Ni plan, ni estrategia, ni idea de juego. El marcador lo reflejó: la Vinotinto se impuso por 3 a 1 ante la Albiceleste. El regreso de Messi no bastó y el panorama de cara a la Copa América es sombrío.

Si en los amistosos del año anterior Lionel Scaloni había dado la sensación de que sabía lo que quería para sus equipos, estos presagios fueron destruidos hoy en el Wanda Metropolitano. Es que la Selección Argentina tuvo una deplorable actuación en lo colectivo y, excepto Lionel Messi, también en lo individual. A Venezuela le bastó con empuje, entrega y esfuerzo para llevarse el triunfo y sembrar un tormentoso clima en Argentina.

En la previa del encuentro, era una incógnita el parado táctico de los once argentinos. Finalmente, se logró vislumbrar que eran tres los defensores en ataque y cinco en el retroceso. Pero esto solo duró cinco minutos, ya que Salomón Rondón dejó en evidencia la falta de coordinación defensiva luego de abrir el marcador con un remate que fusiló a Armani. Scaloni se inclinó por volver a la tradicional línea de cuatro defensores.

Pese a esto, el funcionamiento nunca apareció. Jugadores que quedaron en posiciones que nunca ocuparon, salidas a destiempo constantemente cristalizando las grandes dificultades para recuperar el balón y velas prendidas a Lionel Messi, que por momentos frotó la lámpara, dejando dos veces a Lautaro Martínez de cara al gol, aunque el ex Racing no tuvo la precisión adecuada.

Antes del entretiempo, Venezuela aprovecharía un nuevo descuido defensivo de Argentina. Luego de una falta en el vértice izquierdo, los dirigidos por Dudamel jugaron rápido el balón para Murillo que le imprimió una gran rosca a su disparo para vencer a Armani. El 2-0 estaba lejos de ser un resultado abultado: la Vinotinto, antes de la extensión del marcador, tuvo dos claras con Rondón que primero no pudo ante el uno argentino y luego falló de cabeza.

Los que pagaron en el complemento fueron Mercado, Pity y Lisandro Martínez. Por ellos ingresaron Kannemann, Domingo Blanco y Matías Suárez, buscando otorgar, al menos, un cierto orden táctico. Orden que por momentos logró, pero fue en esta etapa donde quedó cristalizada la falta de sociedades, de claridad y de profundidad para atacar. Con poca frecuencia, el jugador de River intentó complementarse con Messi, aunque no bastó para elevar el rendimiento colectivo.

Pese al mal encuentro, Argentina tendría la fortuna de llegar al descuento. Luego de una jugada de pelota parada mal resuelta por su rival, aprovechó un contragolpe iniciado por Messi, seguido por Lo Celso y concluido por Lautaro Martínez. Aún restaba más de media hora de juego, pero ni siquiera el 1-2 logró que la Albiceleste se envalentone o se revele ante la coyuntura.

Argentina recibiría el golpe de knock out a quince del cierre, cuando Foyth le cometió penal a Martínez dentro del área. El propio delantero se hizo cargo de la ejecución, engañó a Armani y puso el 3 a 1 definitivo. Un resultado que preocupa no por la derrota en sí misma, si no por la manera en que se desembocó en tal diferencia. El martes, ante Marruecos. Último encuentro antes de la Copa América.

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