Qué pasará después de ser campeón luego de 116 años de espera?. Vendrá el relaje, se conformarán y se irán…? Ya se disputaron 6 fechas de la nueva LPF y Colón es el mismo equipo de autor de antes. Un conjunto menos solista, más orquestal, pero entre tanta melodía afinada, tiene una atracción principal que sí vale la pena destacar.
Es que el «hombrecito» tiene la impronta de Alario, la guapeza del Bichi, hasta la desfachatez de Cristian Castillo. Tiene el potrero de aquel glorioso fútbol que se parió en cada canchita de la ciudad y cuyas raíces nunca se secaron.
En sus condiciones emerge el sacrificio de una familia postergada, el barrio alejado de las grandes luces. En él, los brotes de talento siguen creciendo a pasos agigantados y sobreviven a las descamisadas estrategias de agarrones y patadas, acaso porque como él mismo dice “las patadas me generan más ganas de encarar al rival”… una frase que es una metáfora de su propia vida.
Facundo Farías, a pocos días de cumplir 19 años, se convirtió en la principal atracción de este gran concierto futbolero que es cada fin de semana la Liga Profesional. Nadie lo detiene. Encara rivales, los sortea y sigue. Nada lo frena. Y si se cae, se levanta y sigue con una fuerza de voluntad tan admirable como sus condiciones futbolísticas.
El pibe de “moda”, el de “los millones de dólares”, aparece como la joya rojinegra que acapara las miradas en los mejores coliseos del país. Farías corre, salta, gambetea y al mismo tiempo se subleva a este fútbol de partituras escritas e intérpretes obedientes. Por eso trasciende cada día un poco más. Es el distinto en un juego ajedrecista que intenta eliminar la sorpresa, pero que necesita de Farías para reconciliarnos con el “buen arte” de un personaje imberbe de ilimitada capacidad de improvisación que invita a sus compañeros a crear, a sus seguidores a soñar y al resto a deleitarse.
Hoy, hay pocas ofertas lúdicas mejores que ver un rato de FF; capaz de convertir con una sola intervención, un partido vertiginoso, corrido, luchado, en un deliciosa obra que sirve para definir un pleito cerrado.
Farías es el niño prodigio que afina como nadie, en medio de una sinfónica que lejos está de sentarse a brindar sobre los mismos laureles que supo conseguir. Es que el director de la orquesta tiene capacidad, clase, jerarquía y dedicación por su trabajo… para ir por más y saberlo llevar. A él y al resto. Y así, el «Barba» logra lo que pocos después de semejante consagración: que cada instrumento vuelva a ser trascendente, único y esencial en un nuevo concierto.
Ya no se trata de un “solo de Pulga” como hasta pudo ocurrir en tiempos no tan lejanos. No se trata de hacer “palmas” con Burián y que el resto haga lo que pueda. En la filarmónica del Centenario, Domínguez entrega las partituras, el conjunto ejecuta con precisión lo ensayado y varios tienen su destaque según el concierto que elijan. Pero entre “ellos” entre «esos muchos», está Facundo Farías! El humilde pibe de acá que ya es “tenor”… no pierdan tiempo y siéntese a disfrutar. Uno nunca sabe cuándo partirá a buscar nuevos horizontes.
No son The Beatles, ni Rolling Stone, ni la sinfónica de Viena o la filarmónica de Berlín. Es el Colón campeón de Domínguez. Con “la voz” de Facundo Farías y los coros de Burián, Garcés, Aliendro, Lértora y tantos más. Uno de los mejores grupos para ver en tiempos de pandemia.
Colón hoy ofrece lo mejor que tiene este deporte: poder sentarte a disfrutar y que el resultado sea una consecuencia de todo lo que pasa en 90 minutos (incluso una eventual derrota). El Sabalero ya se consagró campeón con estas mismas formas, pero sigue sonando de igual manera, en los mejores estadios del país. Quedan invitados… y ni hablar si juega Farías.
.
Por Gustavo Mazzi especial para Soy Deportes
⚠ UNITE AL CANAL DE SOY DEPORTES haciendo click aquí y mantente informado‼



Colón
Unión

Comentarios de post