Juega con la cabeza de un veterano y parece haber encontrado la fórmula de la eterna juventud para su cuerpo, superadas ya todas las pesadillas de lesiones. No hay quien pueda con Rafa Nadal, indiscutible número uno del mundo, campeón de este domingo también en Pekín, donde volvió a dejar su sello doce años después tras una final muy seria, manteniéndose ajeno a un nuevo show de Nick Kyrgios (6-2 y 6-1). Son ya 75 los títulos que lucen en su palmarés.

A sus 31 años, el mallorquín atesora ya nueve finales y seis títulos en un 2017 para enmarcar, recuperada la frescura en sus piernas y asentada su cabeza como una de las más privilegiadas de la historia del deporte. Ni siquiera un impresentable Kyrgios alteró la tranquilidad y la concentración de Nadal, ajeno a las discusiones que mantuvo el australiano con el juez de silla desde el primer juego.

 

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