Desde los doce pasos, el Sabalero se impuso por 5 a 3 a Sao Paulo y se metió en octavos de final de la Copa Sudamericana. En los noventa reglamentarios, cayó por 1 a 0.

No podía resultar tan fácil para Colón. Su historia está edificada sobre cimientos que lograron construirse sufriendo, a la igual que la inolvidable clasificación que consiguió esta noche. Desde aquel 0-1 en el Estadio Morumbí, la cabeza de todo el Mundo Sabalero no dejó de pensar en este duelo. A diferencia de aquel, contó con casi 25 mil almas más que lo alentaron durante todo el encuentro. Y se fueron del Cementerio de Los Elefantes, donde hoy cayó otro gigante, con una sonrisa.

Como se imaginaba en la previa, la postura de Colón fue esperar a su rival al igual que sucedió en Brasil. Convirtió en previsible a un Sao Paulo que solo inquietaba a través de un Nené que, por momentos, encontraba espacios en las espaldas de los mediocampista. A pesar del gran orden táctico en la primera parte, el Sabalero se llevaría un terrible susto cuando el mencionado Nené, a los veinte minutos de juego, estrelló un disparo en el travesaño de tiro libre.

En los primeros minutos del complemento, Colón tuvo sus mejores momentos de la serie. Fue en ese segmento cuando tuvo la más clara de los dos encuentros, cuando Heredia se jugó la individual e intentó definir por encima de Jean, que alcanzó a tocar el balón, rechazado luego en el área chica. El juvenil volante jugó su mejor encuentro con la Roja y Negra y su salida, por molestia física, se sintió en el equipo.

A partir de los veinte minutos, Sao Paulo ejerció una presión asfixiante. A los 23, tuvo una clara: luego de un desencuentro entre Burián y Olivera, el balón le quedó a Everton que, de espaldas, remató al arco pero Godoy efectuó una salvada inolvidable en la línea de gol. Sin embargo, el sofocón no había pasado para Colón. Tres minutos después, Liziero encontró un rebote luego de un tiro de esquina y metió un bombazo desde el borde del área que dejó sin respuestas al arquero uruguayo y mandó la disputa a los penales.

Desde los doce pasos, Leonardo Burián volvió a ser el héroe. Al igual que había sucedido en el inicio de la temporada ante Deportivo Morón en Copa Argentina. El uruguayo se quedó con la cuarta ejecución del Sao Paulo, en los pies de Bruno Alves, y le sirvió la clasificación a su compañero Ortíz, que fusiló a Jean y desató la locura del pueblo Sabalero.

Por primera vez en su historia, Colón alcanza los octavos de final de la Copa Sudamericana. Fue su cuarto intento luego de quedar eliminado dos veces en segunda fase y otra en primera. Su próximo rival será Junior de Barranquilla. Sus hinchas podrán volver a festejar el próximo domingo desde las 13:15, cuando reciba a Tigre por la segunda jornada de la Superliga.

Resumen del encuentro:

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