Cuando restaban diez segundos para el final, Alexis Castro puso el 2 a 1 del Halcón por sobre Argentinos Juniors para desatar la locura en Florencio Varela. Los dirigidos por Beccacece alcanzaron a Racing en lo más alto.

La cenicienta de la Superliga volvió a ganar de manera épica y fortaleció sus sueños. El equipo conformado con la resaca de lo que el resto descarta hoy no jugó bien. No encontró la fluidez en ese juego asociado que lo caracterizó en este certamen y que tan bien se siente representado su entrenador, Sebastián Beccacece. Sin embargo, con voluntad, arrebato y convencimiento, se lanzó con todo al triunfo a pesar de haber comenzado abajo en el marcador y lo logró en el último instante del juego.

Hasta el minuto 26 del complemento, Defensa y Justicia no había figurado en el encuentro. Argentinos lo había superado e incluso creando situaciones de peligro. Unsain había efectuado dos atajadas muy buenas ante Bobadilla y Alexis Mac Alister, pero la caída de su meta llegó cuando se cumplía la hora de juego con un gran remate de sobrepique de Franco Moyano, que cortaba una racha de más de 280 minutos del Bicho sin anotar.

Pero al Halcón le tocaron la oreja y lo sintió. Cinco minutos después de la desventaja, se envalentonó. Primero lo tuvo Togni, en lo que fue la primera ocasión clara del local en el encuentro, con un disparo cruzado que se fue cerca. El desquite llegó en el minuto 73, cuando Ciro Rius, devenido en lateral derecho, metió un centro con rosca y preciso para la aparición de Fernando Márquez que conectó de cabeza y dejó a Cháves sin respuestas.

Que el tanto prácticamente no haya sido celebrado por los jugadores, que tomaron rápidamente el balón para que el rival saque del medio lo antes posible, es un claro síntoma de lo que el equipo quiere. De no conformarse con un empate a pesar de que su rendimiento no era el mejor. El entrenador también lo acompañó con sus decisiones desde el banco, sustituyendo a jugadores de tenaz defensivo por otros con mayor dominio de balón y con miras a la portería contraria.

Una de esas decisiones de Beccacece fue mandar a la cancha a Alexis Castro -anteriormente a Márquez-. Sería justamente el ex San Lorenzo quien a diez segundos del cierre aprovechó un mal rechazo de la defensa del Bicho y con una volea que no fue empalmada con claridad, venció a Chaves y desató la locura, las lágrimas y la alegría de todo el Tito Tomaghello.

Defensa y Justicia volvió a ganar un encuentro de campeón. Volvió a sentir que se trata de una señal, de que este equipo está para cosas importantes. No solo mantuvo el invicto en la Superliga, si no que también alcanzó a Racing en lo más alto. Tratará de consolidar esto la próxima fecha cuando visite a Gimnasia de La Plata.

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