta sentarme y hablar de fútbol. Pero cuando alguien que te dice “yo quiero que el 9 de Boca haga 20 goles, no me importa si salimos campeones o no”, para mí ya no hay más diálogo. Porque no hay un razonamiento lógico. Te puedo dar un ejemplo: Boca, cuando salimos campeones contra Gimnasia, hizo 35 goles, una cifra récord. Y el 9 sólo metió 2. Es ver el vaso medio lleno o medio vacío. El fútbol para mí hay que analizarlo como un deporte colectivo.
-¿Cuándo hacías un gol de jugada sentías que te sacabas a King Kong de arriba de los hombros?
-Un poco sí. Era decir “por lo menos esta semana no se la van a agarrar conmigo”. En un momento la crítica fue desmedida. Por otro lado, hay cuestiones técnicas y tácticas que a veces a uno lo ayudan y a veces no.
-Te quedás con Soldano es un jugador de equipo más que un crítico 9 sin gol.
-Yo el día de mañana le voy a mostrar a mi hijo la medalla de campeón. En Unión hice 11 goles en un campeonato. ¿Y qué reconocimiento le voy a mostrar? Sí, hicimos una buena campaña, la que clasificamos por primera vez al club a una competencia internacional, a la Sudamericana. Pero la medalla de campeón con Boca, haber formado parte jugando mucho, es el mayor premio. Ahora vos me decís “podrías haber salido campeón haciendo 20 goles”. Seguro, hubiera sido lo ideal. Pero el formato del equipo, la forma de jugar que teníamos, iba por otro lado.
-¿El vestuario de Boca no es tan pesado como se dice de afuera?
-A mí fue una de las cosas que más me sorprendió a nivel positivo. Era uno de mis miedos. Yo llegaba con 24 años, después de Unión y con 8 meses acá en Grecia. Decía “¿adónde me voy a meter?”. Porque estaban desde Tevez, que había ganado todo; Mauro Zárate, Wanchope Abila… Vienen Toto Salvio y Licha López de Europa. La gran fortaleza que tuvimos fue el grupo.
-¿Uno de los grandes problemas de Boca, justamente, es la obsesión por ganar la Copa Libertadores?
–Yo pienso que sí. Porque muchas veces, además de ganarle al rival nos tenemos que ganar a nosotros mismos. Esa presión que nos generamos termina haciendo daño. Le ha pasado a la Selección también. Si vos me preguntás qué fue lo mejor que le pasó además de ganar la Copa, es que los jugadores se sacaron un mochilón de la espalda. Y seguramente la próxima competencia la afronten de otra manera. Con Boca pasa lo mismo.
⚠ UNITE AL CANAL DE SOY DEPORTES haciendo click aquí y mantente informado‼



Colón
Unión

Comentarios de post