Emiliano Martínez (5): Volvió a ocupar el arco de la Selección Argentina tras la suspensión de dos partidos impuesta por la FIFA debido a la agresión a un camarógrafo tras la derrota ante Colombia. Sin embargo, en esta ocasión no tuvo intervenciones salvadoras, como nos tiene acostumbrados en otras situaciones. No tuvo responsabilidad directa en los goles de Paraguay: el primero, un golazo de chilena de Antonio Sanabria, y el segundo, un cabezazo bien esquinado de Omar Alderete, quien, además, debería haber sido expulsado por el árbitro Daronco. El remate de Alderete fue perfectamente colocado al palo derecho, fuera del alcance del arquero. Aunque su presencia en el arco fue sólida, no tuvo oportunidades para evitar los goles, y su actuación no fue tan destacada como en otros encuentros.
Nahuel Molina (4): No tuvo la amplitud y profundidad. Apareció por momentos de sorpresa por el costado derecho. Gustavo Alfaro fue inteligente y en determinados partidos como este, los laterales, tanto Víctor Velázquez como Junior Alonso sostuvieron la vigilancia sobre la subida de Nahuel Molina y Nicolás Tagliafico por izquierda, manteniendo el duelo si era necesario. No obstante, la prioridad de sus equipos era siempre liberar a estos jugadores de esa tarea, para que pudieran estar pendientes de ser verticales en las transiciones ofensivas. Por momentos, los delanteros Miguel Almirón y Julio Enciso permanecían inactivos cuando el equipo estaba replegado. Esto favorecía el despliegue tras la recuperación del balón, pero a su vez facilitaba la circulación en el inicio del juego del rival. En cuentas gotas, Argentina logró atacar por derecha, destacándose principalmente Nahuel Molina, quien llegó hasta el fondo por el costado derecho. Molina envió un centro atrás, y la pelota le quedó a Lionel Messi, quien, al intentar rematar, lo hizo de manera defectuosa, enviando el balón por encima del travesaño. En ese momento, daba la sensación de que el árbitro, Anderson Daronco, podría haber sancionado un tiro de esquina, ya que la pelota parecía haber sido tocada por un defensor paraguayo antes de salir. Sin embargo, no hubo revisión ni corrección por parte del árbitro. Intentó controlar un pase desde el costado derecho, pero Miguel Almirón le ganó la posición, recorrió varios metros con la pelota dominada y, cuando se disponía a rematar, Cuti Romero logró bloquear su disparo con una intervención clave. La selección nacional no se sentía cómoda en ese pasaje del partido, ya que, además de las dificultades en la circulación del balón y los errores en la salida, también se veía afectada por el planteo táctico de Alfaro, que había logrado neutralizar parcialmente el juego argentino. A todo esto, el arbitraje de Darónco también sumaba tensión, distrayendo a los jugadores de su enfoque principal en el partido.
Cristian Romero (5): En esta ocasión, no fue el líder defensivo de la selección argentina que solemos ver en cada partido. Si bien no cometió errores graves, es cierto que fue el defensor más constante dentro de un bloque defensivo en el que ninguno de sus compañeros logró superar los cuatro puntos en cuanto a rendimiento. Romero tuvo que abandonar el campo al finalizar el primer tiempo en el encuentro que la selección argentina disputó ante Paraguay por las Eliminatorias Sudamericanas. Según explicó el periodista Gastón Edul durante la transmisión de TyC Sports, su salida se debió a «cuestiones físicas», lo que generó preocupación en el cuerpo técnico y encendió las alarmas. El defensor no regresó para jugar la segunda mitad, y Lionel Scaloni decidió que su lugar fuera ocupado por Leonardo Balerdi. La posible lesión de «Cuti» Romero representa un serio inconveniente para el entrenador argentino, quien ya había sufrido las bajas de Germán Pezzella y Lisandro Martínez en esta convocatoria. Para suplir la ausencia de Martínez, Scaloni había convocado de manera urgente a Facundo Medina. Lo cierto es que Romero llegó a esta Fecha FIFA con algunas dificultades físicas, ya que menos de dos semanas antes había sufrido una lesión ligamentaria en el dedo gordo de su pie derecho. En cuanto a su desempeño en la primera parte del encuentro, se destacó en su labor defensiva, logrando neutralizar de manera eficaz las incursiones de Miguel Almirón, quien en un par de ocasiones mostró su velocidad, pero no consiguió superar al zaguero del Tottenham.
