Escribe: Gustavo Mazzi.

En medio de un mar de dudas, vacilaciones, desesperanza, pesimismo y hasta repleto de pronósticos apocalípticos, los del Barrio Centenario fueron al Presidente Perón sin espalda, pero con el pecho inflado. Y en un medio tan camaleónico como el fútbol, donde los vientos cambian constantemente de dirección, a estos jugadores le sobró apetito de reivindicación para acallar algunos balances apresurados y los rumores anticipados de fracaso.

Al siempre noble Colón, el de la lucha constante, el del esfuerzo eterno, hay que cortarle las piernas para que doble las rodillas. Así fue siempre y ante el ambicioso Racing no fue la excepción. Incluso, cuando la Academia al minuto dio un paso adelante y se plantó desafiante, con aires de ganador; el Sabalero le aguantó la mirada y no se amilanó. Pegaron y recibieron. El principio fue de guapos, el final de valientes.

Esta vez el elenco del “barba Domínguez” tuvo lo fundamental: fuerte personalidad, aplomo, cohesión entre las líneas, solidez y ambición. El compromiso nunca le quedó grande; siempre estuvo a la altura. No le sobrevolaron los fantasmas de un escenario complicado. No era fácil… tampoco imposible. En un campeonato a todas luces disfuncional todo podía pasar. Ya se sabe que los sentidos pueden llevarnos a percepciones equívocas, y en el fútbol no conviene fiarse nunca de las apariencias. En la última fecha varios pretenciosos quedaron vacíos. Y en el “Coliseo Académico” ocurrió que el humilde se quedó con la fortuna del rico y la fiesta fue toda rojinegra. Y cuando las gradas enmudecen, confirman que el silencio siempre juega de local. Eso quedó ratificado este lunes en un Cilindro que se rindió de rodillas a la siempre particular justicia del fútbol; al triunfo épico y redentor del Colón.

La confianza hizo otra vez milagros sobre la determinación, y el ímpetu sobre el físico y la táctica. Y en este estado está la ganancia de los Sabaleros que seguirán siendo internacionales en el 2019. Grandeza es llevar los valores al máximo de sus posibilidades, y esta vez, estos jugadores (algunos sospechados de sus condiciones futbolísticas y actitudinales) la tuvieron.

Colón superó a Racing 3 a 1 (Estigarribia, Meli e/c y Correa) y se clasificó para disputar la próxima Copa Sudamericana (dejó a su rival sin Libertadores). Ahora sí llegó el final. Una vez más, la rebeldía de los modestos, la fe y la constancia del que persevera sin darse nunca por vencido dio frutos en el club de los eternos soñadores. Con el pasaporte al día, COLÓN DE AMÉRICA SIGUE DE COPAS… Salud!!!
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