Por Gustavo Mazzi

Si no quedan dirigentes íntegros, celebremos algunas actitudes íntegras y gestos superadores. El fútbol es un escenario de extraordinaria repercusión. El negocio derrota por goleada al deporte que rige la FIFA. Todos lo sabemos, pero nos rendimos de manera insensata a los pies de nuestros representantes de pantalones cortos, producto de nuestra desenfrenada pasión por la pelota. Digamos que para ilustrar lo que sucede, uno podría apelar a un ejemplo vulgar: “Me engaña pero lo/a amo”. Esto pasa entre la organización del fútbol moderno repleto de millones y el hincha.

Aunque el reduccionismo conceptual de la número 5 sólo contabilice los resultados, las vueltas olímpicas, y máxime estando a sólo horas del Mundial;  el sentido común, la ética y la moral esta vez, NO QUEDARON PRISIONERAS DE UN TORNEO INTERNACIONAL, ni pisoteadas y escondidas por los REALES PODEROSOS de España.

El fútbol es un sorprendente vehículo formativo, por eso, celebro fervorosamente el mensaje de la Federación Española, que decidió despedir a Lopetegui, aún a costo (o a riesgo) de resultados adversos en los partidos de Rusia 2018.

Ojalá esta noticia, para algunos “desesperante”, sirva para entender que ganar un partido es mucho menos importante que andar por la vida sin honestidad, decoro, hombría de bien… o LLEVÁNDOSE POR DELANTE A las personas con ESA PERVERSA MANÍA DEL QUE SE CREE PODEROSO POR TENER DINERO Y PUEDE COMPRAR TODO (incluso voluntades).

“POBRE” LOPETEGUI, se quedó sin Mundial, por rendirse a los pies de esas miserables, impúdicas Y HASTA SUCIAS condiciones de juego… las que EXTRAÑAMENTE, NUNCA PREGONÓ A SUS DIRIGIDOS con la pelota en los pies.

Dicen que “los liderazgos que dejan huella, toman riesgos”. Luis Rubiales (el “Chiqui Tapia” argentino), metió el gol más importante del Mundial de Rusia… y eso es realmente ganar!!!

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