Nicolás Otamendi (3): Apareció en la imagen del gol de chilena de Sanabria, aunque el delantero paraguayo estaba más cerca de Romero, mientras que él quedó a la distancia de observar el cabezazo de Gustavo Gómez, que terminó pegando en el palo. Su rendimiento en el partido fue flojo, y además protagonizó un duro cruce con Pitta, por el cual vio la tarjeta amarilla.
Nicolás Tagliafico (3.5): Estuvo impreciso en los pases y no logró aportar profundidad por el costado izquierdo, lo que limitó su capacidad de ser una opción de salida para el equipo. Al igual que su compañero de banda, Alfaro optó por colocar a Junior Alonso para evitar que el exjugador de Independiente pudiera imponerse en los duelos individuales. Además, Tagliafico jugó todo el segundo tiempo con un dolor en el hombro, una situación que resulta incomprensible, ya que no se entiende por qué Scaloni no decidió reemplazarlo. Lo mejor de su actuación fue un bloqueo, utilizando incluso su rostro, para evitar una tijera de Miguel Almirón dentro del área, y también se destacó con una salida de lujo desde el sector del córner.
Rodrigo de Paul (7): Se posicionó por delante de los dos centrales argentinos. Fue precisamente mediante este tipo de movimientos y circulación rápida del balón que llegó la primera aproximación clara del partido, con el ex jugador de Racing ubicado por el costado derecho, quien envió un centro peligroso al área que, lamentablemente, ninguno de los tres delanteros de la Scaloneta logró capitalizar, dejando escapar una oportunidad importante. Raspó, cubrió bien los espacios. Mostró un gran despliegue físico y una notable capacidad de recuperación en los primeros minutos. El Motrocito se erigió como el mejor jugador del elenco argentino de mitad de cancha hacia adelante, siendo clave tanto en la presión defensiva como en la distribución del balón. Paraguay, por su parte, trataba de cerrar todas las puertas posibles, concentrándose en evitar que los jugadores argentinos se filtraran entre sus líneas defensivas, con la clara intención de neutralizar el juego ofensivo de la Albiceleste. A los 24 minutos del segundo tiempo, Argentina tuvo la oportunidad de empatar, y lo hizo de una manera inesperada: de contraataque, para completar la imagen atípica de un partido que ya venía siendo complicado para la selección. Fue un gran pase de tres dedos de Julián Álvarez, quien, con un toque sutil y preciso, habilitó a Rodrigo De Paul, que recorría varios metros con la pelota dominada. El exjugador de Racing llegó al borde del área, con una excelente posibilidad para igualar el marcador. Sin embargo, cuando se plantó frente al arquero paraguayo Roberto Fernández, De Paul no logró calibrar bien la potencia de su remate y, con todo el arco a su disposición, envió el balón por encima del travesaño, desperdiciando una clara oportunidad de gol.
Enzo Fernández (5,5): Activo para ocupar espacios, quitar y elaborar con De Paul. Recuperó el balón en salida, dio un pase de emboquillada a espaldas de los dos centrales de Paraguay, habilitando a Lautaro Martínez, quien controló con el pie derecho y remató cruzado al palo izquierdo del arquero Roberto Fernández. Tras una revisión del VAR, se convalidó el gol de Lautaro Martínez, que significó la victoria de Argentina por 1-0 ante Paraguay.
