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Analizan el estado del avión en el que viajaba Sala

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El avión desaparecido el pasado 21 de enero, en el que viajaba el futbolista argentino Emiliano Sala junto al piloto, fue encontrado este domingo en el fondo del mar en el Canal de la Mancha. A partir de ahora, un abanico de preguntas se abre en torno a lo que será la investigación en base a las partes del fuselaje halladas.

TN.com.ar se comunicó con dos pilotos de amplia trayectoria para entender qué datos pueden aportar los restos y en cuánto tiempo se podría saber qué causó el accidente.

El comandante Carlos Rinzelli explicó que las partes “las van a encontrar absolutamente partidas por el golpe” de la aeronave contra el agua. “Un elemento que se estrella a más de 50 kilómetros, de manera irregular, es como si chocara contra una pared. En este caso, siendo un monomotor, el impacto lo debe haber destrozado”, aseguró.

La búsqueda había quedado pausada tres días después de conocer la desaparición, ya que las autoridades de la isla de Guernsey comunicaron que “las posibilidades de supervivencia” eran “extremadamente remotas”.

Ezequiel Sicardi, piloto y consultor aeronáutico, también dio su punto de vista acerca de la importancia del hallazgo: “Los pilotos y los investigadores tenemos una frase que dice que ‘los fierros hablan’. Siempre un pedazo de fierro va a dar una indicación de qué fue lo que pasó. Encontrar los restos es primordial y casi lo único importante para saber qué fue lo que pasó”.

El estado de las partes, dos semanas después
El Piper Malibu en el que viajaba Sala está sumergido en el agua desde hace 13 días. “Lo que puede pasar es que haya pérdida de elementos producto del movimiento del mar, pero en estas dos semanas las partes ni siquiera están en estado de corrosión”, afirmó Rinzelli. Mientras que de la forma en que podrían hallarlo, especuló: “Es altamente probable que el avión esté partido en no menos de cinco pedazos. En general si cae de costado o panza, primero se parte el motor, el cuerpo principal del avión, y luego las alas”.

Sicardi utilizó una comparación para ejemplificar en qué estado puede encontrarse la aeronave: “En el caso del Piper, cuyo peso de despegue es de apenas dos toneladas, pesa incluso menos que una camioneta pickup del mercado argentino. Eso hace que su estructura metálica no esté preparada para impactos”.

“Mientras más potente sea el impacto, el efecto dominó es brutal. Puede haber quedado hecho pedazos, por más que el avión sea chiquito. Va a ser muy difícil encontrar la aeronave completa. Se va a encontrar diseminada en varios pedazos”, opinó el especialista en diálogo con este medio.

Qué datos pueden aportar los restos
Sicardi aclaró que este tipo de “aviones chicos, operados de manera privada” no tienen registradores de eventos o voces, también conocidos como cajas negras.

“Al no tener registros ni grabación, no sabemos qué pasó, por lo que encontrar los restos proveerá muchas evidencias. Si se encuentra el motor, se podrá saber si el avión cayó con el motor encendido o no. Además, del modo en que aparezcan los pedazos de hierro te va a decir cómo fue el impacto con el agua”, agregó.

En el mismo sentido, Rinzelli precisó: “Todo el fuselaje tiene un ADN, cualquier elemento que encuentren del avión para llevarlo a la superficie y poder entrar en la etapa de investigación permite determinar qué es lo que pasó exactamente”.

“Si los pedazos están retorcidos o con su forma original modificada, dará una evidencia de que el impacto con el agua fue descontrolado. Muchos nos inclinamos por esa conjetura, que fue descontrolado”, analizó Sicardi.

El retiro de las partes
Los especialistas aseguraron que la extracción de los restos es una tarea que depende de la zona específica en la que estén encallados. “Puede demorar entre una y cuatro semanas, según el estado. Eso entra en un proceso de estudio que es difícil”, comentó Rinzelli.

 

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