El dolor y la desazón no tienen fin. La derrota de la Selección argentinaen manos de Croacia fue un golpe demasiado fuerte para todos, pero claro, con los jugadores y cuerpo técnico como protagonistas. La noche post caída fue corta, como todas las de Rusia en esta época del año, pero al mismo tiempo interminable.

En Buenos Aires se hacía de noche. En Rusia se hacía de día, pero recién a la mitad de la madrugada. La salida del combinado nacional del estadio de Nizhny Nóvgorod se demoró varios minutos. Primero, por la conferencia de prensa protocolar que brindó Jorge Sampaoli, y luego, por la tardía salida de los jugadores, que se detuvieron, algunos, a hablar unos minutos más con los medios.

Desde la cancha, la delegación compuesta por el cuerpo técnico, los futbolistas y dirigentes, partió directo hacia Bronnitsy, donde está ubicada la concentración. La llegada ocurrió cerca de las 3.30 de la madrugada, cuando ya estaba amaneciendo.

Es verdad que el ambiente estaba tan denso que se cortaba con un cuchillo. Cabezas gachas, como en la cancha, pero en silencio, mucho silencio. Lo cierto es que, al menos en la concentración, nadie se dirigió al director técnico ni hubo planteos específicos. De hecho, Jorge Sampaoli seguirá a cargo del plantel y dirigirá el martes el último partido de la fase de grupos, ante Nigeria.

El director técnico se retiró insultado de la cancha. Los hinchas argentinos llegaron a escupirlo y hasta le arrojaron un botellazo. Para él, la noche fue más larga todavía. Y si bien ningún jugador llegó a hacerle un reclamo cara a cara, Sergio Agüero le faltó el respeto en vivo y en directo, para todo el mundo. “Que diga lo que quiera”, le dijo el delantero ante la mirada de millones de personas en todo el mundo, cuando un periodista sacó de contexto al DT para hacerle una pregunta en la zona mixta.

La espontánea declaración del Kun dejó a la vista los disgustos internos. Si a Agüero le parecía extraño que Sampaoli diga lo que el periodista dijo, quizás podría haber esbozado una respuesta prudente, para luego consultar puertas adentro. Pero el atacante del Manchester City no dudó y ante la primera posibilidad, de alguna manera, le quitó autoridad al líder del equipo.

Hoy Nigeria e Islandia comenzarán a definir la suerte de Argentina. Un triunfo de los Vikingos dejará muy cerca de la eliminación al equipo de Sampaoli, que, en realidad, será el único culpable de lo que suceda.

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