Lionel Messi (6): El 10 luchó en el campo, pero no logró imponer su juego ante el Paraguay de Alfaro. Comenzó jugando por la derecha, pero con el paso de los minutos se retrasó, e incluso en ciertos momentos terminó actuando como doble cinco junto a Rodrigo De Paul. Consciente de la necesidad de involucrarse más en el juego, Messi descendió hasta la mitad de la cancha en busca de espacios donde poder recibir el balón. En este proceso, los volantes argentinos se desmarcaban constantemente, buscando los huecos que dejaba la estructura defensiva paraguaya, lo que les permitía intentar generar jugadas que pudieran romper la rigidez del bloque rival. Todo esto se complementaba con cambios de ritmo, impulsados por toques cortos, que buscaban desordenar al equipo contrario.
Tuvo una aproximación clara que se fue por encima del travesaño. A los 32 minutos, Argentina intentaba encontrar pases de emboquillada en el último tercio del campo para romper la línea defensiva paraguaya. El equipo tocó por el centro y el balón llegó a Messi, quien, con su característico toque sutil, pinchó la pelota de manera perfecta para Julián Álvarez, quien quedaba en una situación inmejorable para enfrentar al arquero rival. Sin embargo, Julián no logró controlar bien el balón, que se le escapó largo, perdiéndose así una clara oportunidad de gol. Cada vez que el equipo de Scaloni lograba asociarse de esta manera, llegaba con claridad al área rival, pero en esta ocasión no pudieron concretar.
Lionel Scaloni rápidamente tomó nota de la situación. Observó que Omar Alderete ya había sido amonestado, por lo que Messi, quien se movía constantemente por el centro buscando espacios, se posicionó por la derecha con la intención de imponerse en el mano a mano y provocar una nueva amonestación, o incluso una expulsión, del defensor paraguayo. Todo el equipo argentino pidió la expulsión de Alderete tras una falta sobre Messi, pero el árbitro Darónco, con una floja actuación, ignoró las protestas y dejó pasar una clara oportunidad para sancionar al defensor guaraní. En el segundo tiempo, Messi intentó un remate que pasó muy cerca del segundo palo del arquero paraguayo, Roberto Fernández. Sin embargo, antes de llegar a su destino, el balón pegó en un defensor paraguayo, quien desvió ligeramente el disparo, lo que hizo que la pelota tomara un rumbo incierto. Argentina, aunque con más empuje que organización, seguía presionando, pero sin lograr concretar las oportunidades que generaba.
Alexis Mac Allister (4): Estuvo muy por debajo de su nivel habitual, casi sin intervenir en el juego. Apenas tocó la pelota y se mostró errático en los pases. En ningún momento logró involucrarse en la creación de juego ni cumplió su rol de enlace. A medida que avanzaba el partido, fue de más a menos, y su rendimiento decayó notablemente cuando Messi comenzó a moverse cerca de él. Su presencia en el campo fue mínima, lo que motivó que Scaloni lo sacara del campo de juego. Su mejor aporte se produjo en una jugada en la que, tras un gran desmarque, envió un centro atrás buscando a sus compañeros. Sin embargo, ninguno de los delanteros argentinos logró conectar con el balón y empujarlo al fondo de la red, mientras que el defensor paraguayo Gustavo Gómez, con un notable esfuerzo, despejó el balón justo a tiempo, evitando lo que parecía un gol cantado. Esta jugada, aunque desafortunada para el equipo argentino, ilustró la buena dinámica y el juego colectivo que caracteriza al equipo de Scaloni, que sigue demostrando su capacidad para generar situaciones de peligro y crear jugadas con un fútbol estructurado y fluido.
Lautaro Martínez (6): El gol y poco más. Fue el encargado de abrir el marcador a los 11 minutos del primer tiempo, cuando controló con el pie derecho y remató cruzado al palo izquierdo del arquero Roberto Fernández. Tras una revisión del VAR, el gol fue validado para el Toro. Sin embargo, más allá de esta anotación, no logró moverse con libertad por todo el frente de ataque. La defensa paraguaya, bien plantada con sus zagueros, logró neutralizar cada uno de sus movimientos, limitando su participación en el resto del partido.
