La decisión la tomó mucho antes del partido con Vélez. En su interior, Eduardo Domínguez supo hace algunas semanas que el final de la Superliga, era también el cierre de su ciclo en Colón. ¿Motivos? Varios. La campaña no terminaba de cerrar en cuanto a números en ese momento, la relación con algunos referentes quizás ya no era la deseada y las críticas que venían de afuera lo rozaban. Por eso pensó en meter al equipo en una copa y luego decir adiós. Sin embargo, los tiempos se aceleraron y lo hecho por sus dirigidos ante Vélez precipitó el final.

El pasado viernes 11 hubo un encuentro entre el DT y algunos dirigentes. Antes que éstos tomen la palabra, el entrenador les dejó en claro su postura: No va más. “Dirijo ante Racing y será el último partido. No hay ni siquiera necesidad de mirar el contrato”, les manifestó ante la mirada de José Vignatti y los suyos.

Armó el equipo para ir al Cilindro. Brindó la charla técnica sabiendo que era la última ante este grupo de jugadores. Festejó el gol de Correa como pocas veces se lo había visto. Cuentan que cuando terminó el partido y era todo festejo en el vestuario Sabalero, a Domínguez se le escaparon algunas lágrimas. Sabía que era el final. Atrás había quedado la clasificación a la actual Copa Sudamericana 2018. Atrás había quedado el pasaje a la segunda fase del mencionado torneo. Atrás habían quedado tres clásicos con saldo positivo: uno ganado y dos empatados. Atrás había quedado el trampolín para que Colón siga siendo internacional en 2019. Atrás, una campaña con el 57% de eficacia. En ese momento, se dio cuenta que ya era el ex DT Sabalero.

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