Se murió Nelson Chabay. La fría noticia llega desde Buenos Aires y solamente agrega que tenía 78 años. Pero en realidad, no hace falta agregar mucho más. Los recuerdos afloran en forma inmediata. Es que el uruguayo, no fue uno más en la historia del fútbol de Santa Fe. El Buche, como lo apodaban, logró lo que tantos no pudieron durante casi 14 años: Devolver a Colón a la Primera División del fútbol argentino.

El Sabalero había caído a la “B” en el año 1981. A partir de allí, las distintas dirigencias probaron con las más variadas fórmulas. Técnicos de experiencia. Otros más jóvenes. Algunos denominados expertos en ascensos y otros, no. Un puñado de entrenadores con pasado en el club como jugadores y otros tantos sin saber demasiado sobre el mundo Colón. Repasemos la lista: Pepe Etchegoyen, Orlando Medina, Rogelio Marcelo Juárez y Alberto Pompeo Tardivo (1982); Carlos Hurtado, Orlando Medina y Nito Veiga (1983); Eduardo Janín, Omar Sanitá y Osvaldo Chiche Sosa (1984); Federico Sacchi, Aníbal Tarabini y Carlos Hurtado (1985); Ricardo Trigilli (86/87); Victorio Cocco, Oscar Patón Aguirre (87/88); Horacio Harguindeguy, Orlando Medina (88/89); Juan Manuel Guerra, Ricardo Trigilli (89/90); Ramón Cabrero, Omar Sanitá, Reinaldo Volken, Miguel Angel Juárez (90/91); Miguel Angel Juárez, Osvaldo Piazza, Hugo García (91/92); Hugo García, Jorge Ginarte (92/93); Orlando Medina, Ildo Maneiro, Hugo Zer, Víctor Godano (93/94). El total muestra 33 períodos de diferentes técnicos. Fueron 33 nombres que buscaron la alegría de un pueblo en vano. Hasta que a mediados de 1994 llegó Nelson Pedro Chabay Ortolá, el uruguayo que había conducido a San Martín de Tucumán a Primera División en un verdadero hecho histórico tras recorrer todo el país y jugar más de 60 partidos en un año.

José Vignatti lo fue a buscar con una premisa: “Hay que ascender”, le dijo. Y Chabay asumió el desafío y se bancó la presión.  Se instaló en Santa Fe junto a Pepe Suárez, su ayudante de campo. Quito Chávez fue el preparador físico y tuvo de aliado a Cachito Mastandrea, para que el plantel también pueda desarrollar actividades en el Centro Vital. Armó un plantel que mezclaba experiencia y juventud. Al Coco Ameli, volante de Central Córdoba de Rosario, lo puso de marcador central. Al Polaco Kobistyj, un desconocido en aquel momento, lo contrató para armar la zaga central. Se apoyó en Kuzemka y en el Pampa Gambier. No le salió bien lo del Chavo Comas, que no se bancó jugar en las canchas de ascenso. El resto, salió a la perfección. Sólo el Estudiantes de Russo-Manera superó a Colón en ese torneo. El octogonal lo catapultó a Primera al Sabalero tras vencer en las finales inolvidables a San Martín de Tucumán. Chabay había logrado el objetivo: dirigió 48 partidos, su equipo ganó 23, empató 15 y perdió 10. Y el pueblo Sabalero nunca dejó de agradecerle. Se fue por la puerta de atrás y en silencio tras no acordar detalles para dirigir en Primera. Pero su recuerdo siguió intacto y el agradecimiento fue eterno. Ni siquiera el hecho de dirigir algunos partidos al tradicional rival opacó su figura para el hincha Sabalero.

El Buche se encariñó con Santa Fe y la prueba es que dejó amigos en esta ciudad y fueron muchas las ocasiones en las que volvió para visitarlos. Los tallarines caseros de la Betty en la casa de Carlitos Rodríguez fueron por aquellos días una cita obligada para el charrúa. Las charlas interminables con Mariano Farías para analizar a Colón. Las visitas a Cachito Mastandrea (hasta hace algunas semanas) para saludar amigos. Todos esos hechos son reales y concretos. Hablan por sí solos de una ligazón muy fuerte con esta tierra. Supo interiormente que él se había ganado un lugar en el corazón del hincha rojiengro. Como antes se lo había ganado con los hinchas de Racing, de Huracán y de San Martín de Tucumán. No es para menos, él tenía la fórmula. Una fórmula que por aquellos años era desconocida para devolver al Sabalero a Primera. Y Chabay lo hizo… QEPD Buche…

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