Julián Álvarez (4): En una ocasión, un periodista cuestionó al gran Alfio Basile sobre su incapacidad para detener al equipo en la cancha, a lo que el Coco respondió, con su característico humor y sabiduría: «Yo paro al equipo en el pizarrón; el problema es que, no bien el árbitro da el inicio del partido, los jugadores empiezan a moverse». Con esta frase, Basile reflejaba de manera irónica y profunda la complejidad de gestionar un equipo en el campo de juego, donde, a pesar de los planteamientos tácticos previos, el movimiento y la dinámica de los jugadores son impredecibles una vez que el balón comienza a rodar. Al igual que el partido ante Bolivia en el Más Monumental, Lionel Scaloni ubicó a la Araña por el costado izquierdo, asignándole la función de volantear; esta tarea no solo le permitió desequilibrar en el ataque, sino también colaborar en la construcción del juego desde una posición más retrasada, aprovechando su versatilidad y capacidad para asociarse con sus compañeros durante las transiciones ofensivas. Sin embargo, a lo largo del encuentro, se sintió aislado del juego, aunque logró realizar algunas combinaciones con Messi durante la primera etapa. La fluidez fue escasa y su mejor aporte consistió en un pase de tres dedos a Rodrigo De Paul, que lo dejó mano a mano con el arquero rival.
Los que ingresaron
Leonardo Balerdi (3): Peor imposible el segundo tiempo para Argentina. Scaloni realizó la primera modificación de la jornada, un cambio directo de puesto, con el ingreso de Leonardo Balerdi por Cuti Romero, quien había llegado con lo justo a este partido debido a una molestia muscular. Sin embargo, en la primera pelota que tocó el exdefensor de Boca y Borussia Dortmund, cometió una falta en el borde del área, generando una nueva situación de peligro para su equipo. Argentina, que ya había sufrido en varias ocasiones durante la noche con las pelotas paradas, volvió a ser castigada por esta vía. Omar Alderete, quien debió haber sido expulsado en la primera mitad por una falta sobre Messi, apareció por el costado izquierdo, ejecutando un golpe de cabeza que descolocó completamente a Emiliano Martínez, quien no pudo evitar que la pelota se alojara en el fondo de su arco. Argentina, que no lograba encontrar su mejor versión, vio cómo el marcador se les daba vuelta de nuevo, recordando la última vez que un resultado les fue volteado, cuando perdieron ante Arabia Saudita en el debut de la Copa del Mundo en noviembre de 2022. Un golpe duro para el equipo de Scaloni, que debía empezar de nuevo.
Alejandro Garnacho (4): Ingresó en lugar de Mac Allister y se posicionó como volante por la izquierda, cubriendo tanto el sector ofensivo como defensivo junto al lateral. Sin embargo, no logró superar a Velázquez en los mano a mano, quien lo contuvo con experiencia y físico, y no pudo generar jugadas significativas. Aún se encuentra lejos de alcanzar el nivel que Scaloni espera de él.
Gonzalo Montiel: Reemplazó a Molina con la misión de cumplir el mismo rol en el equipo. Se proyectó al ataque, pero sin lograr aportar demasiado en términos de peligro o profundidad.
Leandro Paredes: Ingresó por Enzo Fernández con el objetivo de ordenar la mediacancha, distribuir el juego y aportar remates desde media distancia. Sin embargo, no consiguió cumplir con esas expectativas y su presencia en el campo fue discreta.
Valentín Castellanos: Sustituyó a Julián Álvarez para formar una dupla ofensiva con Lautaro Martínez. Recibió dos pelotas al área y, con sendos cabezazos, generó dos situaciones de peligro. Cumplió con su cometido y mostró actitud en su participación.
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